AUTOS ANTIGUOS

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En los tres años anteriores, el rally se trasladó de Chiriquí a provincias centrales, con sede en Santiago de Veraguas y este año nuevamente se usaron las instalaciones del hotel Mykonos en Santiago para hospedar a los equipos participantes y desde allí se realizó tanto la salida como la llegada del rally que en esta ocasión se hizo en memoria de Enrique García-Vega Rovi, ex Presidente de ADEPA y participante con su familia de este evento desde su segunda edición. Lamentablemente un infarto fulminante segó su vida en 2016 y sus compañeros decidieron homenajearlo de esta manera.

La onceava edición de este evento, que une a dos club de la región: Autos Antiguos y Deportivos de Panamá y Club de Autos Antiguos de Costa Rica, prometía batir todos los récord de inscripción, pero en los 15 días anteriores al rally, una serie de inconvenientes afectaron a varios equipos de Costa Rica  que debieron cancelar, algunos por problemas médicos, otros por compromisos laborales y en ciertos casos por fallas mecánicas en los autos. Lo mismo pasó con varios equipos locales, que a pesar de haberse inscrito con tiempo, debieron a último minuto cancelar. Uno de ellos compuesto por Daniel Harari y Moisés Mamiye en un Ford Mustang de 1965, ganadores del primer rally y grandes favoritos de este, se quedaron en Coronado con un fallo de gasolina en el auto cuando iban camino a Santiago que les impidió participar.

Finalmente 38 autos se presentaron a la reunión preliminar el viernes 20 de enero, por la noche, de las cuales 8 vinieron de Costa Rica. Al día siguiente, los autos estacionados al frente del hotel, empezaban a vestirse con números y calcomanías de los patrocinadores, alistándose para a las 9 de la mañana arrancar los cronómetros y salir de uno en uno y a intervalos de un minuto, con rumbo a una ruta desconocida, que debían descifrar luego de recibir la hoja de ruta en la salida.

El ganador del año pasado, el Ferrari mundial de la familia Melillo con el dorsal número uno era el primer auto en salir y un minuto más tarde partía el Chevrolet Corvette de los locales Spiegel y …… a partir de ese instante irían saliendo a razón de un auto por minuto hasta completar los 38 inscritos.

Tras un recorrido de 11.6 kilómetros que debían recorrer en 18 minutos exactos, se llegaba al primer control dentro de la ciudad de Santiago, con los favoritos marcando un tiempo exacto y con 10 autos realizando un paso perfecto al segundo. A partir de ese punto los organizadores sabían que el rally iba a estar muy disputado, pues en el segundo control  a 18 minutos del primero se repetía la situación y 9 equipos volvían a hacer un paso perfecto, sin penalización. Ya con dos controles superados eran 6 los equipos que se disputaban el rally con un puntaje perfecto.

De La Peña, donde estaba el segundo control, se tomaba la Interamericana con rumbo a David y tras 31 kilómetros sobre esa carretera se tomaba el desvío hacia Boro. Una carretera de montaña con muchas curvas y paisajes sorprendentes, llevaba a los rallistas hasta Soná, donde les esperaba el tercer control. A pesar de un recorrido más largo y sobre carreteras, donde es más difícil perderse, varios equipos abandonaron al extraviarse, mientras otros se retrasaban. Sin embargo, de los 6 que mantenían un puntaje perfecto tres volvían a marcar cero puntos, mientras los otros tres se equivocaban por un segundo, con lo que aun tenían oportunidad de ganar en caso de que los líderes tuvieran algún error. De esos tres, uno pertenecía a la clase E, destinada a los autos deportivos modernos con menos de 20 años de fabricación, que por reglamento participan como exhibición y solo por los premios de clase, lo que dejaba a Jorge González y Manuel Fernández en un BMW 320i de 1986 y a David Castillo con Ormelis Castillo en el Corolla luchando por la primera plaza.

De Soná se tomaba la carretera a Santa Catalina, con rumbo al cuarto control que se encontraba en Guarumal, donde el primer auto debía pasar a las 2 horas y 18 minutos exactos de su salida de Mykonos. El Ferrari número 1 llegaba exacto, lo mismo que el auto número 3 y 4, pero el 9 el BMW de González-Fernández, llegaba un segundo adelantado y unos minutos más tarde el Toyota de los Castillo cometía el mismo error, con lo que seguían empatados. Sin embargo, el Mercedes Benz de 1985 de los costarricenses Méndez y Méndez que habían penalizado con un segundo en Soná, pasaban exactos por Guarumal, con lo que había un triple empate en la punta.

Un recorrido por dentro del pueblo de Guarumal y los autos regresaban hacia Soná y de allí tomaban la carretera vieja hacia Santiago, donde tendrían que pasar por un control más antes de llegar a la meta.

Francesco Melillo y su hermano, en un Volkswagen Golf GTI, eran los únicos en tener cero puntos en todos los controles de paso y se perfilaban como seguros ganadores de la clase E para autos modernos, mientras los tres equipos empatados pasaban el quinto control sin errores. Faltaba solo la meta, que completaba las 4 horas y dos minutos de recorrido estipulado. Los tres líderes llegaban sin errores, con lo que los tres equipos terminaban con una penalización de 1 segundo. Los Melillo fallaban en la meta y también acumulaban un punto, pero como ya comentamos ellos solo iban por el trofeo en su categoría que fue para ellos. El segundo puesto en la clase E fue para el Fiat 500 del costarricense Iván Chavarría y el tercero para el chitreano Enrique Jaen en un Ford Mustang,que también se llevó el premio otorgado por Distribuidora David al mejor Ford clasificado.

Zósimo Guardia en un Jaguar E, Pablo Huete en un Chevrolet Camaro 69 y Juan Manuel Carvajal en un Ford Thunderbird de 1966 fueron los ganadores en la clase B para los autos de los años 60, mientras que David Castillo ganaba la clase de autos de los 70, por delante de Lester Abadía en un Chevrolet Nova y Raul Gutiérrez en un Volkswagen. El ganador en 2016, Franco Melillo terminaba tercero en la clase de los autos entre 1980 y 1997, con un Ferrari Mondial de 1985 y las posiciones de honor, se las disputaban dos de los autos empatados con 1 punto. Por reglamento en caso de empate y con el mejor paso por control y el segundo mejor también en empate, se dirime de acuerdo a la edad del auto, con lo que el segundo lugar era para González y Fernández y el ganador eran los ticos Méndez.

Para la premiación general, donde se repartieron premios de los patrocinadores: ASSA, Ascona, Autopista, Castrol, Distribuidora David, Grupo Bettin y Sportline, las tres posiciones de honor debieron repartirse también por la antigüedad del auto, con lo que los Castillo, se alzaron con el primer premio que fue entregado por la familia del homenajeado, Enrique García-Vega.