Bertone. De súper estrella a la quiebra

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De los grandes estudios de diseño italiano, Bertone ha sido el que más tiempo ha sobrevivido en forma independiente, los demás poco a poco han ido sucumbiendo al tiempo y a la globalización y ahora forman parte de algún conglomerado automotriz o han desaparecido.

En 1972, Giovanni Bertone, que había fundado la empresa fallecía y en su lecho de muerte hacía jurar a su hijo, Nuccio, que seguiría al frente de la empresa. Este cumplía la promesa y cuando le tocó su turno de dejar este mundo, hizo algo similar con su viuda, haciéndole jurar que la empresa duraría 100 años. No sabemos, que entendió la señora, pero el año pasado a 102 años de su fundación, Bertone se declaraba en quiebra. Ya la justicia italiana ha agotado todas las instancias legales y rematado algunos activos, disponiendo en pocos días a rematar en dos lotes el resto de la empresa, incluyendo su museo con 79 autos.

Giovanni Bertone era el sexto hijo de siete hermanos, nacido en Mondoví, Italia en 1988. Hijo de agricultores, pronto consiguió trabajo en Diatto, uno de los mayores fabricantes de carruajes italianos, del que se independizaba en 1912 para fabricar sus propios carruajes.

El primer contacto de Bertone con el automóvil llegaba de la mano del ingeniero Momo, responsable de SPA (Societá Piemontese Automobili), una de las marcas pioneras italianas, que le pidió carrozara uno de sus autos para un cliente muy especial. El trabajo gustó y a partir de ese momento Bertone empezaba a diseñar vehículos especiales para SPA y Lancia. Hay que recordar que la mayoría de fabricantes antes de 1920, vendían sus autos como un chasis con toda la mecánica y una carrocería que solo llegaba hasta el vidrio delantero. El resto lo hacían pequeños constructores como Bertone.

A mediados de los años 20, su hijo Giusseppe, más conocido por su sobrenombre Nuccio, empezó a ser la pieza clave en la organización de su padre. Aunque había estudiado Economía y Comercio, su verdadera afición era el diseño, por lo que el trabajo en la empresa absorbía todo su tiempo libre. Pronto empezaba una gran amistad con Vincenzo Lancia, quien a pesar de ser de la edad de Giusseppe veía en Nuccio un genio en bruto que debía ser pulido. Lancia encargaba uno de sus autos a Bertone, con la condición de que Nuccio diseñara la carrocería y a partir de 1928, Bertone sería el encargado de carrozar todos sus vehículos especiales.

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La afluencia de trabajo, permitía que los Bertone inauguraran un nuevo taller, en 1934, con novedoso equipo industrial, lo que les permitió realizar proyectos con resultados estilísticos extraordinarios. Lancia un visionario con un olfato comercial envidiable, proponía a Bertone comprar el negocio, pero Giovanni se oponía y la relación se enfrió. En 1937 Lancia fallecía de un infarto y dos años después Italia entraba en la Segunda Guerra Mundial.

Sin autos que trabajar, Bertone, conseguía un contrato para hacer ambulancias, con lo que lograba mantener el negocio funcionando. Al terminar la guerra, Nuccio decidía convertirse en piloto de carreras y probar suerte en ese campo. Tras correr Fiat, OSCA y Maserati con relativo éxito, su padre le proponía hacerse cargo del negocio, con el objetivo de alejarlo de la competición y los peligros que acarreaba. Nuccio acepta y a partir de 1952 toma las riendas del negocio familiar.

Su primer proyecto llega al enterarse que MG necesita hacer una serie limitada de vehículos, pero cuando recibe la orden de proceder, Alfa Romeo lo llama para diseñar una serie de vehículos de exhibición. Bertone, acepta las dos comisiones y presenta una serie de trabajos aerodinámicos sobre el chasis y mecánica del alfa Romeo 1900, que se conocen como Berlina Aerodinámica Técnica o BAT. Estos prototipos le abren las puertas de Alfa Romeo que lo comisiona a hacer 1,000 unidades de un coupé, que terminaría llamándose Giulietta. La demanda del auto era tal que Bertone terminaría haciendo 36,000 unidades, lo que obligaba a Bertone a dejar de ser un pequeño artesano a convertirse en una empresa capaz de fabricar 32 autos diarios y a la vez produciendo prototipos y autos concepto para Alfa Romeo. Para poder cumplir con la producción, construía una fábrica en Grugliasco, que con los años terminaría con 2,500 operarios y un área de 330 hectáreas.

Al convertirse en industrial, Nuccio Bertone, ya no podía hacer todos los diseños, por lo que empezaba a entrenar a una nueva generación de diseñadores. Primero serían Franco Scaglione y luego Giorgetto Giugiaro, que se encargaría de hacerse de un nombre y crear ital Design, el más fuerte competidor de Bertone, que hasta ese momento solo había tenido la rivalidad de Pinfarina. posteriormente Marcello Gandini, sería el jefe de diseño de Bertone y crearía autos como el Fiat X 1/9 y el Lamborghini Countach.

Los años 60 serían la época dorada del diseño. Hasta ese momento los diseños se hacían por gente contratada por los fabricantes, que empezaban a encargar a los diseñadores italianos no solo autos concepto, sino autos de producción. Primero fueron Alfa Romeo, Lancia y Fiat, quienes lo buscaron, pero luego llegaron marcas alemanas, estadounidenses y japonesas, con lo que Bertone se convertía en un negocio pujante.

Del lápiz de Bertone salieron autos como el Lancia Stratos, el Alfa Romeo Montreal y el Giulia GT, exóticos como el Lamborghini  Miura o el Ferrari Dino, así como autos populares como el Fiat 128 y el Fiat Ritmo. Citroën firmaba con él y en los 70 todos los autos de la marca del chevron fueron diseñados por él. Volvo le encargaría el 780 Coupe de principios de los 80 y Opel, el Kadett Cabriolet, ambos se fabricarían en las instalaciones de Bertone en Turín. En total serían 90 modelos los que o saldrían del lápiz de Nuccio o el firmaría a nombre de Bertone.

En 1977 a los 82 años, Nuccio fallecía dejando una empresa avaluada en 300 millones de euros y con una planilla de más de 1,500 empleados en manos de su esposa y sus dos hijas, quienes se hicieron cargo del negocio. Barbara, quedó a cargo de la parte industrial, mientras María Juana, arquitecta de profesión quedaba al frente del área de diseño.

Con Lilli, la esposa de Nuccio, controlando un alto porcentaje de la empresa, eran sus hijas y sus yernos quienes decidían el rumbo de la empresa. Uno de ellos, llamado Michele Blandino, casado con Barbara, controlaría la producción por encima del Ingeniero que lo hacía en la época de Nuccio, pronto la relaciono se ponía tensa y Blandino se quedaba solo, sin los conocimientos necesarios para que la producción siguiera su ritmo. Se contrató entonces a uno de los ingenieros de línea de Fiat, Bruno Cenna, que era nombrado CEO, mientras Blandino pasaba a ser Gerente Comercial.

A principios de 2003 terminaba la producción del Opel Astra y Bertone debía despedir a 700 empleados. Cenna buscaba nuevos proyectos, pero nada se concretaba y renunciaba a fin de año.

Lilli Bertone, pasó a  hacerse cargo de la empresa, pero en 2005 Opel, su principal contratista terminaba la relación con Bertone, que pasaba a fabricar las motos BMW C1 y luego unas versiones especiales de MINI. En 2006 Barbara y su esposo, abandonaban la compañía y un año más tarde la empresa se declaraba en bancarrota, con lo que un juzgado pasaba a administrar la empresa.

Lancia proponía comprar Bertone por un euro a cambio de mantener los 990 empleados en sus puestos, pero Lilli Bertone proponía vender a Gruppo Prototipo, una empres ad e diseño y certificaciones. Las hijas no aceptaron, pues Lilli estaba vendiendo una parte que no le pertenecía y la compra no se dio. Tras años peleando en cortes, finalmente madre e hijas no pudieron ponerse de acuerdo y Fiat compraba la fábrica, pero el dinero no iba a manos de los Bertone, sino a sus deudores. Solo la firma de diseño sobrevivía en manos de Maria Juana que se la vendía a Lilli, quien no lograba mantener el ritmo de nuevos clientes a sus puertas, hasta que en 2012 se declaraba nuevamente en bancarrota.

La debacle de Bertone, aunque ha tenido que ver con la capacidad de sus herederos. Ha sido más bien la norma de la industria, que a partir de los 90, contrató diseñadores de planta, incluyendo algunos que habían trabajado con Bertone, para encargarse de los centros de diseño de las marcas. Las producciones artesanales de algunos modelos también han desaparecido, pues los fabricantes han ido comprando los estudios de diseño (Pininfarina, Karmann, Ital Design) quedándose con sus instalaciones que continúan en producción pero controladas completamente por el fabricante. El último sobreviviente ha sido Bertone, que fieles a su promesa, primero al fundador y luego al hombre que puso la marca en el mapa automotriz, han preferido sucumbir siendo independientes que perdurar sin su nombre en los diseños.