BLOODHOUND SSC

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Arrancan los preparativos para establecer un nuevo récord mundial de velocidad en tierra. La meta son los 1,600 km/h, el auto ya ha sido fabricado y cuenta con un motor a reacción híbrido con más de 135,000 HP.

El actual récord de velocidad en tierra es de 1,227.92 kmh y fue establecido por Andy Green el 15 de octubre de 1997. han pasado 20 años desde entonces y para Andy Green ha llegado el momento de romper su propio récord antes de que lo haga alguien más. El piloto de la Fuerza Aérea británica (RAF) cuenta actualmente con 55 años y tiene experiencia en lo de romper récords, pues antes de detentar el actual, fue la primera persona en romper la velocidad del sonido en un vehículo terrestre. Nuevamente se ha aliado con Ricard Noble, quien fuera antes de Green el poseedor del récord de velocidad y que con el Trust SSC fue el director del proyecto.

El Bloodhound es un vehículo cilíndrico diseñado por Ron Ayers, quien a sus 71 años (85 en la actualidad) abandonó su retiro para construir el vehículo que debe demoler el récord establecido por otro auto que él diseñó y construyó: el Thrust SSC. Al contrario de este que tenía un cuerpo central con un motor de reacción a cada lado, el Bloodhound usa un solo motor que va montado detrás del piloto y por encima de la cabina.

El reto al que se enfrentan es enorme, pues a la velocidad proyectada la fuerza del aire es de 12 toneladas por metro cuadrado, por lo que la estructura debe ser rígida y muy fuerte. Las ruedas deben ser capaces de aguantar una aceleración radial de 50 kilos y resistir golpes de pequeñas piedras a 1,600 km/h. Por otro lado el aspecto aerodinámico es de suma importancia, pues se necesita una enorme fuerza vertical que le impida despegar y por otro lado debe tener una baja penetración que le permita alcanzar la velocidad proyectada. así mismo, necesita estabilidad, por lo que el aspecto de la dinámica de fluidos es extremadamente complicado. por si esto no fuera suficiente, a esa velocidad se crea una fuerza del auto contra el suelo en forma de onda, que puede licuar el piso e impedir que haya dirección.

Para obtener la aceleración necesaria, se ha desarrollado un motor híbrido, es decir que usa un propulsor solido y un oxidante líquido, que debe ser seguro y potente. En total tiene 3 motores un V8 supercargado que mueve la bomba del oxidan, mientras que los otros dos se encargan de propulsar el vehículo. Uno es un Eurojet de Rolls Royce y el otro un cohete Nammo, entre ambos hay más de 135,000 HP y se consumen en cada intento 400 litros de gasolina de avión y 800 litros de oxidan para cohetes

Rolex, el afamado fabricante de relojes de alta precisión, ha sido comisionado para fabricar los instrumentos, que se ubican a los lados del timón, que va colocado en posición central. Dichos relojes deben ser capaces de soportar unas altas vibraciones, tanto durante la aceleración como en la frenada, donde se alcanzan furias cinco veces mayores que la gravedad. En la cabina hay además varios sistemas de control computarizados, que regulan el funcionamiento de la unidad híbrida junto a un sofisticado sistema de seguridad para los equipos eléctricos.

No va a ser fácil parar al Bloodhound SSC, para ello usan un sistema de frenos similar al de los aviones, ubicados frente a cada rueda trasera, que se activan mediante un pequeño compresor de aire, que mueve parte de la carrocería. Hay además frenos de disco de fibra de carbón en cada rueda, que ayudan a parra el auto una vez se ha reducido la velocidad a unos 500 km/h. Un enorme paracaídas es quien frena el vehículo una vez se ha desacelerado hasta los 1,000 km/h.

El proyecto empezó en 2008 y este mes se hizo la primera prueba pública, donde el auto se probó a más de 300 km/h para comprobar los sistemas y empezar a familiarizarse con el auto. Para el intento oficial, faltan aun 20 meses y un sinnúmero de pruebas, antes de que se le de el visto bueno.