CHEVROLET MONTECARLO SS 1984

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CAPSULA DE TIEMPO

34 años después se mantiene en las mismas condiciones que cuando se compró nuevo.

La crisis del petróleo en los 70, obligó a los fabricantes americanos a replantearse su estrategia a la hora de fabricar nuevos modelos. La guerra de motores potentes y grandes autos, desapareció y en su lugar aparecieron autos más pequeños, con motores anémicos pero con una mayor demanda por confort y lujo.

Chevrolet reaccionó, presentando una serie de modelos nuevos en 1978, que eran más cortos y mucho más livianos, que los anteriores modelos. Uno de ellos fue el Montecarlo, montado sobre la plataforma “G”, que compartía con otros modelos del grupo de marcas de General Motors.

A 10 años del embargo petrolero, la mayoría de estadounidenses habían olvidado lo que fueron esos días y añoraban los motores potentes del pasado, por lo que Chevrolet decidió revivir el modelo SS y lanzarlo como modelo 84, con la misión de probar su aceptación en el mercado. Otro objetivo de Chevrolet con el Montecarlo SS era homologarlo para NASCAR, por ello se modificaron una serie de aspectos para dotarlo con mejor aerodinámica que el anterior Montecarlo, con un frente distinto y una defensa que incluía un labio frontal. Atrás un pequeño spoiler adornaba la tapa del baúl. Esos pequeños cambios permitían una mejora de un 15 por ciento en el coeficiente de arrastre aerodinámico, contra la versión normal. Adicional a esto el cromo de otras versiones, era sustituido por negro mate, se le añadían calcomanías atrás y a los lados y para hacerlo más exclusivo se ofrecía solo en color blanco o azul metálico.

El mayor cambio entre el SS y el modelo regular era el motor V8, L69 de 305 pulgadas cúbicas y un carburador de 4 barriles, lo que en jerga de GM se denominaba High Output, pues ofrecía 180 HP, lo mismo que un Porsche 911 de esos años. El incremento de potencia contra las versiones regulares del V8 305, se debían a un árbol de levas con mayor duración, compresión 9.5 a 1 y un sistema de ignición electrónico. El motor también respiraba mejor gracias a un sistema de escape doble de 2 pulgadas de diámetro, que terminaban en salidas de 2.25 pulgadas.

Ese incremento de potencia se notaba y revistas de la época registraban un 0-60 kph de 8.7 segundos y una velocidad máxima de 200 km/h.

La suspensión, era la tradicional de la época, con brazos en A adelante y un eje rígido atrás, pero Chevrolet dotaba al SS con el paquete F-41, que ofrecía amortiguadores más firmes y barras estabilizadoras más gruesas, junto con espirales más duros, que le permitían ir algo más cerca del suelo. Otra mejora para la época eran las llantas de 15 pulgadas en dimensión 215R65-15.

Donde se queda algo corto es en frenos, con discos adelante y tambores atrás, lo que no es adecuado para un auto pesado como este y con una potencia respetable. Los reportes de 1984 decían que tras un uso prolongado empezaban a ponerse esponjosos.

Así como había cambios en la carrocería que distinguían al SS del Sport Coupé, en el interior también los había, con butacas individuales, a las que Chevrolet llamaba Strato, y una consola en el piso rodeando la palanca de cambios. Todos esos cambios hacían que el precio de venta llegara a los 10,700 dólares en Estados Unidos, por lo que solo se vendieron 24,050 contra los 112,700 Sport Coupé. Sin embargo, para el departamento de ventas esas cifras superaban sus expectativas, por lo que la versión SS continuó hasta la siguiente generación de Montecarlo.

Este auto llegó en diciembre 2014 procedente de Estados Unidos. Se trata de acuerdo al VIN, de un SS original (actualmente la mayoría que hay son replicas) fabricado en la planta de Arlington en Texas, en 1984. Su actual propietario se lo compró a su dueño original, que lo guardó toda su vida en un garaje con aire acondicionado, de allí su estados e conservación, sin ningún oxido y un interior que no presenta desgaste en ningún elemento. Incluso el baúl, se mantiene con todo original.

Se vendía como un auto lujoso, por ello encontramos elementos como los retrovisores con control remoto por cable, aire acondicionado, cruise control, power steering y equipo de sonido premium. El puesto del conductor ofrece buena visibilidad y unos asientos bajos pero cómodos, aunque atrás el espacio es limitado. El cuadro de instrumentos en muy completo, con dos grandes relojes a los lados y cuatro al centro, con voltímetro, temperatura, presión de aceite y cantidad de gasolina.

Es un auto que puede mantenerse muy bien en el tráfico, sin calentarse y sin que el aire acondicionado deje de enfriar correctamente, que ofrece el suficiente confort como para usarlo a diario. Manejarlo es un viaje en el tiempo, de la época donde los motores V8 hacían mucho ruido y los autos andaban muy bien en línea recta.