ELEONOR

Views: 413

Un carro de película

Hollywood ha hecho famosos a una serie de autos a través de sus películas, ¿quien no conoce al De Lorean por Back to the Future, al Trans Am negro de Smokey and the Bandit o al Aston Martin de James Bond? Una de esas películas, llamada Gone in 60 Seconds, cuenta la historia de un ladrón de autos que debe robar 50 autos en una noche. La estrella era Nicolas Cage, pero Eleonor se robaría los corazones de los amantes de los autos antiguos.

¿Por qué se llama Eleonor? En la película, a cada auto que debían robar de acuerdo a una lista establecida, le pusieron el nombre de una mujer, de modo que si la policía interceptaba sus comunicaciones no supieran de que se trataba. El ultimo auto que debían robar era ese que tenia el nombre código de Eleonor.

La película era una reedición de otra con el mismo nombre de 1974 que no tuvo mucha fama a nivel mundial y en ella Eleonor, era un Ford Mustang Mach 1 de 1973. La reedición de 2001 debía terminar con el robo de un auto que para 1973 era uno de los mejores en el mercado estadounidense pero en 2001 y robándose Ferrari y Lamborghini, no era lógico dedicarle tanta atención a un auto antiguo, que ni siquiera los coleccionistas aprecian mucho, por ello se sugirió que fuera un Mustang Shelby 500. El problema era que iban a destruir varios haciendo la cinta y un original, puede costar más de un millón de dólares, por lo que se pensó en hacer unas copias.

Para la película se encargó a Chip Foose que recreara, con su personal estilo, a un Ford Mustang Shelby 500 de 1967, al que Foose le cambió el frente, le añadió un spoiler trasero más grande y modificó la suspensión y los frenos para poderle poner un motor moderno y una transmisión manual Tremec, capaz de soportar grandes cantidades de torque. La guinda en el pastel era un sistema de “nitro” que se activaba desde un botón en la palanca de cambios. Se hicieron 25 vehículos, que iban a ser usados en diferentes tomas, por lo que no todos eran idénticos y fue Hollywood Cinema Vehicle Services quien los construyó bajo la supervisión de Foose sobre un diseño original de Steve Stanford.

Tras el éxito de la cinta, Unique Performance, una empresa en Estados Unidos, empezó a hacer copias de Eleonor con licencia de Shelby Automobiles. El permiso otorgado por Carroll Shelby estipulaba que se harían 50 copias. Pronto una serie de problemas legales y demandas por parte de Classic Recreations, que tenía derechos también sobre los productos Shelby, llevaron a la primera a la quiebra, con lo que la segunda siguió haciendo copias y vendiendo las partes para que pudieran reproducirlo. Esto último permitió que se hicieran copias muy personalizadas y al gusto de cada restaurador o al alcance de su bolsillo.

En Panamá, Armando Robleda, quedó enamorado de Eleonor y tan pronto supo que se vendían las piezas para hacer una copia, se dispuso a hacerlo. Lo primero fue reunirse con los hermanos Pantet, conocidos en el ambiente clásico como “Los fulos” para ver si eran capaces de un proyecto de esa envergadura. Los Fulos sabían donde había un Mustang Fastback 67 en el interior y Robleda, lo compró a pesar de que que como dice él: “era más oxido que otra cosa”.

la restauración no fue fácil, prueba de ello es que demoró 11 años en completarse, en parte porque absorbió grandes cantidades de dinero, que su propietario tuvo que ir desembolsando por etapas y a medida que iba ahorrando lo necesario, pero al final consiguieron una réplica muy bien hecha y muy cercana a la realidad, con muchos de los detalles del original.

El motor es un 427 con un sistema de inyección de oxido nitroso, que en teoría podría llevar a este auto a más de 250 km/h y permitirle un 0-100 en las cercanías de los 4 segundos. La transmisión es una Tremec de 5 velocidades y la suspensión trasera es completamente independiente. Un auto de estas prestaciones, tiene que tener frenos muy especiales y en este caso usa discos ventilados con calipers Wilwood en todas las ruedas.

En el interior, se consiguieron los mismos instrumentos del de la película, montados en un tablero nuevo y se compraron las butacas Shelby y los cinturones de carrera de 5 puntos. Adicionalmente se le pusieron todos los detalles necesarios para copiar fielmente el original.

Las ruedas son Schmidt, replicas de las del Ford GT40 de carreras, pero hechas por American Racing en un diámetro de 18 pulgadas sobre las que montan llantas B.F. Goodrich Super Sport.

Tras mucho tiempo y dinero, el auto finalmente estuvo listo para rodar. Fueron años recopilando información primero y piezas después, mientras en Panamá un grupo de mecánicos locales iban armando un rompecabezas, sobre un chasis y una carrocería, que debieron ser modificados y restaurados, para dejarlo en las condiciones actuales, aunque se siguen mejorando ciertas cosas, que se han notado con el uso del auto, algunas para mejorar la seguridad y otras para aumentar las prestaciones.