HONDA CR-V

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CONSERVAR LA CORONA, A TODA COSTA

Nueva plataforma, más equipamiento y hasta un motor turbo.

Para Honda, la CR-V representa uno de los modelos más lucrativos, al punto que es el SUV más vendido en el mundo. En Panamá, tanto la primera como la segunda generación fueron líderes en su segmento, uno donde perdieron esa posición no por que la competencia ofreciera algo mejor sino porque el CR-V era el más caro. A pesar de eso el año pasado, cuando el modelo ya estaba en su último año del ciclo, ocupó el sexto lugar en ventas de SUV con más de 1,100 unidades.

Exteriormente ha crecido y es que usa la plataforma del Civic actual y mucho de su lenguaje de diseño. Así al frente tenemos la parrilla que Honda llama Solid Wing Face (sí, ahora la mayoría de los fabricantes le pone nombre hasta a las parrillas) que se integra a las lámparas frontales. La parrilla cumple con otra función, además de la decorativa y es que tiene una serie de componentes móviles, que regulan la entrada de aire, de acuerdo a las necesidades del motor, así al arrancar se cierran para ayudar a alcanzar más rápido la temperatura óptima, con lo que hay menor consumo y emisiones. Luego permanecen abiertas hasta que se alcanza una cierta velocidad donde vuelven a cerrarse para mejorar el flujo aerodinámico y bajar la resistencia al avance lo que permite más ahorro. La defensa se proyecta hacia el frente y ayuda también en el aspecto aerodinámico.

Por detrás tiene un aspecto más solido y fuerte que la anterior generación con una moldura cromada bajo el vidrio que se integra con las dos lámparas que forman parte del poste y rematan en un spoiler en el borde del techo. Aunque ha crecido en todas sus dimensiones, la nueva plataforma permite además de una mayor distancia entre ejes y menor peso, lo que redunda en seguridad, mayor espacio para los ocupantes y un manejo más ágil.

Para Panamá tendremos cuatro opciones para el CR-V, la más sencilla es la LX, que puede ser tracción delantera o 4×4 y que viene con el motor de 2.4 litros y una transmisión automática CVT. La versión EX es tracción delantera mientras que la EXL es a las 4 ruedas. Estas dos últimas versiones disponen del nuevo motor 1.5 turbo con 188 HP, cuatro más que la versión que ofrece el LX. Para nuestra prueba decidimos manejar la versión LX con tracción delantera.

Donde más se nota el cambio de plataforma es en el interior, pues por afuera no nos daremos cuenta que es más larga y ancha a no ser que la pongamos junto al modelo anterior. Hay gran cantidad de espacio tanto adelante como atrás. En esa parte la ventaja de un piso plano permite sentar a tres personas, que de ninguna manera tendrán que encoger las piernas y mucho menos la cabeza ya que el respaldar es móvil. Adelante los asientos son cómodos y ofrecen un apoyo lateral decente.

El habitáculo ofrece un diseño moderno sin ser revolucionario, con algunos toques tecnológicos, como el cuadro de instrumentos que es digital. Como siempre la ergonomía es uno de sus puntos fuertes, con los principales controles donde deben estar y detalles como un deposito entre los asientos de gran tamaño y con la tapa móvil, que permite dos posiciones del descansabrazos.

Al centro del tablero, tenemos una pantalla de 5 pulgadas, que incluye un equipo de sonido de 160 watts con 4 bocinas y conexión Bluetooth. Además tenemos conexiones de varios tipos en el deposito central. Para controlar el equipo podemos hacerlo desde el timón o desde el mismo equipo. La pantalla es cámara de retroceso con tres vistas distintas.

Un punto donde la CR-V siempre ha destacado es en el espacio de carga, donde por lo general supera a todos los de su segmento, esta  quinta generación no es la excepción volviendo a superar a todos sus contrincantes. Dos palancas permiten bajar los respaldares de los asientos para ampliar el área de carga, con lo que queda un piso completamente plano, bajo el que encontramos una llanta de repuesto idéntica a las otras 4. La versión EXL cuenta con la función de apertura automática del baúl pasando el pie por debajo de la defensa.

El motor de 2.4 litros ya ha sido usado en el CR-V, pero en esta nueva versión se siente más ágil, probablemente porque la transmisión esta muy bien acoplada a lo que uno necesita en este tipo de autos y definitivamente porque pesa menos. Desde el primer momento que uno pisa el acelerador el motor se muestra vivaz y la respuesta es inmediata, por lo que estaremos tan a gusto en él en cuidad como en carretera. La transmisión apoya en esa sensación de agilidad que comentamos, con cambios en el momento oportuno, sin dejar subir mucho las revoluciones del motor, pero tampoco haciendo los cambios apenas la aguja del tacómetro empieza a moverse.

A la hora de manejarlo a ritmo de autopista, lo que más llama la atención es el refinamiento y el aislamiento acústico que tiene. Esto se debe en gran parte a un sistema que han venido usando en Acura y que consiste en un supresor de frecuencias que hace que el ruido no lo escuchemos. Adicionalmente en el proceso de diseño se trabajó mucho en reducir los ruidos del viento contra los componentes de suspensión.

Aunque Honda es conocido por el deportivismo de sus sedanes, el comprador del CR-V busca más valores familiares que otra cosa, por lo que la suspensión tiene en enfoque hacia el confort. En carreteras montañosas, la inclinación en curvas se siente, pero el auto entra bien plantado y es difícil hacerle perder la compostura. La dirección ayuda en ese punto con buena precisión y un tacto suave pero no al punto de sentirnos inseguros.

Aunque no dispusimos de la versión de tracción “real all wheel drive” nos aventuramos por un camino de tierra, pues disponemos de una mayor altura al suelo que en un sedán, aunque hay que destacar que no tendremos problemas en un camino, pero si ya se trata de una trocha o andar en plan todo terreno, la defensa delantera corre peligro de tocar fondo muy fácilmente, en cualquier versión.

Un vehículo familiar debe ser uno seguro y así lo entiende Honda, que recientemente obtuvo el Top Safety Pick + del IIHS de Estados Unidos, la máxima que puede obtenerse, gracias no solo a la fortaleza de su carrocería sino a tener control de estabilidad y tracción, frenos con ABS, asistencia de frenado y EBD, 6 bolsas de aire y anclajes para sillas de bebé. Además desde la versión LX tenemos un sistema que mantiene los frenos accionados cuando el auto se detiene y no los suelta hasta volver a tocar el acelerador. esto no solo ofrece seguridad en caso de un choque estando parados, sino la comodidad en tranques de no tener que estar presionando el freno.

Confiabilidad, comodidad y practicidad son los principales valores que ha tenido el CR-V desde el momento de su lanzamiento y esta generación los mantiene, aunque puestos al día y aumentados para hacerle frente a una competencia que quiere su corona.