JEEP COMPASS

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SIEMPRE LISTO PARA ENSUCIARSE

Desde Recife, Brasil

Un cambio de imagen con nuevos estándares de tecnología

Jeep quiere internacionalizar la marca, que en Estados Unidos cuenta con buenas ventas, pero en el resto del planeta, estas son algo anecdóticas. La capacidad de producción en Estados Unidos está copada y si quieren competir en precio deben salir fuera del país, por más que Trump se oponga. No tanto porque la mano de obra sea muy cara sino porque los incentivos fiscales en otros lugares hacen más atractiva la operación. El Polo Automotriz Jeep en Brasil es el lugar donde a partir de ahora se fabricará el Jeep Compass, en una planta que parece sacada de una película de ciencia ficción al lado de la de Toledo, Ohio, donde los robots son los principales empleados y la luz natural ilumina gran parte de la fábrica.

Jeep tiene una tarea difícil con un modelo como el Compass. Por un lado debe competir con todo un grupo de vehículos todo camino, que es donde está el grueso del mercado, que lo único que les interesa es capacidad de carga, que sea alto, un motor económico y una cara bonita, pero por otro lado este a el aficionado a la marca, que está acostumbrado a que Jeep es todo terreno, por lo que han tenido que combinar ambos tipos de cliente para hacer un vehículo que pueda complacer a todos, por eso tenemos varias versiones, las más sencillas con tracción delantera, como todos sus competidores, otras con tracción a las 4 ruedas y finalmente la Trailhawk, apta para hacer lo que Jeep sabe hacer mejor, ir a campo través sobre todo tipo de terreno.

Exteriormente es un enorme cambio contra el Compass anterior, con una carrocería que el fabricante describe como emocional y expresiva. La verdad es que sino fuera por la tradicional parrilla de 7 ranuras, podríamos pensar que es cualquier otra cosa y no un Jeep, por eso se han visto obligados a que las letras en la tapa del baúl sean grandes para que la gente que lo vea sepa de que se trata.

El interior también ha sido remodelado con materiales que tienen una mejor apariencia y sobre todo un tacto agradable, lo que ofrece una mayor sensación de calidad que antes. Al centro del tablero tenemos una pantalla con todo lo que tiene que ver con conectividad y entretenimiento, que variará de acuerdo al nivel de equipamiento del Compass.

El espacio para los ocupantes es apropiado, con mayor confort para los que vayan adelante, aunque atrás hay buen espacio especialmente para las piernas. Lo probé atrás y lo sentí amplio, pero mi compañero de viaje,mide alrededor de 1.85 metros y quedaba muy cerca del techo.

El baúl tiene buen espacio y la bandeja se puede poner en tres posiciones diferentes.

En Brasil todos los autos de prueba disponían del motor Tigershark de gasolina, 4 cilindros y 2.4 litros. Los 170 HP del motor ofrecen buena aceleración y una velocidad final de 185 km/h. Las versiones que manejamos tenían transmisión automática de 9 velocidades, aunque nos dijeron que las versiones de tracción delantera disponían como opción de una manual de 5 o de una automática de 6.

La prueba de carretera consistió en un recorrido de unos 45 kilómetros, hasta Joao Pessoa, por una ruta, que podría haber sido en Panamá, con un asfalto de aceptable calidad, con muchos policías muertos en el camino, completamente plano y con limites de velocidad muy bajos. En un uso urbano la versión de tracción delantera tiene una marcha cómoda y una buena insonorización, pero en carretera y a medida que vamos aumentando la velocidad aparecen algunos ruidos de tapicería y ajustes.

El nuevo Compass incorpora el sistema de tracción 4×4 Jeep Active Drive Low, para la versión Trailhawk, en las que mediante una perilla podremos cambiar la tracción para elementos como nieve, arena, barro o roca, más la posibilidad de un modo automático en el que el sistema se acomoda por si solo al camino. Tuvimos la oportunidad de probarlo en la pista de pruebas adjunta a la planta, que incluye fuertes descensos, tramos de gran inclinación y trampas de agua, lodo y arena, con resultados excelentes, que demuestran de que el Compass es un Jeep en todo el sentido de la palabra. Otra cosa que probamos en esa demandante pista, son los ángulos de entrada y salida, que a pesar de que a primera vista parecen poco apropiados para el off road, si lo son, pues a pesar de que en ciertos puntos teníamos la impresión de que podíamos volcar por lo empinado de la bajada y en otros andábamos en tres ruedas, nunca rayamos la defensa frontal y tampoco tocamos en la parte central del auto.

El Compass es una prueba más de que Jeep está pensando en productos que puede vender en todo el mundo, con un vehículo bien construido y una carrocería moderna, que además tiene más capacidad todo terreno para aquellos para los que en la compra de un Jeep, eso sea lo primordial.

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