LEXUS LC500

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UNICO

Artesanía tradicional japonesa y alta ingeniería se unen para ofrecer una obra de arte de diseño, con unas prestaciones muy interesantes.

Los últimos diseños de Lexus, pueden catalogarse de radicales en cuanto a diseño, pero no son nada comparados a lo hecho con el LC500, un coupé de 4 plazas, con el que la marca quiere convencernos que no solo sabe hacer crossover y sedanes muy cómodos, sino que es capaz de subirnos la adrenalina y a la vez deleitarnos la vista con una obra de arte.

El diseño no puede sino catalogarse de muy elaborado, con unas lineas sensuales y modernas, con un frente dominado por la nueva parrilla de la marca y las tradicionales luces diurnas en LED, pero el resto es una mezcla de aerodinámica con detalles futuristas. El auto tiene una serie de detalles donde la forma responde a una función específica, así las entradas de aire laterales sirven para refrigerar los frenos, paro también generan fuerza vertical, el techo es de fibra de carbón con lo que se baja el centro de gravedad y se mejoran tanto la resitencia en un choque como el peso. Tenemos también un alerón trasero que abre solo cuando hay necesidad de mayor fuerza en el eje trasero y por último unos tiradores de puerta, que solo abren al tocarlos, con el auto parado.

Todo el ejercicio de diseño del exterior se ha aplicado al interior, donde tenemos dos áreas bien definidas, una para el conductor y otra para el acompañante, mientras atrás los asientos son meramente decorativos o para dos niños pequeños.

La sensación de lujo y calidad, se nota desde el primer instante, con ajustes de primera y unos terminados perfectos, con mucho cuero, hasta en el tablero. Todo está incluso muy bien hecho y pensado, así tenemos alcantara en el pedestal de la instrumentación, para evitar reflejos en el parabrisas.

El diseño del tablero y de la consola son, dos puntos donde hay mucha originalidad, especialmente con la consola asimétrica y las rejillas del aire acondicionado sobre la guantera.

La pantalla central, perfectamente integrada al tablero, no es táctil sino que se maneja con una pieza, en la consola, que actúa como un mouse gracias al movimiento de los dedos. El menú y los gráficos son de alta resolución y disponemos de navegación para Panamá, algo que ya están incluyendo la mayoría de autos premium para nuestro mercado.

Frente al conductor tenemos un tablero, que parece análogo, pero que es digital y que cambia de acuerdo al modo de manejo elegido, no solo en su forma sino en la posición. Esta tan bien hecho que parece que es una pieza que se mueve y no un gráfico.

Como es habitual en Lexus, la posición de manejo está muy cuidada, con unos asientos con múltiples ajustes eléctricos y tres memorias en el del conductor y que además proporcionan mucha sujeción. El timón tiene el diámetro preciso y gran cantidad de botones, desde donde controlar un sinnúmero de cosas.

El baúl es escaso y debajo de él tenemos la batería, para ayudar con el reparto de pesos. Como el sistema de escape es voluminoso, no hay espacio para la llanta de repuesto, por lo que tenemos llantas run flat.

Con una carrocería y un interior como el del LC500, podríamos pensar que allí Lexus no se ha preocupado por el manejo, lo que no es cierto, pues cuando realmente este auto vale la pena es una vez lo manejamos.

El motor no es híbrido, sino un V8 de 5 litros y 471 HP, que ofrece inyección directa y un sistema VVTi de alzada de válvulas variable. Es el motor mas potente que ofrece Lexus y además de buenas prestaciones tiene un sonido muy deportivo., que se escucha también con claridad dentro del habitáculo y que puede resultar adictivo por lo agradable de su rugido. Junto con el motor disponemos de una transmisión automática de 10 velocidades, que permite tengamos un consumo moderado de gasolina y podamos aprovechar al máximo el potencial del motor.

Cuenta con 5 modos de manejo que se controlan desde este pedestal. Dos van enfocados a confort y economía, hay uno normal y tenemos dos deportivos. En todos los casos el motor, el cambio, la dirección y la suspensión se reajustan para brindar lo solicitado. en los dos modos deportivos, el LC500 es un verdadero deportivo, que invita a manejarlo a fondo.

Es un auto pesado, pero con muy buen reparto de peso, lo que lo hace equilibrado y con reacciones muy previsibles a lo que ayuda que el motor entrega su potencia en forma progresiva y no bruscamente. La suspensión es perfecta para la mecánica de este auto, pues mantiene al auto paralelo al piso, aun en curvas cerradas y en zonas donde hay cambios constantes de trayectoria, mantiene un excelente balance pues al igual que con el motor no hay brusquedades, lo que ayuda a esa sensación de control que ofrece, con una serie de controles electrónicos que actúan muy discretamente si abusamos de la velocidad.

Los frenos también merecen mención, pues son muy eficaces, especialmente teniendo en cuenta que tenemos entre manos un auto muy potente y que pesa 2000 kilos.

Lexus define a este vehículo como un Gran Turismo, lo que significa que podremos tener prestaciones muy altas, pero que se busca más el lujo, el confort y la suavidad, que deportividad extrema. A esta aúna el cuidado que tradicionalmente pone en sus interiores con materiales de muy alta calidad y en la carrocería con una calidad de terminados que difícilmente encontraremos en otras marcas y con un diseño que lo hace único.

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