MERCEDES BENZ CLASE X

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UN PICK UP EXTRAORDINARIO

Desde Santiago, Chile

Tras un proyecto que demoró 5 años tendremos la oportunidad de ver y manejar el primer pick up de Mercedes Benz, que conjuga las propiedades típicas de este tipo de vehículos como son: capacidad de carga, resistencia y funcionalidad, con atributos propios de la marca, a saber: seguridad, lujo, modernismo y una dinámica de manejo extraordinaria. Por algo este es el Mercedes de los pick up.

Tras cinco años trabajando en secreto, finalmente Mercedes Benz ha presentado su primer pick up y AUTOPISTA ha sido uno de los primeros medios invitados a probarlo, para ello viajamos a Chile, donde durante dos días pudimos probarlo en todo tipo de condiciones.

Por alguna razón, durante su presentación la marca alemana comentó que ese proyecto era parte de la colaboración con Nissan, en una serie de modelos, por lo que el Clase X estaba usando el chasis, motores y transmisiones del Nissan NP 300 Frontier, con lo que la gente asumió que se trataba de lo que hacen muchas marcas en el segmento, tomar un pick up de otra marca y ponerle una serie de elementos que lo identifiquen como un producto del primero y empezaron la críticas.

Debo reconocer que yo fui uno de los que pensó en eso, pero luego de ver en persona al Clase X y poderlo comparar con un Frontier, vemos que lo único en común es que ambos tienen un vagón de carga, pues tal como nos confirma su diseñador, no hay una sola pieza de carrocería e interior que puedan intercambiarse, incluso los dos ejes, son 16 centímetros más largos, con lo que toda la suspensión ha debido cambiarse, aunque sigue usando el esquema multibrazos de Nissan.

Hay bastantes ejemplos de lo que han hecho Nissan y Mercedes Benz, un ejemplo de ello es el Audi Q7 y el Porsche Cayenne, que comparten plataforma y motores, pero son dos conceptos bien diferentes. Entre el NP300  y el Clase X hay aun una mayor distancia, pues el objetivo en este último es una combinación de fortaleza, modernismo y lujo, con la adición de un manejo superior a lo que cualquier otro pick up del mercado ofrece en términos de dinamismo.

La invitación incluye dos días de manejo. El primero lo dedicamos a hacer aproximadamente 400 kilómetros sobre carreteras secundarias de asfalto y tierra, mientras que la segunda jornada la dedicaremos a las pruebas todo terreno. Es una propuesta que nos debe mostrar su capacidad sobre cualquier tipo de circunstancia, pues el primer día saldremos directamente desde nuestro hotel en el centro de Santiago con lo que tendremos la oportunidad de manejarlo con tráfico pesado.

Al momento de recoger nuestra unidad, tenemos la oportunidad de comprobar algo que nos habían dicho en la presentación, que hay tres niveles de equipamiento, con uno básico que permite usarlo como vehículo de trabajo y dos versiones con mayor equipamiento, una de las cuales está más enfocada al cliente que busca un pick up de alta gama. Nos decidimos, por uno de estos últimos, llamada Power, pues creemos que será la versión más vendida en Panamá.

Si el exterior es netamente Mercedes, el interior parece sacado del Clase C, con el mismo cuadro de instrumentos y muchos elementos iguales, con lo que la sensación de calidad es indiscutible. Nuestra unidad inicial, cuenta con decoración en madera veteada, muy elegante, pero vimos que otras unidades venían con aluminio pulido e incluso en algo que parece fibra de carbón negra.

Un mando en la consola controla una pantalla central de alta definición y 8.4 pulgadas, donde tenemos el equipo de navegación, de comunicación y de entretenimiento, junto con una serie de ajustes en el auto.

El timón ajustable con una serie de controles de funciones integradas, asientos eléctricos y la tapicería en cuero, contribuyen a esa sensación de lujo y a una postura de manejo envidiable, más típica de un SUV premium que de un pick up.

Los primeros kilómetros nos permiten disfrutar de un confort acústico fuera de lo común, que nos aísla del ruido del tráfico y de los elementos mecánicos del auto, pues el motor solo se escucha cuando lo exigimos al máximo. Ya en la autopista que nos lleva al sur, verificamos que incluso a 140 km/h no hay ruidos aerodinámicos, algo muy difícil de lograr en un vehículo que por sus características propias es un ladrillo aerodinámicamente hablando.

De los dos motores disponibles inicialmente, estamos manejando el de 190 HP, que gracias a tener dos turbo tiene 27 HP extra que la otra versión que comparte bloque, desplazamiento y la mayoría de elementos mecánicos, pero solo un turbo. Aunque se puede tener una transmisión manual de 6 velocidades, nuestro vehículo tiene la automática de 7. Poco después de su introducción en nuestra región, tendremos una opción con un V6 diesel de 258 HP y un torque de 550 Nm, que dispondrá unidamente de una transmisión automática 7G-Tronic con mandos desde el timón.

El cambio en el ancho de vías, que proporciona unos ejes modificados y con un mayor largo, permite que rodemos a un ritmo prohibitivo en un pick up con total seguridad. Esa típica tendencia de los pick up descargados a sacar la parte trasera en curvas, es desconocida en el Clase X, a pesar de que tenemos un eje trasero rígido, necesario para tener una capacidad de carga de una tonelada.

Los frenos también son superiores a los de cualquier otro pick up del mercado, con grandes discos ventilados en ambos ejes y las ayudas electrónicas usuales de otros modelos de la marca. Con ello tenemos una respuesta constante, cortas distancias de frenado y una alta resistencia a la fatiga.

Como en todo Mercedes el equipo de seguridad es primordial y por ello contamos con 7 bolsas de aire, los delanteros desplegables en dos etapas, control electrónico de estabilidad y tracción y un sistema de cámaras de 360 grados, muy útil en las lomas impresionantes de la ruta y como comprobaríamos en el segundo día, en travesías off road.

Tras un descanso en Hacienda Vik, rodeados de viñedos y la que se supone es la viña meas avanzada tecnológicamente de Chile, cambiamos de auto y hacemos el regreso en un Clase X con equipamiento Progressive, con asientos de tela y una decoración interior más sencilla pero igualmente lujosa. El regreso incluye algunos tramos de tierra, donde comprobamos nuevamente el aislamiento del auto que no permite que una micra de polvo entre en el habitáculo a pesar de que levantamos una polvareda impresionante y que en algunos momentos nos toca pasar otros autos en la ruta que levantan su propia nube.

El segundo día nos entregan los autos en una hacienda en las afueras de Santiago, donde hay una pista off road extrema. En ese lugar el trazado nos permite tener zonas de vadeo para ver que tanta capacidad tenemos para pasar charcos y ríos, lugares con ángulos muy cerrados donde podemos llegar a tocar con las defensas, bajadas donde usar el control automático de descenso, y cambios de inclinación donde comprobaremos la utilidad de las cámaras a bordo. Es un recorrido de 20 minutos, que culmina con la famosa prueba del alce, que hacemos sin problemas a una velocidad sostenida de 60 km/h y luego la guinda del pastel. Un recorrido a alta velocidad como acompañante de un piloto de la fábrica en el futuro Clase X 350 d con 258 HP, que permite comprobar la cantidad de agarre disponible y lo bien balanceado que está, incluso en una serie de cambios de dirección y altura, que me puso el desayuno en las orejas.

Aunque este es un pick up de otra clase, difícil de comparar con el resto del segmento, por su superioridad, no va destinado a un cliente elitista, dispuesto a pagar una fortuna por él, pues aunque aun no existe una lista de precios,  por lo que afirman que quieren competir con el resto del segmento y por ello los tres niveles de equipamiento y las tres opciones de motorización.

Aunque las primeras unidades saldrán en estos días de la fábrica de Barcelona, España. Para Latinoamérica, el tercer mercado más importante para el Clase X, se ha programado su lanzamiento para enero de 2019.