Museo Gilmore. El auto como arte

Views: 2416

En el centro del estado de Michigan, en Estados Unidos, se encuentra el pueblo de Hickory Corners. Un lugar muy tranquilo en medio de la nada, pero que para los amantes de los autos antiguos esconde un gran tesoro, el museo Gilmore.

Este no es un museo convencional y mucho menos uno pequeño, pues la propiedad abarca una extensión de 36 hectáreas. Es por eso que allí, en sus jardines, se realiza una de las reuniones anuales más importantes de Estados Unidos en lo que a autos antiguos se refiere.

Es un lugar precioso e histórico, enclavado en el corazón de la industria automotriz estadounidense, pues está cerca a Detroit, hogar de Ford, general Motors y Chrysler, pero también cerca de Auburn, donde se fabricaron Cord, Duessemberg y Auburn o de South Bend cuna de Studebacker y de una serie de ciudades de donde salieron muchas marcas que desaparecieron hace casi un siglo.

Aunque los autos son el principal atractivo del museo Gilmore, no es solo los carros el principal atractivo, pues en la visita se incluye un gran comedor que ha sido restaurado completamente y sirve cientos de almuerzos durante el año. También hay una recreación de una estación de servicio Shell de 1930, que ofrece una gran cantidad de objetos de una época cuando la gasolina costaba 18 centavos el galón.

En exhibición tienen más de 400 vehículos, que se van rotando constantemente, ya que dentro de la propiedad hay una serie de depósitos, que desafortunadamente no están abiertos al público, llenos de autos en perfectas condiciones, mientras que en otros edificios se restauran otros que engrosarán la colección.

Al contrario de la mayoría de museos automotrices, aquí no hay barreras entre los autos y la gente, nada que impida ver el vehículo en todo su esplendor y eso que se promociona como un lugar familiar, donde ir con la familia a disfrutar de recuerdos y vivencias pasadas.

 

  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline
  • anemptytextlline

El nombre Gilmore, proviene de su fundador, Donald Gilmore, un afamado empresario de la industria farmacéutica y de la cadena de tiendas por departamento Gilmore. Cuando Donald Gilmore se jubiló en 1963, su esposa le regale o un Pierce Arrow de 1920, que no estaba funcionando. Gilmore, que no era muy aficionado a los autos se involucró personalmente en la restauración y allí nació su afición. Aun sin haber completado el Pierce arrow, ya había comprado media docena de autos y en menos de un año, compraba una parcela donde construyó un taller y luego un edificio donde guardar y mostrar sus autos. Ya en 1966, cuando abrió las puertas de su museo tenía 45 autos, pero su interés iba más allá y compró tres granjas cercanas, solo para desmontar sus graneros y volverlos a armar en su propiedad. Al momento de su muerte en 1979 el museo había triplicado su tamaño original y sería su esposa Genevieve, quien continuaría aumentando la colección, que ahora es manejada por uno de sus nietos, Bill Parfet.

Otro aspecto original del Gilmore, es que su interior incorpora varios museos, uno de ellos manejado por el Classic Car Club of America CCCA, donde solo se exhiben autos construidos entre 1925 y 1948, incluidos en la lista de clásicos, únicos autos que pueden usar esa denominación. También hay un edificio que recrea una agencia de autos en Los Angeles, donde en su interior encontraremos únicamente autos de la desaparecida marca Franklin. Otro edificio incluye la más grande colección dedicada en exclusiva al Ford A, un vehículo que se fabricó de 1928 a 1931, que incluye a los camiones y buses que se fabricaron con su mecánica. Entre los vehículos con más historia en ese edificio está el Ford A 1928 de Tomas Alba Edison. Además se incluyen planos, fotos de la fábrica y toda una serie de objetos relacionados con ese modelo.

Dos agencias más completan la colección de museos, que incluyen uno dedicado a Pierce Arrow y donde se encuentra el primer auto de la colección, que estaba cerrado al momento de nuestra visita. Las agencias son de Cadillac y Lincoln y en su interior encontraremos una muestra representativa de los mejores exponentes de estas marcas.

La gran mayoría de los autos en exhibición, pertenecen a los primeros 50 anos del automóvil, aunque encontraremos un área dedicada a los mejores exponentes de los autos de los años 50 y una sala exclusiva para los “muscle cars” que incluyen una esquina para “Hot Rods”. Aunque ciertos lugares nos harán conocer hechos históricos, como el llamado “Green Book” una guía escrita por un afroamericano instruyendo a la gente de color que viajaba, sobre lugares donde les podían vender gasolina y comida en los años 50 y 60, así como lugares de hospedaje para ellos.

Como todo museo es un lugar para aprender, recordar y entretenerse. Para los amantes del automóvil no hay mejor lugar para conocer la historia del auto en Norteamérica que este. Les garantizamos que una vez en su interior se sentirán atrapados por la belleza y la sensación de amplitud de sus exhibiciones.