NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

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Por Antoni Bara y Jaime Claramunt

Los autos antiguos no se fabricaban como los actuales, mucha de la fabricación era manual y había productos y técnicas que se desarrollaron hace poco. Es por eso que cosas como el oxido son comunes en los autos con más de 25 años de antigüedad.

Hoy les vamos a contar la historia de un auto muy interesante que ejemplifica e ilustra las diferentes interpretaciones que lo que significa “restaurar un auto antiguo”. El modo de realización de los trabajos de renovación depende fundamentalmente de qué se entiende por “restauración”. Además, el caso que les presentamos pone de relieve que el empleo de nuevas tecnologías permite obtener la más alta calidad en la renovación de un  vehículo,  conduciendo a un éxito final  no solo técnico, sino también económico.

El auto en cuestión es un Maserati Ghibi 55, fabricado en Italia y producido en el año 1972. Este modelo es una serie relativamente limitada, por lo que como vehículo de colección es interesante.

La historia de sus diferentes dueños no es relevante, como tampoco el kilometraje y  los sucesivos arreglos a los que se le sometió. Sin embargo en 2011 fue renovado y vendido en Polonia por más de 50,000 dólares.

El Ghibli parecía estar en muy buen estado, como muestran las  primeras fotos de este artículo, por lo que se asumía se había hecho una renovación bien hecha. Especialmente cuando se compran autos por Internet y con base a fotografías, las sorpresas están a la orden del día y en este caso las sorpresas empezaron a aparecer con los primeros kilómetros de uso, por lo que el nuevo propietario, un coleccionista experto, comenzó a sospechar que la restauración se había  llevado a cabo de una forma poco cuidadosa, por no decir negligente.

Desarmando algunos componentes se confirmó lo que se sospechaba y se procedió a restaurar el auto a fondo, usando tecnologías actuales para garantizar que el oxido no volviera a aparecer.

El problema de oxido es muy común en los autos italianos de los 70, ya que por esa época el gobierno ruso y el italianos finalizaron un acuerdo mediante el que los italianos exportaban el conocimiento para fabricar autos, que resultaría en la aparición de Lada y a cambio los rusos enviaban acero a Italia. El acero resultó de baja calidad y como no se trató en la forma correcta, tras poco tiempo los Fiat, Lancia, Autobianchi, Alfa Romeo, Maserati, Lamborghini y Ferrari empezaron a oxidarse.

Después de haber desmontado toda la parte mecánica, los vidrios, la tapicería y los accesorios de la carrocería se pasó a una renovación consistente en un baño de la carrocería en una solución que eliminó la pintura, la base, la masilla y otras impurezas. Luego, al igual que se hace actualmente con los autos nuevos se realizó un baño neutralizador de la actuación del proceso anterior. Posteriormente se eliminaron los elementos oxidados y se sustituyeron estos por piezas nuevas  elaboradas a partir de la documentación del catálogo.

Una vez cambiadas todas las partes afectadas se procedió a sumergir el auto en un baño de electroforesis para proteger la carrocería de la oxidación. Esto es un procedimiento que no se puede realizar en cualquier país, por el equipo que involucra, por lo que en lugares como Panamá el proceso se puede hacer pintando con una base protectora, normalmente a base de zinc.

Una vez terminado ese proceso se renovaron los elementos de la suspensión, las tuercas y tornillos y las juntas que requerían tal tratamiento.

Después de pintar y armar las parte de carrocería se acoplaron los accesorios, el interior y los elementos mecánicos. Tras dos años y medio de trabajo el resultado puede verse en la foto final y en el hecho de que el Ghibli fuera expuesto en la feria más importante de vehículos antiguos en Europa, que se celebra anualmente en Essen, Alemania y que luego fuera vendido en el doble de lo pagado en su compra inicial con lo que se demuestra que la escrupulosidad y el esmero en el trabajo son altamente apreciados en el mundo de la restauración de autos antiguos.