Pininfarina Europa Spider 1983. Artesanía italiana

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Tres décadas en producción, lo hacen uno de los deportivos más populares.     Hubo una época donde Fiat y Alfa Romeo, competían por los mismos clientes y por ello encargaban las carrocerías a afamados diseñadores. En los autos populares, Fiat llevaba una gran ventaja, pues sus facilidades eran mucho mayores que las de Alfa Romeo, pero en los deportivos las cosas eran distintas, con lo que Fiat se veía obligado a competir fuertemente en ese rubro tanto desde el punto tecnológico, como en prestaciones y diseño.

En 1966 Fiat presentaba uno de sus autos más exitosos, el 124, que inicialmente venía en versión sedán y camioneta, pero a la que pronto se añadió un coupé y un convertíble o spider. Las dos versiones iniciales, servirían con mínimas variaciones para que SEAT, LADA, la turca Tofas y la polaca Polski, hicieran sus propias versiones.

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Para la versión Spider se encargó al estudio Pininfarina, quien también se encargaría de fabricarlo en sus instalaciones. Tom Tjaarda, quien para entonces trabajaba para Pininfarina fue quien lo diseño, dotándolo de un interior sorprendentemente espacioso para lo usual en esos años.

Con una distancia entre ejes de 2.28 metros y un largo de 4.14 metros, el 124 Spider tenía al momento de su lanzamiento un eje trasero solido y un motor de doble árbol de levas diseñado por Aurelio Lampredi. Del motor original de 1438 cc, se pasó con los años al 2,000 cc, habiendo pasado por 1.6 y luego 1.8 litros.

Con unas bellas proporciones, y una serie de detalles aerodinámicos como los tiradores de puertas, el spider se vendía tan bien de un lado del Atlántico como del otro, aunque finalmente el mercado estadounidense se quedaría con la mayor cantidad de unidades

Debido a regulaciones sobre seguridad en Estados Unidos, en 1975 las elegantes defensas cromadas desaparecieron para dar paso a unas dobles con amortiguadores capaces de soportar impactos de hasta 5 mph, que por razones de costos también se adoptaron para el mercado europeo. En 1980, el carburador Webber doble cuerpo daba paso a una inyección de origen Bosch, con la que mejoró el arranque en frío, la potencia y el consumo. Con el motor dos litros y la inyección el motor llegaba a los 105 HP y con la transmisión de 5 velocidades se tenía una buena velocidad de crucero con una aceleración por encima del promedio en su categoría.

En 1979 los 124 Spider vendidos en Estados Unidos pasaron a llamarse 2000 Spider y un año después la inyección reemplazó los carburadores. Fiat se retiraba del mercado americano en 1982, pero el Spider se seguiría vendiendo a través de una empresa llamada International Automotive Importers, que se los compraba directamente a Pininfarina y se vendían como Pininfarina Spider, mientras en Europa Pininfarina los distribuía directamente y los vendía como Pininfarina Europa Spider. Dos años más tarde, Pininfarina cerraba la producción.

El interior cuenta con dos pequeños asientos como plazas traseras aptas solo para niños, por lo que se vendía como 2+2. Para el momento de su lanzamiento sus principales rivales fuera de Italia eran los autos ingleses, a los que superaba en todo, con un interior más amplio, unos terminados de tablero en madera y cuero, con una mecánica revolucionaria, con un cabezote de aluminio, dos arboles de levas y válvulas en cabeza, con una transmisión de 5 cambios y frenos con discos a las 4 ruedas, pero sobre todo con un techo de lona fácil de usar, muy hermético y que una sola persona podía abrir o cerrar en menos de un minuto.

Este es el único Pininfarina Europa Spider que existe en Panamá y por el nombre y la instrumentación podemos deducir que fue vendido por el distribuidor en Panamá, pues los relojes son métricos y vino con aire acondicionado de fábrica, algo necesario para nuestro clima. Su actual propietario lo tiene desde hace años, cuando lo vio abandonado en un deposito de su lugar de trabajo, hizo una oferta por él que fue aceptada. Todo en este auto es original, pues tanto rines como timón (dos accesorios que pocas veces se mantienen de origen), son los que traía el auto de fábrica e incluso no tiene ni radio ni antena, pues esos accesorios resultaban más baratos de conseguir localmente en Panamá y de mejor fidelidad que lo que traían de Italia. Aparentemente su primer propietario nunca se procuró por instalarlo y hasta el día de hoy la única música proviene del ronroneo del tubo de escape.