PORSCHE PANAMERA TURBO

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LA JOYA DE LA CORONA

La versión más potente del Panamera, ha pasado también por la última remodelación del modelo que ahora incluye nueva plataforma, motores y un incremento en tecnología que le permite mayor refinamiento y seguridad.

Desde Miami, Estados Unidos

En la sesión de información de las pasadas 24 Horas de Le Mans, se les pedía a los pilotos de la categoría GT, que si veían dos grupos de cuatro luces acercándose a ellos, se quitaran inmediatamente. Todos sabían que se referían a los Porsche. En el autobahn, en Alemania la misma regla aplica, dejando libre el carril izquierdo a cualquier auto con ese patrón de luces, no es así en Florida, donde la gente en la carretera solo mira hacia adelante, por lo que nos sirvió la práctica panameña de adelantar por cualquier carril.

Para muchos el Panamera es el auto más lujoso de Porsche, y no se equivocan, pero también es el que tiene mayor tecnología. Esto ha sido así desde el momento de su lanzamiento, pero ahora con la segunda generación el esfuerzo se ha duplicado, especialmente en la versión Turbo que tiene tracción y dirección en las cuatro ruedas.

El cambio en la carrocería le ha favorecido con un frente más limpio y una parte trasera dominada por unas lámparas alargadas  que parecen ir de lado a lado, pero en términos generales mantiene una fisonomía similar al Panamera original.

Lo que si es completamente nuevo es el interior  que cuenta con una instrumentación del tipo pantalla que puede configurarse de varias maneras tocando un botón. Pegado a los instrumentos y como si fuese una sola unida está la pantalla táctil de alta resolución que aloja el equipo de sonido, la navegación, el teléfono y el control del aire acondicionado, con lo que se eliminan todos los botones de la consola con excepción de dos en cada lado para el aire acondicionado. El resto es táctil, incluyendo los ajustes de suspensión.

Porsche de Latinoamerica nos ha prestado el auto por una semana, de modo que podremos usarlo bajo  todo tipo de circunstancias y haciendo un recorrido total de unos 1,600 kilómetros, de modo que tendremos una idea completa de lo que es tener un Panamera Turbo, pues ya anteriormente lo habíamos probado en un circuito y un día en el tráfico de Panamá. Era hora de usarlo de día, de noche, en ciudad y en carretera, solos y con tres acompañantes. En fin una prueba lo más real posible.

Estamos manejando un auto con 550 HP, que puede hacer el 0-100 en 3.6 segundos y es considerado el sedán más rápido en el mundo, por lo que es casi imposible respetar el límite de 70 millas por hora (112 km/h) que tiene el Florida Turnpike, para mi la velocidad donde estoy cómodo es entre 140 y 160 km/h, pero comprobaríamos luego que la policía no piensa igual.

Contra los otros Panamera este tiene varias ventajas. No solo tiene un motor nuevo, más compacto, 35 HP más potente y que permite una centro de gravedad más bajo, sino que tiene tracción a las cuatro ruedas, dirección en el eje trasero y transmisión PDK de 8 velocidades. Esta última pieza de ingeniería es vital en el comportamiento dinámico de este auto, pues no es solo la transmisión más rápida que tiene Porsche, sino que es extremadamente suave, lo que se agradece en un uso urbano. Es también muy económica, pues incluso cuando tuvimos nuestro desacuerdo con la policía por ir a 20 mph por encima del máximo permitido, el tacómetro mostraba menos de 2,000 rpm.

El botón giratorio en el timón, que permite cuatro modos de manejo, es de norma en este modelo, como también lo es un botón dentro de él que nos permite tener por varios segundos un porcentaje extra de potencia. Lo use un par de veces para adelantar y es como tener nitro, la transmisión baja varios cambios y se coloca en el rango de revoluciones donde está el torque máximo, mientras los dos turbo aceptan una mayor presión con lo que el auto de dos toneladas se dispara hacia adelante nuestros cuerpos se aprietan contra el asiento sin importar que vayamos a alta velocidad. Todo dura unos 30 segundos, suficientes para sacarle una sonrisa a todos nuestros ocupantes y pasar a lo que sea que tengamos delante, sin temor a romper nada en el motor.

Otra novedad es la suspensión con amortiguadores de aire, que tienen un 60 por ciento más capacidad. Con esa suspensión tenemos también el sistema PDCC que mediante la electrónica ajusta la inclinación de la barras estabilizadoras, con lo que se endurecen o ablandan de acuerdo a lo que necesitemos en ese instante. De esa manera tenemos mucho confort en baja, los huecos y desniveles se sienten menos y a velocidad tenemos un auto muy estable.

Algo que no había podido probar en las dos ocasiones anteriores que había manejado el Panamera, eran las luces frontales a base de una matriz de LED. Como cada grupo de LED es independiente del otro, se pueden crear patrones de iluminación distintos, de modo que cuando tenemos trafico de frente, se baja la intensidad de los del lado izquierdo y se mantiene la iluminación hacia el borde de la carretera. También en zonas con curvas, el patrón se altera, permitiendo mayor iluminación del lado de la curva. Lo mejor de todo es que todo se hace por si solo y nosotros solo tenemos que preocuparnos por manejar y disfrutar siempre una iluminación perfecta.

Es un auto que por prestaciones debemos considerarlo un deportivo, sin embargo hicimos un largo recorrido con dos adultos en el asiento trasero y lo que recibimos no fueron quejas sino alabanzas de su confort, igualmente necesitamos colocar varias maletas en el baúl, las que cupieron. Por último y a pesar de que normalmente viajamos “ligero” nuestro consumo fue muy bajo pues gastamos 110 dólares para cubrir 1,600 kilómetros, lo que equivale a 11.63 km/litro. Ojalá la multa nos hubiera costado lo mismo que la gasolina.