RENAULT CLIO GT2

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Manejamos el auto ganador de la categoría.

En las carreras del año pasado, mientras las categorías T2000 y ST2000 incrementaban su número e incluso pilotos de GT se pasaban a ella. Cristian “Kiki” Schriber, decidía comprar un auto en Holanda para la categoría GT2, es decir para la clase menor de GT. Parecía que encima, estaba comprando un auto que estaba en condiciones inferiores con autos como el Ford Focus y los Mitsubishi Evolution, que serían sus futuros rivales, todos con motores de mayor cilindrada, pero Schriber prefirió confiabilidad antes que velocidad pura y obtuvo resultados desde la primera presentación, donde ganó ambas mangas. Para este inicio de campeonato, han llegado nuevos rivales a su categoría, que superan al Renault Clio en peso y potencia, pero nuevamente la confiabilidad pagó dividendos y Schriber volvió a imponerse nuevamente en las dos mangas que corrió.

Schriber empezó alquilando un Porsche 911 Turbo en la categoría de Novatos, para luego pasar a la GT3 en un Renault que compró al equipo holandés Equipe Verschuur. De allí se ha mantenido con la marca y tras el Megane, vino un Clio y ahora este.

El Clio Cup es un auto preparado por Renault Sport para una categoría donde todos los autos son iguales, la Renault Cup, por lo que es un auto bastante básico. E;l  otro de 1.6 litros con turbo ha sido mejorado para que tenga 20 HP más del de calle, por lo que debe tener 220 HP. Es difícil poderlo mejorar, pues su computadora está ajustada de modo que solo pueda modificarse por Renault Sport. El mayor cambio es la transmisión, que en este caso es una Sadev secuencial, muy liviana y rápida y que se maneja con levas tras el timón. Hay también cambios en los frenos, suspensión y dirección, se ha instalado una jaula de protección que brinda un plus en rigidez y se ha eliminado gran parte del interior, conservando dos butacas frontales. Es de todas maneras un auto más pesado y menos potente que sus rivales en Panamá, pero a la vez tiene un mantenimiento menor y una fiabilidad a toda prueba.

Llegamos a probar el auto, dos días antes de la primera carrera de este año. Firmamos los documentos requeridos por CIP y esperamos a que se abriera la práctica para los GT, lo que significaba que tendría como compañeros de pista a los autos más rápidos, algunos con potencias que triplicaban las del Clio.

Tras dos vueltas de práctica, sentado a la derecha de Schriber, entrábamos a pits y era el momento de ponerme tras el timón. La sensación de sentarse en un auto de carreras preparado por profesionales es única. Te deslizas con cuidado en una butaca que ajusta como un guante de hule, cuidando de no golpear el casco con la jaula antivuelcos y se ajusta el cinturón de 5 puntos.

Frente a mi tengo una pantalla digital y un timón lleno de botones. Lo importante es uno de ellos que me permite poner a funcionar los cambios y otro para poner neutral. Subo un interruptor y aprieto el botón de arranque y el motor enciende con un leve rugido.

Aprieto a la vez el cluch y el botón azul que dice Gear y muevo la leva derecha con lo que aparece el 1 en los instrumentos. Estoy listo para salir a la pista. El cluch de competencia obliga a un pedal muy duro, por suerte solo se usa en la salida, pero en mis dos primeros intentos el auto se apaga y debo volver a repetir toda la coreografía.

A la tercera va la vencida y salgo a la pista. Son solo 220 HP, pero se sienten como más. Un toque a una palanca con la mano derecha y paso a segunda y casi sin darme cuenta las luces azules sobre los instrumentos me piden tercera. La transmisión es ultra rápida y parece como que no se pierden revoluciones pues el Clio empuja y empuja, pidiendo más.

Estoy usando llantas slicks, que se agarran mucho más que las llantas de calle, pero cuando están frías son un desastre. Lo mismo pasa con los frenos, con unos impresionantes discos de 320 mm y calipers de 4 pistones, pero que gracias a unas pastillas especiales hay que calentarlas antes de que tengan eficacia.

Por suerte Kiki ya las calentó por dos vueltas, pero por si acaso se enfriaron mucho mientras hacíamos el cambio de piloto, acelero con el pie izquierdo sobre el freno. Ya en la segunda vuelta me animo a ir más rápido. Los frenos me sorprenden al final de la recta y el carro para mucho más rápido de lo que había calculado, con lo que me toca entrar acelerando a la curva número uno, será la única vez que sentiré que estoy en un tracción delantera y que tengo algo de understeer”. De allí en adelante trato de hacer el recorrido hasta la curva 5 sin frenar, solo jugando con el acelerador. Definitivamente se necesita el freno para la curva 2, pero el agarre de las llantas y la suspensión hacen maravillas y el auto vuela en las curvas. Conozco poco el circuito, pues aunque he dado bastantes vueltas como pasajero, solo he dado media docena de vueltas manejando, por lo que tengo una extraña línea de carrera, que enseguida me doy cuenta que no funciona bien. El enlace entre la 7 y la 8 es donde más se disfruta el Clio, que entra con una precisión sorprendente, igualmente, la parte final del autódromo con sus curvas reviradas me saca una sonrisa de satisfacción.

Ya casi al final de la siguiente vuelta veo al Audi de Betesh por mi espejo y lo dejo pasar en la curva más lenta del circuito, lo que me permite intentar seguirlo. Hasta la entrada de la recta parece que lo he logrado, pero luego la potencia del V10 me deja parado. Sin embargo con los frenos del Clio freno mucho después de donde él lo hizo y puedo verlo hasta la curva 2 y luego volverlo a ver antes de la 6, lo que me permite ver mi error y aprender una nueva línea de curva, mucho más rápida.

Son solo 4 vueltas las que me ha pedido Kiki que dé. Estoy tan feliz manejando este auto, que no se si me pasado de lo prometido, pero por si acaso entro a pits y devuelvo el auto. Un chequeo posterior a las llantas, muestra que la temperatura está pareja y no hay desgaste, lo que indica que el reglaje de suspensión y el alineamiento es el adecuado o yo fui muy lento. Creo que hay algo de ambos y me gustaría pensar que fue más de lo primero. La preocupación por chocarlo o dañar algo, que tenía al empezar, desapareció en un instante, pues este es uno de los autos de carreras más fáciles de manejar que han pasado por mis manos.

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