ROLEX MONTEREY MOTORSPORTS REUNION

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Excelente clima, muchísimo público y carreras excitantes en un fin de semana pletórico.

Datsun y luego Nissan dominaron las carreras organizadas por SCCA e IMSA por dos décadas, por lo que el homenaje que se les rindió para celebrar 50 años de éxitos en las pistas atrajo a gran cantidad de autos de esas marcas en muchas categorías. Era la primera vez en la historia del RMMR que se homenajeaba a una marca japonesa.

Son más de 200 victorias en IMSA y un centenar de campeonatos en SCCA, las que tiene la marca, con algunos de esos vencedores presentes en Laguna Seca, incluyendo no solo a los autos sino a las personas que hicieron eso posible. Dos leyendas del automovilismo como Peter Brock y John Morton, íntimamente ligados a la marca, estuvieron acompañando a varios de los autos que ganaron gracias a ellos. Entre los autos que compitieron estaban el Datsun 240 Z BRE de John Morton, manejado por él mismo, El Nissan 300 ZX Turbo ganador de Daytona, con Steve Millen al volante y un 300 ZX Turbo que perteneció a Paul Newman, manejado por el comediante Adam Carrolla. No menos importantes eran el Datsun 510 BRE con el que john Morton ganó dos títulos consecutivos en SCCA o el GTP ZX Turbo con el que Geoff Barbham ganó el campeoanto IMSA en 1988.

Es una celebración del pasado, pero no por ello se le restan méritos al presente o al futuro, por eso Nissan llevó su auto de Fórmula E a la exhibición y se hizo acompañar de un GT-R50 desarrollado por el estudio italiano Italdesign.

Aunque Nissan era la marca homenajeada y colocó 50 autos en la pista, medio millar más se reunieron para hacer lo que este tipo de autos saben hacer: correr y para ello se crearon 15 categorías de acuerdo al tipo de carros y a la época en que corrieron. Autos deportivos de los 40, autos de producción de los 70 y hasta los pesos pesados de la Trans Am estuvieron presentes, con lo que los amantes de las carreras de antaño pudieron recordar esa época especial.

Este evento, que desde sus inicios se ha corrido en Laguna Seca, en el norte de California, ha sido un evento que atrae a muchos aficionados de todo el mundo, por lo que tienen que ser muy selectivos con los autos que permiten participar, por ello antes deben pasar por una exhaustiva revisión técnica y sin importar la época del auto, los pilotos deben tener los elementos personales de seguridad que se exigen en cualquier carrera actual en Estados Unidos. No es cualquier auto que puede participar, pues solo se admiten autos con una historia conocida en competición y deben estar restaurados o conservados de acuerdo a sus especificaciones originales, lo que incluye también la decoración que tenían, por eso es que traen tan gratos recuerdos a los aficionados que colman las graderías de la pista y las áreas dedicadas al público.

Los precios no son caros, para lo que cuestan eventos similares en Europa como el Le Mans Classic o el Goodwood Festival of Speed. En Monterey, con 60 dólares se podía entrar el sábado o el domingo y 170 era lo que costaba el pase por 4 días, pudiendo entrar los menores de 15 años en forma gratuita, si iban acompañados de un adulto.

La acción arrancaba el jueves con las carreras para los autos más veteranos, que debían circular por el circuito de 2.238 millas y 11 curvas, incluyendo el famoso Sacacorchos. Entre carreras, se realizaba un homenaje a una de las leyendas del automovilismo deportivo: Dan Gurney, fallecido a inicios de este año y al que además le debemos la costumbre de rociar champaña en las victorias

Una de las carreras más esperadas por el público es la denominada Masters, dedicada a los Fórmula 1 entre los años de 1967 a 1984. En esta ocasión Matteo Ferreraza en un Ligier JS11 y Thimothy de Silva en un Shadow DN3 de 1974, tuvieron un duelo épico con cambios de posición constantes, hasta que a dos vueltas del final, en una arriesgada maniobra Ferreraza superó en la curva 11 a su rival para llevarse la victoria. La batalla por posiciones se extendió también a un grupo que peleaba del tercer al octavo lugar siendo Charles Nearburg quien se quedaba con la otra posición de podio. Los autos de esa categoría no serían las únicas estrellas de la F1, pues Mika hakkinnen, dos veces Campeón Mundial de Fórmula 1, realizaba exhibiciones el viernes y el sábado a los mandos de un McLaren F1 de 1994.

Una de las carreras con mayor cantidad de corredores ( 50 participantes) era la Grupo 3B, para autos de menos de 2.5 litros entre 1961 y 1971, que fue ganada por un Datsun 510. Otra con participación numerosa, 44 autos, fue la Fórmula 5000, ganada por Craig Bennett en un Shadow DN6 y que tuvo representación de Nueva Zelanda, con 16 inscritos.

Al final del evento, no solo se premia a los ganadores de cada carrera, sino que se entregan premios especiales como el Henry Ford, que se entrega al participante de la marca con el auto más significativo. Rolex, el principal patrocinador también entrega una serie de premios, uno por categoría, determinados por un grupo de jueces, que buscan los autos restaurados en las mejores condiciones originales, finalmente el premio mayor es el Spirit of Monterrey que este año fue a manos de Herb Wetanson.

El próximo año, el evento será dedicado a homenajear los 50 años de IMSA, la serie de competencias de larga duración más importante de Estados Unidos.