RUIDO, ENEMIGO INVISIBLE

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El 70 por ciento del ruido en Panamá procede de nuestro parque vehicular, especialmente de los buses y camiones.

El Club Rotario Panamá Sur y la Fundación Oír es Vivir han unido fuerzas para presentar una iniciativa que busca mejorar la salud de todos a través de concientizarnos de que el ruido no es solo una molestia sino un problema de salud. Uno grave, con secuelas permanentes y que no son reversibles.

En Panamá el último estudio sobre contaminación por ruido en nuestra capital data de 2001y ya mostraba niveles preocupantes. Solo basta ver el crecimiento en forma de construcciones y vehículos y comprenderemos que tenemos que estar mucho peor que entonces, por lo que según esas dos organizaciones es necesario actualizar las mediciones de modo que las autoridades correspondientes tomen medidas para reducir el ruido.

De acuerdo a la fonoaudióloga Analida Pitty, Vicepresidente  de la Fundación Oír es Vivir,  se habla no de ruido sino de contaminación acústica y está considerado como uno de los mayores contaminantes ambientales, que no solo crea molestias sino daños al organismo. Se define al ruido como todo fenómeno de vibración aéreo recibido por el órgano auditivo, pero dicho en palabras comunes es cualquier sonido que traiga efectos negativos a la salud y bienestar del ser humano, ya sea biológico, sicológico, social, etc, que afecta el comportamiento y el rendimiento.

El nivel de intensidad del sonido se mide con sonómetros y se considera perjudicial para la salud, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, todos aquellos que sobrepasen los 85 decibelios.

El sonido por encima de ese límite o la exposición por mucho tiempo a ese nivel daña una serie de células en nuestro oído, conocidas como ciliadas. La perdida auditiva inducida por ruido es producida por un daño en las células ciliadas externas y es un daño irreversible y progresivo en el órgano de Corti, puede ocurrir a cualquier edad.

El ruido, aunque no lo creamos, es acumulativo pues el daño en la célula es progresivo y aunque parezca después de haber estado en un ambiente muy ruidoso, como una discoteca, que no pasó nada, la realidad es que las células ciliadas van perdiendo estereocílios hasta que pierden la capacidad de transmitir el sonido. Por esto hay muchas personas que van perdiendo paulatinamente su audición y otras que pueden perderlas de una vez, debido a un evento con un alto nivel de ruido, como una explosión.

Las personas con perdida parcial o total de audición es retraída e irritable, debido a ello, por lo que se considera una incapacidad laboral, más por sus efectos que por el hecho de escuchar poco. Adicionalmente es causa de falta de concentración, cansancio, estrés e insomnio, por esto en muchos ambientes laborales, el tema de ruidos se toma muy en consideración y en caso de no poderlos evitar instruyen a sus trabajadores para que usen equipo de seguridad, como audífonos o protectores.

Laboralmente es posible controlar el daño auditivo con los protectores, pero en nuestras calles esto no es posible, sin la colaboración eficaz de las autoridades. Todos sabemos el ruido que producen buses y motocicletas, aunque también los autos y no solo aquellos con un escape defectuoso, sino muchos que lo hacen a propósito, cambiando el silenciador por uno menos restrictivo en términos de sonido. Aquellos con equipos de sonido a todo volumen, afectan no solo a los que van dentro del auto sino a aquellos cercanos al vehículo. En fin el nivel de ruido de la Capital y de muchas ciudades grandes del interior, es que debido al aumento de población hay una gran cantidad de tráfico que genera un nivel muy alto de ruido, el cual es causante del 70 por ciento del ruido de ellas.

El Club Rotarios Panamá Sur y la Fundación Oír es Vivir, han empezado una campaña de concienciación acerca del ruido, que saben debe ir un paso a la vez, pues se trata de cambiar patrones de conducta y esto no ocurre de un día para otro ni cuando se busca cambiarlos todos, por ello han elegido uno de los más visibles y molestos, el pito.

Debido a su función, que es advertir peligro, tiene un nivel por encima de los 85 decibelios, por ello no se recomienda su uso sino en situaciones muy puntuales y por un muy corto espacio de tiempo. Sin embargo, tenemos la costumbre de usarlo constantemente para cualquier situación, ya sea para avisar que cambió la luz, en los taxi para llamar a los viandantes o incluso para avisar que llegamos a un lugar, sin percatarnos de que no solo creamos molestias a los demás sino que nos estamos afectando y sin darnos cuenta, nos auto generamos estrés e irritabilidad. Normalmente quienes tienen peor actitud en el tráfico y quienes más irritados están, son aquellos rodeados de mucho ruido ya sea por ir con las ventanas abajo o por estar pitando constantemente.

Nosotros como AUTOPISTA nos unimos a esta iniciativa y desde hoy nada de pitar, a no ser que sea un asunto imperativo de seguridad. Esperamos que nuestros lectores nos acompañen en esta iniciativa

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