XX RALLY DE PUNTARENAS

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Pese a la participación panameña, los locales se llevaron los puestos de honor.

Costa Rica tiene una rica tradición en lo que a rally se refiere. Es el único país del área que cuenta con una prueba válida para el Campeonato Nacam y el campeonato nacional es uno de los más disputados y concurridos. Nuestros vecinos tienen también una tradición en el coleccionismo, preservación y restauración de autos antiguos, por lo que no es de extrañar que ambas pasiones se hayan unido hace 20 años, para crear un rally para autos antiguos, que con los años se cha convertido en un evento internacional de talla mundial.

Tradicionalmente ha habido participación panameña en forma esporádica, pero tratándose de un aniversario especial, se inscribieron 5 equipos, cuatro de ellos con autos que llevaron desde Panamá y uno que compitió con un auto prestado por uno de los organizadores.

Durante la conferencia de prensa, la empresa organizadora del rally, anunció una serie de novedades, que se incluirían dentro de la ruta, con un tramo cronometrado de 5 kilómetros con tres cambios internos de velocidad promedio y un recorrido contra reloj en un circuito improvisado.

Debido a que se trata de autos con más de 30 años y el recorrido se hace sobre rutas abiertas al público, no es un rally de velocidad sino uno de regularidad, donde debe seguirse al pie de la letra un libro de instrucciones, donde se indica la velocidad promedio y el tiempo necesario para completar la etapa, al final de la cual hay un equipo de cronometristas que miden el tiempo de cada uno de los autos participantes.

El día anterior al rally había sido de mucha lluvia y el pronostico era de que habría aguaceros durante todo el sábado. Sin embargo, amanecido nublado y fresco, por lo que muchos aseguraban que tendríamos un rally en seco. El Centro Comercial Escazú, era el punto de reunión de los 90 autos inscritos en el rally y ya a partir de las 8 de la mañana estaban todos listos para ir recibiendo las hojas de ruta a medida que se acercaba el momento de la salida, para lo que debían recorrer unos 200 metros hasta el punto de salida.

AUTOPISTA estaba presente en uno de los autos panameños, un Porsche 944 Turbo S de 1988, identificado con el numero 38, manejado por José Digerónimo e inscrito en la clase E para los autos más modernos.

Una hoja de ruta con 23 páginas, era el preludio de un día de arduo trabajo, pero también de mucha diversión. La primera etapa nos llevaba de san José a La Guacima, donde en el Auto Mercado Los Reyes, teníamos una escala, donde algunos autos aprovechaban un rápido detailing ofrecido por uno de los patrocinadores y otros para comprar algunos alimentos. Tras el breve descanso nos encontrábamos con el primer control.

Como cada auto debe seguir la ruta en su tiempo, los organizadores, crearon una serie de lugares donde parte de los participantes iban sobre la misma carretera, pero en sentido contrario, lo que hacía pensar que uno iba en dirección errada. También dentro de un pueblo, los autos pares recorrían una ruta y los impares otra, con lo que uno pensaba que sus competidores más cercanos iban errados, pero en realidad era parte de la dinámica del rally y de la diversión del evento.

Otra novedad en el rally nos esperaba en Grecia, en un terreno adyacente a una gasolinera, se había trazado un circuito sobre tierra, que debía recorrerse en un minuto exacto. Era otro momento de reagrupación de los autos donde podíamos comprobar que casi nadie se había perdido y que la gran mayoría de competidores tenían una gran exactitud en los puntos de control, que en total serían 7.

Cuando nos tocaba nuestro turno en el circuito, lo completábamos con un tiempo de 1 minuto 0.66 segundos.

A medida que avanzábamos en la ruta, pasábamos por toda una serie de pueblos y carreteras con paisajes impresionantes, que incluso para muchos de los participantes eran desconocidas, lo que añadió un ingrediente adicional al recorrido, que en algunos casos fue muy demandante para los autos, con algunos recalentados y otros con problemas de frenos, dos situaciones desconocidas prácticamente para los autos actuales, pero comunes en autos de época.

Tras casi 6 horas de recorrido, se llegaba a Puntarenas, donde gran parte de los habitantes estaban ubicados en el Paseo de Los Turistas tenían la oportunidad de disfrutar de un sinnúmero de maravillas rodantes, que iban llegando poco a poco hasta llenar el estacionamiento. Durante este receso los organizadores aprovechaban para hacer una donación al Hogar del Adulto Mayor de Puntarenas, pues a la parte competitiva y de diversión suman la responsabilidad social.

Faltaban entonces solo dos controles, uno ubicado a pocos minutos de salir del estacionamiento y otro, el más difícil, pues había que recorrer 1.35 kilómetros dentro del pueblo con 13 cambios de dirección y en un tiempo bastante corto.

Nuestra meta era terminar el rally con menos de 5 segundos de penalización, lo que nos obligaba a ser muy exactos en todos los controles y acumular como máximo menos de un segundo. Eramos el equipo panameño más experimentado y por tanto debíamos ser los mejores de la representación foránea.

En la noche del sábado se procedía a la premiación y en la categoría E, éramos los terceros,con un tiempo de 4.79 segundos, por lo que recibíamos trofeo. El duo Henríquez y Dolande ocupaban el onceavo lugar en nuestra categoría. En la reservada para autos de los 70, Walter y Daniela Valenzuela en un Volkswagen Cabriolet terminaban en el puesto 28 y los Luchau (padre e hijo) el 33 con un Alfa Romeo Spider. El único equipo panameño en la categoría de 1980 al 85, con González y Fernández ocupaban el quinto lugar con su BMW 320i.

Tras premiar a cada categoría se procedía a llamar a los tres mejores del rally. El tercer lugar fue para Joachim e Igor Von Koeller en un Volkswagen Safari de 1971. El segundo puesto fue para Leonardo Vincenti y Mónica Arroyo en un Plimouth Valiant de 1964 y los ganadores, con un tiempo acumulado en 6 controles  (se anuló uno) de solo 5.9 décimas de segundo sobre el tiempo ideal, Allan Rodriguez y Bernardo Castro en un MG B de 1963.