Yamaha, 60 años cultivando el Kando para el mundo

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En la cultura japonesa, Kando significa involucrarse sentimentalmente y el poder de que nuestros semejantes reaccionen emocionalmente.   Cuando en 1887 Torakusu Yamaha fundó Nippon Gakki Company y empezó a construir pianos de la más alta calidad, poco imaginaba que el símbolo de los diapasones cruzados iba a asociarse al mundo de la velocidad.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Japón necesitaba un medio de transporte rápido y barato y fueron varios los industriales que se abocaron a la manufactura de motocicletas. Nippon Gakki, tenia experiencia en los procesos de fundición, pues fabricaban instrumentos musicales, con lo que tenían conocimientos esenciales que fueron aprovechados por Genichi Kawakami para desarrollar la primera motocicleta, la YA-1.

Kawakami, presidente de Yamaha, era un hombre de muchos talentos, pero clave en su forma de encararlos era su pasión por viajar y aprender de nuevas culturas. Durante un viaje en Italia, se dio cuenta que había mucha gente cantando y tocando instrumentos musicales y aunque en Japón la gente compraba sus órganos y pianos, la música no era un elemento familiar como en Italia. A su regreso quiso cambiar la tradición japonesa y para eso empezó en 1954 con cursos para niños a través del Yamaha Music Foundation, para que la gente se entusiasmara con una actividad y que esa causara sorpresa y emoción en otras personas, lo que en Japón se conoce como Kando. Esa actividad sigue realizándose en nuestros días, no solo en Japón, sino en la mayoría de países donde se venden los instrumentos Yamaha.

El 1 de julio de 1955, con el mismo entusiasmo que abordaba otras actividades, fundaba Yamaha Motor Company y con una planilla de 150 empleados empezaba la construcción en masa de la YA-1 y pronto su segundo modelo la YC-1 con un motor de 175 cc. La demanda del mercado hacía, que la empresa creciera rápidamente y en medio de la presión por producir más el control de calidad se volvió crítico. Un número plural de discrepancias en prestaciones funciones del producto llevaron a la necesidad de probar cada moto que salía de la linea de montaje y a que el Presidente Kawakami personalmente se involucrara en el proceso de mejorar la productividad y eliminar los defectos. El producto que llegaba al público, debía llegar sin defectos y eso tuvo un impacto inmediato en las ventas, que pronto alcanzaron una rata de 1,000 unidades mensuales.

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Esto impulsaba a Yamaha ha lanzar, en 1957, su tercer modelo: el YD-1 250 Sport, que era la primera moto enteramente diseñada por Yamaha. La moto llamó inmediatamente la atención del consumidor, pero pronto descubrieron que el motor tenía un problema difícil de corregir. Kawakami, ordeno construir los nuevos motores con la corrección y los primeros 3,000 motos se entregaron a quienes habían comprado las motos defectuosas. Era la primera vez que un fabricante hacía un “recall de producto” algo inusitado en ese momento, que consumió muchas de las utilidades de la naciente empresa, pero que fue implementada porque Kawakami creía que no podía dejar que quienes habían comprado uno de sus productos y habían puesto su confianza en el nombre Yamaha se arrepintieran de su decisión. “Siempre que un cliente tenga una queja, debemos buscar la oportunidad de afianzar su confianza en la calidad de Yamaha” decía Kawakami y eso se convirtió en la base de la compañía.

Con tres modelos, las ventas crecieron constantemente. Uno de los factores detrás del éxito, eran las actividades deportivas, que habían iniciado para probar la excelencia del producto y publicitario a gran escala.

Pronto las carreras en Japón dejaban de tener el atractivo inicial y Kawakami puso su mira en Estados Unidos, inscribiendo su moto en el octavo Gran Premio de Catalina, corrido en la isla al sur de Los Angeles en 1958. Para ello construyeron su primera moto exclusivamente de competencia la YD Racer y llevaron a su mejor piloto. La carrera empezó mal para Yamaha, pues su piloto se cayó y la moto resultó ligeramente averiada, aunque con el transcurso de la carrera, logró escalar y finaliza en sexto lugar, ante la admiración de 15,000 espectadores. ese éxito inicial, motivó a Kawakami a expandir su aventura a Europa y en 1961 inscribió un equipo en el campeonato mundial y eso le dio la exposición para empezar a exportar a Indonesia y Malasia en Asia y a Estados Unidos y México en América.

Mientras viajaba por el mundo observando los mercados a los que vendía, Kawakami, quedó sorprendido por la cantidad de personas que disfrutaban de su tiempo libre manejando botes y decidió llevar esa actividad recreativa a Japón y para ello le tocaba fabricar los botes. Inicialmente los motores fuera de borda eran transformaciones de los motores de moto, pero pronto empezó a desarrollar motores exclusivos para ese mercado. De igual manera, ordenó que se investigara como producir y fabricar fibra de vidrio y pronto nacía otra industria para Yamaha, la de los vehículos marinos.

No contento con la diversificación en que se había embarcado a inicios de los años 60 ordenó a su equipo de investigación y desarrollo que vine la factibilidad de construir un automóvil. En 1964 mostraban su primer motor y Toyota Motor Company, mostraba interés en él, con lo que empezaban una colaboración para desarrollar un deportivo, que terminó siendo el Toyota 2000 GT.

Antes de terminar la década, Yamaha fabricaba su primera moto de nieve y ya en los 70 entraba al negocio de los generadores, equipos quita nieve e incluso karts.

En 1974 luego de llevar a la empresa de casi cero a un reconocimiento mundial en toda una serie de campos, Genichi Kawakami se retiraba de la dirección de la empresa y pasaba su ADN de llevar Kando a los clientes y seguir diversificando los productos de la empresa a Hisao Koike, quien continuó ampliando los productos de Yamaha, que actualmente es uno de los líderes en la industria de robots y carritos de golf.

Koike entraba en el momento en que Yamaha conquistaba los títulos mundiales en las 4 categorías del Campeonato Mundial y continuó con su apoyo a la competición, lo mismo que hizo Takehiko Hasegawa, el tercer Presidente a partir de 1994 y sus sucesores.

En la actualidad Yamaha Motor, cuenta con 52,600 empleados directos y 10,000 más en 26 compañías afiliadas  y tuvo ventas por el orden de los 1.5 billones de yen en 2014, de los cuales casi un billón son ventas de motocicletas.