BYD YUAN EV300. NO ES LO QUE PIENSAS

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Manejamos el primer SUV eléctrico, con un precio al alcance de la mayoría de bolsillos.


Hasta ahora, todos los autos eléctricos que habíamos probado, estaban fuera del alcance del comprador común. BYD ofrece un vehículo con el que llevar a toda la familia por un precio en el que no tendremos ni que empeñar un riñón ni perder un ojo de la cara.
BYD es el mayor fabricante de baterías para autos eléctricos en el mundo, pero también fabrica autos y hoy tenemos la oportunidad de probar para ustedes el primer SUV eléctrico de la marca en llegar a Panamá. Se llama Yuan 300 y este último número indica la distancia que puede recorrer con carga máxima que es de 300 kilómetros, aunque pronto se dispondrá de la versión 400, que es idéntica en todos los aspectos, excepto en la capacidad de la batería le confiere una autonomía de 400 kilómetros.

 

Su nombre proviene de la dinastía Yuan y curiosamente ese tema se ha usado para los otros SUV de BYD, que todos tienen nombres de dinastías chinas, como Tang.
El Yuan, presenta una carrocería con un buen diseño, que en ninguna parare deja ver que se trata de un auto eléctrico. El frente esta dominado por una gran parrilla que esconde, al levantase, los conectores para recargarlo, uno para conectar a los cargadores de carga rápida y el otro para el equipo que carga en casa.


Por dimensiones debemos considerarlo un SUV compacto y por diseño como moderno, pues sigue muchos de los detalles de moda actuales como el techo flotante con una moldura en el poste trasero, donde finalmente encontramos algún indicio de que estamos ante un auto eléctrico, con las letras EV, o los rines en negro, lo que le da un cierto aspecto deportivo. Un detalle que nos puede hacer pensar que es eléctrico es que no tiene tubo de escape visible y eso es porque un auto eléctrico no lo necesita.


Una vez abrimos las puertas, nos encontramos con un habitáculo con buenos acabados, con un tablero que no es de plástico duro, sino con cierto acolchado, aunque los forros de las puertas si son duros.
El tablero es demasiado convencional para mi gusto y hubiera preferido algo más moderno, algo que me diera más la sensación de manejar un eléctrico, pero al parecer los diseñadores lo que quisieron fue todo lo contrario, que nadie pudiera darse cuenta de que no era un auto convencional, por ello tenemos dos relojes análogos, donde una marca la velocidad y el otro la carga que estamos usando.


En la pequeña pantalla digital entre los dos relojes, encontraremos también datos de consumo eléctrico, promedios, carga de la batería y un gráfico que muestra como la batería alimenta el motor.
Una pantalla de 10.1 pulgadas domina el centro del tablero y tenemos en ella el equipo de música, Bluetooth compatible con Android Auto, una serie de ajustes del vehículo, uno de los cuales permite ajustar la dureza del timón y una serie de aplicaciones que se almacenan en un disco duro interno que tiene el equipo. Tenemos además dos entradas USB, para mayor conectividad y un espacio donde colocar el celular en forma segura.


Un detalle interesante en estos tiempos de pandemia, es que el aire acondicionado tiene un filtro especial que mide la contaminación fuera del vehículo y ajusta una serie de filtros para tener una mejor calidad de aire dentro del carro.
Atrás, la apertura de las puertas permite un fácil acceso a la segunda fila, que ofrece el espacio necesario para un par de adultos, que ni tocarán con la cabeza ni con las rodillas. Al centro puede sentarse alguien más, de preferencia flaquito, pues no hay mucho espacio a lo ancho.


El baúl, es algo justo con 340 litros, pero a la par de vehículos de la competencia en cuanto a espacio. No tiene llanta de repuesto y en su lugar tenemos un equipo de inflador eléctrico, que podemos conectar en el carro. La versión 400, si lleva llanta de repuesto, pero esta va colgada en el portón trasero, que abre de lado.
Aunque hubieran podido traer un vehículo sencillo como modelo de entrada eléctrico, lo que BYD quiso hacer en toda la región, fue traer un auto súper equipado, más para un cliente sofisticado que para uno básico, por ello tenemos luces de Xenón, luces diurnas de LED, un techo panorámico de vidrio, sensores de estacionamiento, cámara de retroceso y una montada en el espejo derecho, más una frontal en el retrovisor, cruise control, controles desde el timón para el equipo multimedia, anclajes Isofix y 4 bolsas de aire.


Uno de los temas que preocupan al consumidor con los autos chinos es el tema seguridad. Ciertamente esta no era muy buena hace unos años, pero desde la llegada de C-NCAP, que verifica en forma independiente la seguridad de los autos chinos, se ha mejorado muchísimo. El Yuan pasó las pruebas con una calificación de 5 estrellas e incorpora entre los elementos de seguridad activa, el control electrónico de estabilidad , medidor de presión de llantas incorporado, luces de encendido automático, frenos de disco en las 4 ruedas con ABS y EBD.
Un botón en la llave nos permite arrancar el auto remotamente aun sin estar dentro, pero si no lo hicimos de esta manera se arranca con un botón. Al ser eléctrico, no hay ruido ni vibraciones que indiquen que ya arrancó, por lo que solo hay que poner la palanca de cambios en Drive o Reversa y estamos listos para circular. La palanca solo tiene una posición adicional o Neutral y para colocar Parking hay que apretar un botón.


Una vez en movimiento, nada hace pensar que estamos manejando un auto eléctrico. El motor va colocado adelante y mueve las ruedas delanteras. Al abrir la tapa delantera lo que veremos es el inversor y varios cables de alta intensidad. Este es el elemento que se encarga de trasformar la electricidad de entrada a los 380 voltios que necesita la batería. El motor va colocado abajo de eso y mueve las ruedas delanteras, sin necesidad de una transmisión. La batería ofrece una potencia al motor equivalente a 92 HP con un torque de 180 Nm que se tiene desde el momento en que apretamos el acelerador.


El manejo es el mismo de una auto convencional, con un tacto de acelerador suave, que permite ir acelerando con suavidad, a no ser que toquemos el botón Sport, y allí la respuesta es más rápida.
En ese modo, el auto gasta más energía, pero es mucho más divertido de manejar, con reacciones deportivas y una aceleración mayor. Ahora bien si lo que queremos es poco gasto volvemos a Eco y el rengo de uso será mayor.
Nos sorprendió la facilidad que tiene para subir pendientes pronunciadas, algo que en otros modelos causa que se pierda empuje a medida que subimos y aumente el consumo eléctrico. En el Yuan no encontramos esto, lo que significa que la batería mantiene la carga en todo instante, sin importar que se caliente. Eso lo vemos también en el tema carga, que en condiciones de conexión a una red casera, puede tomar unas 9 horas, mientras que si lo hacemos en un punto de recarga rápido se reduce a un par de horas. Esto siempre que tengamos que cargar el cien por ciento de la batería, que no será lo usual, sino una excepción.


Como el centro de gravedad está muy bajo, por el peso de la batería, el auto se siente aplomado y la suspensión con barra de torsión trasera y McPherson adelante, cumple con su cometido de brindar confort y poder superar los típicos obstáculos citadinos. Nos pareció muy cómoda, pues es blanda, con lo que el tomar curvas a velocidad hace que la carrocería se incline bastante y ponga a chillar las llantas, lo que no ofrece la necesaria sensación de seguridad, pero hay que tener en cuenta que se trata de un vehículo eminentemente familiar, destinado a brindar confort y no pensado en términos de deportivismo y un uso a alta velocidad.


Al tratarse de tecnología nueva, no podemos esperar un costo igual al de un SUV convencional, el Yuan definitivamente es más caro, pero el costo de un auto no es solo el precio de compra, sino el mantenimiento y el combustible. Si lo vemos en términos de 8 años, que es lo que un consumidor promedio mantiene su auto, el costo final está está por debajo de los costos de un auto con motor de gasolina y al no tener componentes de desgaste, el auto se puede mantener más tiempo sin los costosos gastos del mantenimiento de un auto con mucho kilometraje.