One Porsche Drive. La mayor inversión extranjera en la historia de Porsche

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Coincidiendo con el regreso a clases en Estados Unidos, Porsche nos propuso tomar una clase de manejo en sus instalaciones en Atlanta, donde está la casa matriz para Estados Unidos, conocida por su dirección One Porsche Drive.

Con el proyecto de inversión de 100 millones de dólares “One Porsche Drive”, la mayor inversión extranjera en la historia de la compañía, el fabricante de autos deportivos de Zuffenhausen presenta este lugar internacional y exclusivo con oficinas, capacitación e instalaciones para eventos complementadas por un circuito de prueba de diseño modular, una galería de autos clásicos, un taller de restauración y un restaurante. La planta de Porsche, que cubre un área de once hectáreas, está ubicada en una nueva área industrial denominada “Aerotrópolis” que limita con el aeropuerto más grande del mundo, el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta.

El edificio está donde hace años Ford tenía su fábrica en Georgia, que fue demolida completamente para construir las instalaciones de Porsche, que buscan dos objetivos, el primero tener un edificio corporativo exclusivo para Porsche North America y lo segundo promover la marca, para ello hay una serie de programas destinados a atraer personas a este lugar, ofreciéndoles, por ahora el curso de manejo denominado Porsche Driving Experience y en un futuro cercano la posibilidad de recoger el auto en este lugar y luego manejar hasta su hogar o incluso para los clientes no estadounidenses, recoger el auto, usarlo por unos días y luego devolverlo para que Porsche se encargue de hacerlo llegar a su país. Con esto quieren copiar la experiencia que puede hacerse en Stuttgart, con los clientes europeos y que también esta disponible para clientes de otras regiones. Con estos dos programas la meta del fabricante es que unas 30,000 personas por año pasen por One Porsche Drive.

Otro atractivo es el restaurante gourmet 356, cuyo nombre recuerda el primer modelo de la marca en importarse a Estados Unidos. El restaurante está abierto a los participantes del Porsche Driving Experience y a los aproximadamente 450 empleados de la marca y sus compañías subsidiarias.

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Porsche sabe que el 75 por ciento de todos los vehículos vendidos en Estados Unidos desde 1950, cuando se importó el primero, siguen en uso, es por ello que en las instalaciones hay un centro de restauración donde el cliente puede llevar su auto para que un grupo de expertos en la marca lo devuelvan a su condición original usando repuestos genuinos, que aunque resulte difícil de creer aun se pueden encontrar, incluso para los modelos más antiguos.

Si la idea es solo conocer una parte de la historia de la marca, hay un pequeño museo con una docena de los modelos más emblemáticos de la marca, junto con algunos que han conseguido éxitos deportivos. En la fecha de nuestra llegada, pudimos admirar uno de los Porsche 917 ganador de las 24 Horas de Le Mans y uno de los 959 participantes del París-Dakar.

Para el curso que tomaremos, tenemos una serie de pruebas específicas, como control de derrape, drifting y pruebas dinámicas. Se puede incluir también pruebas off road y de capacitación física. Nosotros manejaremos la gama deportiva de Porsche, por lo que no haremos las pruebas en la pista todo terreno, que es capaz de poner a prueba cualquier vehículo 4×4, con una serie de recorridos extremos. Cualquier propietario de Porsche puede pagar por el curso, ya sea en forma completa o en forma parcial, de acuerdo a las habilidades que desee adquirir o perfeccionar. Las clases duran 90 minutos y el costo depende del auto que se use, con un promedio entre los 300 y los 750 dólares. En un futuro cercano, estará abierto a propietarios que quieran traer sus autos, sin importar que no sean Porsche o a los de la marca que quieran hacer las pruebas en sus autos particulares.

Empezamos en el Human Performance Center, donde nos hacen una evaluación física completa, donde incluso miden nuestra grasa corporal. El centro está manejado por expertos en preparación física que trabajan por sub contrato para Porsche, que incluso nos ofrecen prepararnos un plan de ejercicios y una dieta, para mejorar nuestra condición. Luego pasamos al área de preparación física, donde pueden controlar ritmo cardiaco, oxigenación de los pulmones y los reflejos. Para esto se usa una máquina con una serie de luces, que se debemos tocar una vez se encienden. Cuanto más rápido las pulsemos más rápido encienden. Los pilotos de la fábrica que entrenan aquí, realizan unos 180 toques por minuto. Nuestro instructor tiene un récord de 125 y uno de mis compañeros, un consumado deportista que pasa dos horas diarias en un gimnasio, llega en el tercer intento a las 84. En mi caso no pude pasar de 48 y fui uno de los mejores del grupo.

Como los pilotos profesionales deben correr en un ambiente muy caliente, las pruebas aeróbicas pueden hacerse hasta temperaturas de 60 grados centígrados.

Una vez comprobada nuestra condición física, o la falta de ella, pasamos al Laboratorio de Simuladores. Esta es una sala con 7 simuladores, donde se puede ver individualmente a cada candidato o a todo el grupo. Cada simulador se puede programar para un auto distinto (obviamente Porsche) y para un alto número de circuitos, pero para evaluarnos para la parte práctica, nos proponen manejar en Laguna Seca con un Porsche 911 GT3 Cup. Es un vehículo de competencia, sin ayudas electrónicas, con llantas slick y una aerodinámica muy afinada para producir efecto suelo.

¿Han probado alguna vez sus habilidades con un Playstation? Han visto que es poco real y muy difícil de mantenerse en la pista, pues este es mucho más real en cuanto a las sensaciones que tenemos, pero igualmente no hay la sensación de velocidad a pesar de que el aparato se mueve y es realmente complicado hacer una vuelta sin salirse de la pista.

De mis cinco compañeros de clase, hay dos corredores que compiten regularmente en su país y un invitado, George Wills, Presidente de Porsche Latin America. Las primeras vueltas serán de práctica y para ver el orden de salida para la prueba real. He de confesar, de que la posición es muy acostado (como es en un auto de carreras), el asiento pone a prueba mis posaderas y encima hay que manejar sin zapatos, con lo que la presión de los pedales se siente distinta a la de un auto normal.

Salimos los 7 autos en fila del pit virtual y apenas cruzamos la línea de salida podemos acelerar a fondo. la llegada a la primera curva provoca una colisión múltiple con la mitad de los autos atravesados en la pista y el resto desperdigados por la tierra. La llegada a la segunda curva es igualmente caótica, pero poco a poco y unos más rápido que otros empezamos a poder rodar por el asfalto. Yo tengo la suerte de ir primero, sin tráfico y sin estorbos, pero paso igual parte del tiempo dentro como fuera de la pista. Tras 10 minutos que han parecido una hora, termino mis vueltas y mientras espero a que el resto acaben, uno de los instructores se me acerca para observar la data y ver que hago mal y que hago bien. Aparentemente he ido mejorando vuelta tras vuelta, pero aun cometo errores. Me da un par de “tips” como el aprovechar el downforce del auto en las curvas y luego vemos la data de mis competidores. Aunque he terminado primero la práctica, George Wills ha mejorado mi tiempo por más de un segundo, por lo que debo salir segundo en la parrilla. Mi meta: ganar y bajar mi tiempo de 1:42.66 segundos, que no es malo, pero está lejos del récord impuesto por un auto similar que es de 1:36.77.

Concentración es la clave y no salirse del asfalto. En la arrancada salgo mejor que Wills y lo paso por el exterior. Llego primero a la primera curva, pero apenas estoy empezando a girar, me chocan por detrás y termino contra la barrera. Cuando intento salir, tengo a alguien que en vez de retroceder me sigue empujando contra la barrera, cuando finalmente me suelta, estoy último y veo en los puntitos sobre el circuito que se proyecta a mi izquierda que los dos primeros ya están en la quinta curva. Aunque otro vuelve a chocarme antes de finalizar la primera vuelta  y me salgo después del Sacacorchos, termino el primer giro en tercera posición. Me concentro en hacer una vuelta perfecta aunque eso signifique no ir a fondo y la segunda vuelta la hago sobre el asfalto. Ya en confianza y a pesar de que las plantas de los pies duelen, empiezo a darle con todo, con punta y taco en muchas de las curvas, tratando de mantener el balance del auto y sin permitir que las ruedas se bloqueen en las frenadas. En la cuarta vuelta ya tengo al segundo lugar en la mira y en un descuido lo paso sin contemplaciones. kilo los puntos en el circuito para comprobar que soy segundo y veo que tengo frente a mi al puntero. En la subida al sacacorchos lo tengo en la mira, me cierro para obligarlo a girar abierto, pero como no me este a viendo se cierra, lo esquivo, pero llego muy rápido a la curva y freno tan duro que bloqueo y me voy de largo. vuelvo a la pista y a perseguir al líder, al que vuelvo a alcanzar en la última curva, aunque sin poderle adelantar. Termino segundo, pero he logrado mi objetivo y tengo las tres vueltas más rápidas de todos, con dos 1:38 bajos y un 1:37.81 en la última vuelta. El instructor me felicita, pero me advierte que solo Zanardi ha logrado adelantar donde yo intenté hacerlo.

Los dos mejores, tendremos los mejores autos en la parte práctica y deberemos competir entre nosotros.

Pasamos primero a una zona donde pondrán a prueba conocimientos y reflejos, pues a los mandos de un Boxster entraremos en una recta mojada y muy resbalosa. Ellos lo llaman Kick Plate, pues al entrar en lo mojado pasamos sobre una placa metálica que se mueve lateralmente en forma aleatoria, lo que inducirá un derrape. La idea es que el derrape nos tome por sorpresa, debiendo corregir sobre una superficie pintada con epóxico, que es como manejar sobre un jabón. Mi compañero va primero y termina haciendo un trompo completo yo sigo las instrucciones al pie de la letra y logro controlar el auto las dos veces que me toca hacerlo. Parece que lo podemos hacer más rápido, pero menos de 10 km/h de diferencia hacen un mundo de diferencia y termino trompeando cada vez que lo intento. Prueba de que a mayor velocidad, el tiempo de reacción disminuye exponencialmente, algo que hay que recordar a la hora de manejar con lluvia.

El siguiente ejercicio es en el área dinámica, donde primero jugamos a los arrancones con el sistema Launch Control del 911 y del 911 Turbo, algo que no requiere pericia sino sangre fría, pues si no tenemos miedo a la velocidad y dejamos el pie en el acelerador a fondo todo el tiempo, haremos siempre el mismo tiempo. Tras esto la prueba de slalom entre los conos. Quien lo hace más rápido es quien mantiene una velocidad constante y no hace movimientos bruscos con el volante. Es una prueba muy común, que he repetido hasta la saciedad y que ya no significa mayor esfuerzo para lograr un pase perfecto.

Vamos ahora a un circuito corto, retorcido y con concreto pulido, con lo que resbalar es muy fácil. Aquí aprenderemos a hacer drifting y a controlar los derrapes a punta de acelerador y timón. El Cayman GTS con sus 340 HP, es la bestia que debemos domar y su motor central nos mostrará que es maña y no fuerza lo que se necesita para ir rápido y bajo control. Las instrucciones son claras, no acelerar a fondo hasta no haber girado el timón y no mantener el pie sino darle toques. En otro curso había tenido que practicar los derrapes y se lo difícil que es. Los instructores lo hacen tan natural que parece sencillo, pero es como una ciencia exacta, solo hay un punto donde se hace bien y en el resto del espectro es un desastre. La combinación de piso resbaloso y mucha potencia hace que esta vez lo pueda hacer bien muy pronto y enseguida esto recorriendo el circuito con derrapes a izquierda y derecha, al punto que mi instructor que va sentado a mi lado, me dice que si lo quiero hacer más rápido que lo intente, lo que hago. Para probar que no es suerte de principiante, ahora recorreremos el circuito al revés y para mi orgullo, el resultado vuelve a ser positivo y muy divertido. Ahora comprendo la afición de los jóvenes por este deporte, que es emocionante para el espectador y divertidísimo para el que va tras el timón.

Una vez han comprobado que podemos controlar el auto en diferentes condiciones, es hora de ir a la pista de alta velocidad. Es en este circuito de poco más de un kilómetro, que encontraremos curvas de radio variable, ciegas, en desnivel, en ángulo recto y de alta velocidad, con lo que prácticar todo tipo de situaciones similares a las que podemos encontrar en cualquier carretera. La guinda en el pastel, es que los dos mejores en el simulador no manejaremos ni el Cayman S ni el 911 S, sino que el llevará inicialmente el Cayman GT4 y yo el 911 GT3, aunque a mitad de ejercicio cambiaremos de auto. Ambos son lo mejor y más moderno de la gama, el GT4 con un motor central de 3.8 litros que genera 385 HP y el GT3, un poco más pesado, con motor trasero y 475 HP. Aunque es más pesado y potente me resulta más fácil de manejar el GT3, sobre todo en las zonas trabadas del circuito, quizás porque estoy muy acostumbrado a hacer los cambios con las levas tras el timón, mientras que el GT4 es manual. Sin embargo pienso que es la potencia extra que permite deslizar levemente el auto cuando se entra muy fuerte en curva, mientras que con el GT4 hay que ser muy delicado con el timón pues la inercia puede descontrolado fácilmente.

Ha sido un día completo en todo sentido. La parte física es importante y no debe descuidarse si queremos tener más seguridad al volante. Una dieta balanceada y un porcentaje de grasa corporal dentro de los parámetros ayuda a tener movimientos fluidos y los reflejos deben ejercitarse constantemente a riesgo de irlos perdiendo.

La parte del simulador, permite que los instructores vean nuestros defectos y nos ayuden a corregirlos, sin el peligro que representa hacer esos errores en un auto. Por último la parte práctica, es sin duda lo mejor del curso, con ejercicios que no nos ayudarán a ser más rápidos sino a controlar el auto en situaciones de peligro, algo que rara vez pasa en una pista de carreras, pero que puede pasar en cualquier momento en nuestras calles.