Encuentro de clubes en Colombia. Toda una tradición

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La idea de reunir los mejores autos antiguos de Colombia, nació hace 27 años, creando una tradición que han mantenido contra viento y marea año tras año. Tras los primeros años, donde pocos eran los asistentes, se pasó a los años en que la guerrilla no permitía recorrer en forma segura las carreteras colombianas, pero eso no fue obstáculo para que los ocho clubs que conforman la Federación Colombiana de Clubs de Autos Antiguos y Clásicos, dejaran de alternarse en la realización de este evento, que este año se realizó en Pereira, con una representación de ADEPA (Autos Antiguos y Deportivos de Panamá) invitada.

Cada año uno de los clubs se encarga de la organización del encuentro y esta vez le tocó al Autoclub Antioqueño de Antiguos y Clásicos (ACLA) con sede en Medellín, quien estaba cumpliendo medio siglo de fundación.

Este evento ha sido desde su inicio una oportunidad para compartir con amigos y familia una afición por lo antiguos, con especial énfasis en los autos, por lo que se preparó una agenda donde privaba el compartir con el resto de invitados.

Debido a la afición en Colombia por los autos antiguos, el estacionamiento del Hotel Sonesta en Pereira empezó a llenarse rápidamente el viernes 4 de septiembre, cuando fueron llegando las delegaciones, provenientes de las principales ciudades del hermano país. Primero llegaron los anfitriones y luego los de clubes más lejanos, pero pronto el estacionamiento estaba lleno de joyas automotrices de todas las épocas y gente que llegaba atraída por esos autos.

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En ocasiones anteriores, se había superado el centenar de vehículos, pero en esta ocasión una serie de aspectos, entre los que podemos notar que el lunes no era feriado, conspiraron para que la cifra llegara a unos 70 vehículos, con dos autos de la llamada era del cobre, dos Ford T de la década de 1910. Esos autos se ubicaron a la entrada del hotel, como atracción principal.

Al contrario de lo que mucha gente piensa, estos autos no son de exhibición, sino que se usan y la prueba fue que la gran mayoría llegó andando desde su punto de origen al hotel y luego de regreso, por ello el segundo día del evento, los autos fueron alineándose frente a la salida del hotel para recorrer una ruta de aproximadamente 60 kilómetros hasta el Valle del Cocora, uno de los puntos turísticos del Eje Cafetero.

La camaradería y amabilidad del colombiano se hizo sentir en esos momentos con la delegación panameña y pronto nos repartieron entre varios vehículos en los que iríamos hasta el Valle del Cocora, uno de los pocos lugares en el país donde se conserva la Palma de Cera, árbol nacional de Colombia. Autos de los años 20 hasta los 80, hicieron el recorrido escoltados por la policía, una ambulancia y un par de grúas, por cualquier eventualidad. Las lomas, curvas y la altura se cobraron algunas víctimas en el camino, pero al mediodía todos habíamos llegado al punto de reunión en un restaurante muy típico, donde nos esperaba un típico almuerzo a base de trucha con patacón.

Tras alimentar el cuerpo, llegó el momento de devolver nuestro agradecimiento a la tierra y contribuir a preservar la naturaleza, de modo que podamos seguir gozando de sus bondades y paisajes, por ello se entregaron 9 plantones de palma de cera, para que cada club participante sembrara uno y que dentro de unos años, cuando se celebre otro encuentro en la región, volviéramos a ver cuanto han crecido. Un detalle muy hermoso y perenne.

Nuevamente, volvimos a montarnos en los autos y retornamos a Pereira, algunos en el mismo auto en el que fuimos, pero la mayoría de los panameños en otro auto, pues las invitaciones fueron más que la posibilidad de aceptar. Tras una parada en el pueblo de Salento, donde las damas pudieron poner a prueba sus habilidades comprando artesanía, se regresó al hotel donde se iba a realizar una cena y la fiesta de celebración de los 50 años del ACLA.

Durante la cena se hizo un reconocimiento de parte de la Federación Colombiana de Clubs de Vehículos Antiguos y Clásicos al Senador Juan Manuel Galán, gracias a quien se aprobó una ley que permite la importación de vehículos con más de 35 años, al país y fija tasas impositivas, que evitan la discrecionalidad de la aduana.

El día final se dejó de exhibición y una serie de visitas turísticas a los alrededores, para en la noche realizar la cena de clausura, donde las caras de satisfacción de los asistentes por el buen rato que pasamos se mezclaban con las de los organizadores, que veían culminado con éxito un evento en el que trabajaron arduamente. La velada finalizó con la invitación del Club Mercedes Benz Colombia al próximo encuentro, que será organizado por ellos en santa Matra en el mes de junio.