FORD BRONCO. CONTIGO AL FIN DEL MUNDO

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Uno de los nombres más conocidos de la gama Ford, ha revivido  tras un cuarto de siglo, se  trata de Bronco, un vehículo que significaba todo lo que un 4×4 debe ser: fuerte, simple y con  gran capacidad todo terreno. Los tiempos han cambiado, desde que desapareció el Bronco del panorama automotriz, pero su regreso, ampliamente publicitado y esperado, lo pone como el mayor competidor de otro icono americano, el Jeep Wrangler.

Al igual que su competidor, Ford ofrece el Bronco en varias versiones, con hasta cuatro niveles de equipamiento, algunos dedicados casi con exclusividad a los amantes del todo terreno. Este es el caso del Bronco que probamos, que es la versión Badlands con el equipamiento Sasquash, es decir tenemos amortiguadores especiales Bilstein, diferenciales bloqueables, barra estabilizadora que se puede desconectar electrónicamente y llantas de 35 pulgadas en rin 17, entre otras cosas.

El diseño de la carrocería es muy llamativo, con cierto aire retro y una tapa de motor muy alta, mientras que lateralmente todos los trazos son rectos. Como con su rival, el techo es desmontable y hecho de materiales livianos, por lo que podemos convertirlo en descapotable y hasta quitarle las puertas, cuando el clima lo permite, por lo que las operaciones de montaje y desmontaje son fáciles y la mayoría no requieren herramientas. Otro elemento que se puede quitar fácilmente son los guardafangos, que van unidos a la carrocería mediante unos cierres giratorios.

Aunque haya sido pensado para un uso todo terreno, la mayoría de compradores lo usará en el día a día, es decir en un ambiente urbano y mayormente sobre carretera, por lo que nuestra prueba fue casi en su totalidad en esas condiciones y con los obstáculos comunes de un uso en ciudad, donde por su tamaño y apariencia, intimida al resto de los usuarios de la vía, que ceden el paso cada vez que asomamos la nariz o intentamos entrar en un carril.

Aunque hay disponible un 4 cilindros Ecoboost, en Estados Unidos, por ahora el único motor disponible para Centroamérica es el V6 doble turbo de 2.7 litros, 310 HP y un torque de 564 Nm, unido a una transmisión automática de 10 velocidades.

El interior es uno de sus atractivos, con un diseño que mantiene ese aire retro del exterior, por lo que hay muchas líneas rectas y mucho plástico duro, pero fácil de lavar. Frente al conductor tenemos un cuadro de instrumentos digital con un centro de información en el medio, con bastantes opciones. Si cambiamos los modos de manejo, la configuración de la instrumentación cambia de acuerdo a lo necesario para ese uso.

La pantalla del sistema de información y entretenimiento, está ubicada al centro del tablero, compatible tanto con Apple CarPlay como con Android Auto. Entre sus funciones está MyKey, ideal para cuando el auto lo maneja otra persona, pues podemos limitar su uso y velocidad.

En la parte superior del tablero tenemos una serie de botones, para situaciones especificas de “off road”, con desconexión de la barra estabilizadora, del sistema de estabilización, bloqueo de diferencial y un asistente de giro cuando tenemos la doble conectada.

Tenemos aire dual adelante, con ajustes mezcla de digital y análogo. Y más abajo de eso una consola, con la palanca de cambios, el selector de modos de manejo, portavasos y entradas USB con salida de 12 voltios. Los controles de los retrovisores y las ventanas, también van ubicados en la consola.

Nuestro vehículo e prueba contaba con tapicería en cuero y con los asientos delanteros con ajustes eléctricos.

La entrada a la segunda fila, es algo incomoda, por la altura del vehículo, pero una vez dentro, encontramos que la decoración de las puertas es igual a las delanteras, con buen espacio para la cabeza y relativamente bueno para las piernas. Tanto en esa parte como adelante, el techo se puede desmontar sin necesidad de tener herramientas, que solo se necesitarán para el area del baúl. Este es totalmente cuadrado, con buen espacio, el piso plano y con la posibilidad de ampliarlo abatiendo el asiento trasero en proporción 40:60.

Ford es desde hace años uno de los pioneros en Estados Unidos de la seguridad y las ayudas al conductor, por eso tenemos sistema de mantenimiento de carril, sistema de aviso de precolisión, aviso de punto ciego, alerta de conductor cansado y aviso de tráfico trasero cruzado, adémelas de cámara y sensores de retroceso.

Aunque la posición de manejo es alta y el auto es muy ancho, es maniobrable en el tráfico, gracias a un buen radio de giro y a un timón suave. Con un todo terreno, a la hora de usarlo en asfalto hay que sacrificar ciertas cosas, sin embargo, los ingenieros de Ford se las han arreglado para que el Bronco tenga una dirección precisa, que ofrece una buena sensación de seguridad, pese a que las llantas de esta versión no son las ideales para asfalto. Los frenos, también ofrecen esa sensación de que pueden con las más de dos toneladas que pesa el Bronco.

La suspensión del Bronco es algo especial, con brazos en “A” al frente y un eje rígido trasero, con amortiguadores Bilstein de largo recorrido. Eso permite tener un auto con mucha capacidad fuera del asfalto, pero a la vez uno que permite pasar por huecos y policías muertos, sin que adentro nos demos por enterados.

El motor mueve bien a esta mole de más de dos toneladas y si pisamos el acelerador muestra buen brío. Lo otro es que no se siente como otros autos competidores, letárgicos y pesados, sino que tiene una cierta agilidad con una dirección muy precisa, que permite un manejo más relajado y disfrutar las amenidades del vehículo. Quien lo maneje fuera el asfalto se va a divertir como niño en el parque de juegos, pero quien lo use a diario o en viajes largos por carretera, también se bajará con una sonrisa en los labios.