LOTUS ELISE 250 CUP. EL JUGUETE PERFECTO

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Colin Chapman el fundador de Lotus era un ingeniero con amplios conocimientos aeronáuticos, que aplicó a sus autos, por lo que su filosofía era crear autos con motores pequeños, pero muy livianos y con muy buena aerodinámica. Esa combinación hacía de los Lotus, autos sumamente veloces, con un paso por curva extraordinario, con los que se podía competir de tu a tu, con autos que le doblaban la cilindrada.
El Lotus Elise 250 CUP, es de los actuales modelos de Lotus el que más se acerca a esa filosofía inicial de Champan, de autos ultra livianos y por ello en el auto encontraremos aluminio, titanio y abundante fibra de carbón, incluso el techo, que es desmontable, es de lona para que no haya casi peso. Con ello se consigue un peso de 886 kilos y una relación peso potencia de 3.6 kilos por HP.

Este es un auto pensado tanto para competir como para ser usado en la calle, por ello hay una serie de elementos superfluos que se han eliminado, como alfombras cubriendo todo el interior. Tampoco encontraremos cosas como cierre central e incluso el power steering, que no tiene ningún tipo de ayuda, sino que es directo. Para ahorrar peso el techo es de lona y se puede desmontar fácilmente.

La carrocería del Elise es enteramente en fibra de carbón y en la versión que les estamos presentando tenemos un labio frontal, un difusor trasero, estribos laterales y un enorme spoiler que generan una fuerza vertical a 225 km/h de 125 kilos, con lo que tenemos una estabilidad en recta y en curvas de alta velocidad muy alta, con toda esa fuerza adicional.
Otro punto en donde la dieta hace sus efectos es en las ruedas, con rines de 16 pulgadas adelante y de 17 atrás, con llantas de anchos diferentes en cada eje.
Ya dentro de él, veremos que se ha eliminado mucho de lo que encontraremos en otros carros, pensando siempre en bajar el peso. Los asientos son en fibra de carbón y la tapicería en Alcántara, y solo tienen ajuste longitudinal. Las ventanas eléctricas, solo tiene un control por puerta y si nos fijamos en la palanca de cambios veremos que ni siquiera tiene algo que cubra el mecanismo.

Eso si hay un par de concesiones necesarias, como aire acondicionado y equipo de sonido. Aunque este último está de más, pues el motor produce una sinfonía, que invita a escucharla sin música de fondo. Esa sinfonía la produce un motor colocado en el centro del auto. Es un motor de Toyota con 1.8 litros de cilindrada y gracias a un súper cargador y a intercooler, ofrece 246 HP y 250 Nm de torque. La transmisión es manual de 6 velocidades y las ruedas motrices, son las traseras. Esta combinación mecánica es ideal para nuestro país, donde conocemos la confiabilidad de los motores Toyota y donde ademas se consiguen repuestos con facilidad.

Aunque el auto tiene llave, para arrancar tenemos un botón y a su lado otro que nos permite la opción Sport, donde el auto puede derrapar ligeramente antes de que entre en acción el ESP, aunque también tenemos la opción de desconectar completamente el sistema electrónico de estabilidad.
El motor empuja muy bien desde las 3,500 rpm, que es donde tenemos el torque máximo y gracias a la caja de cambios podremos mantenerlo siempre dentro del rango de torque máximo que se extiende hasta las 5,500 rpm.

Este es un auto de la vieja escuela, con una dirección algo dura a baja velocidad, pero que tiene el tacto exacto una vez se va un poco más rápido, y es que el peso es mínimo. Que yo recuerde no hay un auto actual con menos de 900 kilos, solo este y esto se nota en todo momento. Una vez el Elise toma velocidad la dirección deja saber exactamente lo que pasa con las llantas, en forma directa y sin tapujos, una sensación que ya había olvidado de tanto manejar autos con asistencia eléctrica. Es esa confianza de que solo hay que mover ligeramente el timón y el auto va inmediatamente donde se le indicó.
La transmisión es muy precisa y el pedal del cluch no es duro, con lo que ir subiendo o bajando cambios es parte del placer de manejar este auto. Ni siquiera en tráfico extrañamos la comodidad de una transmisión automática.

La suspensión no está hecha para tener confort, sino para que el auto se quede pegado al suelo sin importar a que velocidad entremos en una curva. Las imperfecciones de la calle se sienten justo ahi donde nos sentamos, pero el control que esto permite es tal, que no nos importará que el auto sea duro y ruidoso. Entrar a una curva a velocidad y sentir que el auto se pega al suelo y que si seguimos acelerando se mantiene el agarre al piso, es una sensación muy agradable.
Los frenos son otro punto fuerte de este auto, con frenos AP al frente y Brembo atrás, en ambos casos discos ventilados de 288 mm. En temas como seguridad, no hay dieta que valga, por eso tenemos ABS, control de estabilidad y de tracción, y por si acaso, bolsas de aire.

El Elise 250 Cup es un auto con unas prestaciones impresionantes. Su velocidad final está limitada a 250 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h es de 4.1 segundos. Para encontrar este tipo de prestaciones y sensaciones deportivas, tenemos que irnos a autos en el orden de las 6 cifras y este cuesta 79,900 dólares, con lo que no tiene rivales en cuanto a precio.
Este es el juguete perfecto, un auto que nadie necesita pero que todos quisiéramos tener. Un auto de carreras para la calle, un termino mas que apropiado a este carro, que se debe disfrutar enormemente en los track days, pero que en la calle o en carretera, se disfruta igualmente.