MASERATI LEVANTE

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OBRA DE ARTE SOBRE RUEDAS

Un Maserati de punta a punta

El que las marcas de gran lujo tengan su SUV ya no extraña a nadie y que las de altas prestaciones hagan lo mismo, es algo común, por lo que una marca como Maserati ofrezca el suyo, era cuestión de tiempo. Sí, llegan algo tarde al mercado, pero con la ventaja de tener que presentar un producto más elaborado y con mejores prestaciones que la competencia, lo que al final beneficia al consumidor.

En Maserati la tradición tiene mucho peso, no es cualquiera que puede presumir de una historia de más de 100 años, por lo que veremos muchos detalles que nos recuerdan al «tridente», tanto en el exterior como en el interior. Así mismo la tradición de ponerle nombre de vientos a los autos se ha continuado con el viento típico del Mediterráneo: el Levante.

La carrocería tiene el sello distintivo de la marca, con curvas sensuales y un aspecto más elegante que agresivo. Con una linea de techo que juega con la zona de ventanas par darnos la sensación de un techo que baja, cuando esto es más una sensación visual que real, pues en el interior hay espacio de sobra, especialmente atrás, donde un adulto de 1.80 se puede sentar hasta en el medio, sin tocar el techo y eso que el auto de prueba tenía el sun roof panorámico, que ocupa casi todo el techo.

El interior impresiona, por la calidad de los materiales y la elegancia de su diseño. Incluso en el modelo más básico encontraremos un cuero de exquisita calidad, con costuras visibles, asientos eléctricos hasta con 12 ajustes, maderas finas y fibra de carbón real. Al centro del tablero tenemos una pantalla  de 8.4 pulgadas, táctil pero que también se puede manejar desde una perilla giratoria en la consola. La pantalla ofrece conectividad Android Auto o Apple CarPlay, sistema de navegación, vista de las cámaras y un equipo de sonido Harman Kardon con fidelidad de sala de conciertos, aunque como opción se puede tener un Bowers & Wilkins que aun suena mejor.

Para Panamá hay dos opciones mecánicas, ambas con el mismo motor y transmisión. Lo que cambia son una serie de ajustes en los turbos y la computadora que controla el motor V6 de 3.0 litros. La versión Levante, tiene una potencia de 345 HP y un torque de 500 Nm, mientras que en el Levante S, la potencia sube a los 424 Hp y el torque a los 580 Nm.

La transmisión, que tiene 8 velocidades, enamora por su suavidad y porque cada vez que baja un cambio, mantiene las revoluciones del motor en alto, para que la respuesta sea inmediata. Como en todo vehículo deportivo tenemos la posibilidad de hacer los cambios en forma manual mediante levas tras el timón.

Manejamos la primera Levante S que llega a Panamá y la verdad nos sorprendió su manejo, pues a pesar de que el motor empuja con mucha fuerza, la entrega de potencia es progresiva y no explosiva. La carrocería ha sido diseñada pensando en ofrecer poca resistencia al aire, por lo que no hay ruidos parasitos como en muchos deportivos, al punto que la parrilla se cierra o abre automáticamente para mantener la temperatura del motor en el punto optimo. La suspensión es firme pero absorbe bien las imperfecciones de nuestras calles y ofrece el confort necesario para un auto que querremos usar a diario. Al ser de aire con control adaptativo, la dureza cambia instantáneamente de acuerdo a las necesidades del momento, con lo que la sensación es de suavidad cuando la realidad es que ofrece la dureza necesaria solo cuando relamen se necesita.

Un botón en la consola nos permite tener tres opciones de manejo. La eficiente o I.F.E. ofrece la respuesta más cómoda del motor, con los cambios a bajas revoluciones, con lo que el sonido del escape es audible, pero no intrusivo. En el modo Sport, se endurece la suspensión, bajando la carrocería casi dos centímetros, la respuesta al acelerador es más rápida, con un agradable rugido del escape. En Sport +, el acelerador se pone más sensible aun, el sonido se acentúa y la suspensión se endurece aun más. Lo manejamos en los tres modos y ni siquiera en el más deportivo, perdimos el confort de marcha.

La estabilidad es impresionante y a pesar del peso del Levante, no pudimos poner a funcionar el sistema de control de estabilidad, lo que indica que los límites del auto son muy altos. A esto ayuda que el reparto de pesos es del 50-50 y que cuenta con un diferencial con «torque vectoring» que varia el torque en cada rueda dependiendo del radio de la curva y la velocidad. La dirección también es muy precisa y en nigun caso deja saber como es el reparto de potencia en las ruedas del sistema de tracción inteligente Q4.

Aunque un auto de este precio no será usado en caminos de tierra, por si acaso alguien lo hace, el fabricante le ha dado todas las herramientas necesarias para no pasar pena, incluyendo la posibilidad de levantar la carrocería con la suspensión de aire, un control de descenso automático y un programa de manejo «off road».

Intentamos mentalmente compararlo con sus competidores cercanos, pero la realidad es que este es otro tipo de vehículo, con más carácter deportivo y a la vez con un nivel de lujo superior, quizás la comparación debería hacerse con uno de los sedanes de la marca, pues su manejo es más parecido al de estos. No por nada la marca tiene unas expectativas tan altas con este SUV, el primero que hacen , aunque viendo el resultado parece que llevaran toda una vida haciendolo.