NUEVAS TECNOLOGÍAS, PROBLEMA PARA LOS TALLERES

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A medida que la industria automotriz va implementando nuevas tecnologías, el gremio de talleres de reparación va a ir teniendo que adaptarse a ellas, especialmente si se trata de los de carrocería y pintura.

Los autos eléctricos, incluyendo los híbridos, van popularizándose lentamente y ellos tienen técnicas de reparación distintas a las de un auto de combustión interna, sobre todo por los elevados voltajes que manejan. El primer paso es dotar al personal de los elementos de protección personal y las herramientas adecuadas, que deben tener aislante especial.

Los fabricantes recomiendan una serie de pasos a seguir antes de entrar a reparar un auto electrificado. Primero hay que proceder con la desconexión  del conector positivo de la batería auxiliar de 12 voltios, para lo que el interruptor de encendido debe estar en la posición “off”. Una vez hecho esto hay que desconectar el conector de interbloqueo de servicio y esperar mínimo 3 minutos antes de desconectar el enchufe de seguridad, que normalmente va en el maletero del auto. Nuevamente hay que esperar, para el siguiente paso, pero esta vez deben ser 5 minutos. Pasado ese tiempo ya es seguro desconectar el cable del inversor, que normalmente es anaranjado (por seguridad, para indicar alto voltaje y alta intensidad). Un último punto, que los fabricantes recomiendan  es una vez desconectado el cable del inversor medir el voltaje entre los dos terminales del inversor, para asegurarnos que no hay electricidad almacenada en este. Si no hay voltaje, ya podemos proceder con el trabajo que haya que hacerle al auto.

Mild hybrid 48 volt drivetrain

Otro punto al que hay que ponerle mucha importancia, es en la reparación de vehículos con los sistemas de ayuda al conductor ADAS. Estos sistemas permiten aumentar enormemente la seguridad en los autos y por ello es que van a llegar a ser, en poco tiempo, algo tan común como las bolsas de aire. Se ha comprobado que este tipo de sistemas reducen las posibilidades de un accidente en un 40 por ciento y en los choques que llegan a resultar, la severidad de estos es menor que en los autos que no lo tienen. Estos sistemas funcionan con cámaras y radares, que van colocados en lugares estratégicos del auto y que se apoyan en una serie de sensores. Cuando se procede a una reparación posterior a un choque, hay que verificar que los sensores queden ubicados en la misma posición que pide el fabricante y que sobre todo los radares, que normalmente se instalan en la parte trasera de la carrocería, en áreas escondidas, y donde normalmente no se enderezan a precisión, pues no son visibles, deben colocarse exactamente en la posición diseñada, respetando no solo la posición en el auto sino la inclinación con respecto al chasis.

Otro punto crítico, tiene que ver con la pintura en zonas donde van los sensores, que en la mayoría de vehículos van detrás de las defensas. Como miden radiación y pasan esa información al transmisor para calcular distancias, es vital que se aplique el espesor correcto de pintura a la defensa, en caso de cambio o reparación, que los fabricantes exigen sea menor a 150 micras.

Otra recomendación es no reparar las defensas plásticas con daños a menos de 25 centímetros de los sensor, pues el material de relleno afecta las señales. También recomiendan pintar la pieza separada del auto y evitar que los sensores puedan recibir polvillo de pintura.

Los talleres, tanto de mecánica como de chapistería, deben, por tanto, mantenerse actualizados para garantizar la calidad y seguridad de las reparaciones, algo en lo que deben poner especial atención las aseguradoras, que deben entender que los tiempos de reparación aumentan, los equipos deben amortizarse y por tanto deben pagar más.