MOVILIDAD ELECTRICA, UNA REALIDAD

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Panamá está dando los pasos correctos para un futuro sin contaminación ambiental.

El mundo se mueve a pasos agigantados hacia la movilidad eléctrica, como una forma de salvar al planeta de un desastre de proporciones apocalípticas. El cambio climático no es inminente sino que ya lo estamos viviendo y el hacernos de la vista gorda no va a solucionar el problema.
Uno de los gases que más contribuye al calentamiento global es el CO2 y uno de los mayores emisores de CO2 es el transporte, en cualquiera de sus formas y la mejor solución a corto plazo parece ser la electrificación. Como es un problema que no se puede dejar para más tarde ya son varias las ciudades en Latinoamérica que han empezado la transformación de su sistema de transporte público con motores de combustión interna por motores eléctricos, entre ellas Santiago, México, Buenos Aires, Medellín, Guayaquil y San José. Los resultados no pueden ser mejores, pues gracias a esos buses se ha reducido el nivel de contaminación en esas ciudades y se ha conseguido bajar el costo de operación de los buses. Es cierto que el costo inicial es mayor que el de un bus convencional, pero el costo del consumo de electricidad es mucho menor que el de diesel y el mantenimiento es mínimo, por no decir inexistente.
El país con mayor producción de vehículos eléctricos es China y de allí vienen la mayoría de vehículos de transporte público de las ciudades antes mencionadas, que en gran parte utilizan vehículos de la marca BYD. Marca que también fabrica automóviles, camiones, montacargas y hasta monorieles.
BYD tiene presencia en Panamá, a través de una oficina regional que ve las operaciones de Centroamérica y El Caribe, y pronto tendrá un distribuidor local, encargado de la distribución de automóviles. Esta marca cuyas iniciales significan Build Your Dream (construye tu sueño) fue fundada en 1995 y tiene su sede en Shenzhen. Se inició fabricando baterías recargables, pero en muy corto tiempo se ha expandido a otro tipo de industrias como las del transporte y electrónica.
En el primer renglón, participan en la fabricación de trenes, monorieles, autobuses, camiones y automóviles, siendo líder mundial en ventas de vehículos eléctricos por tercer año consecutivo. Es también el líder a nivel mundial en fabricación de paneles solares y fuentes de almacenamiento de energía y está considerada entre las 10 empresas más innovadoras en el mundo.
Aunque recién fue en 2003 cuando entraron en la industria automotriz, BYD se ha ganado un nombre en la industria no tanto como innovador sino como disruptor, creando autos revolucionarios y un modelo de negocio diferente.
Uno de sus objetivos es el transporte público y por ello tiene productos especialmente enfocados a ese mercado, tanto con taxis como con buses. De los dos modelos de taxi que tienen, cada uno ha vendido más de 40,000 unidades en el mundo, lo que representa alrededor de 478 millones de kilómetros recorridos sin emitir contaminación. En buses, cuentan con 5 modelos con diferentes especificaciones de tamaño, rango y uso, entre ellos uno con doble articulación y 27 metros de largo.
BYD es uno de los socios, junto con ENSA y MiBus, en un plan piloto para la ciudad de Panamá, de incorporar buses eléctricos en el sistema de transporte público. El plan se inició a finales de abril con un bus BYD K9, que ha estado recorriendo varias rutas de MiBus para probar su funcionalidad en condiciones reales y medir su rendimiento. Este bus se sumó al K7 que presta servicio en el Casco Viejo de la ciudad, que al igual que el K9 funciona con electricidad y por tanto es silencioso y no emite contaminación.
La fiabilidad de los buses BYD, ha sido la garantía para lograr la mayor orden de buses eléctricos en Europa con 259 unidades, que serán destinadas a Holanda y que han sido compradas por la filial en los Países Bajos de Keolis, el proveedor global de transporte público. La marca china ya ha entregado un total de 1,200 buses eléctricos en 60 ciudades europeas y más de 10 países, pero esta ha sido la mayor compra unitaria. Sin embargo, la orden es inferior a la cerrada unos días antes de fin de año con el operador de transporte público de Bogotá TransMilenio S.A., que está comprando 379 buses, que deben ser recibidos en septiembre de 2020. Cuando se pongan en funcionamiento, Bogotá será la segunda ciudad en Latinoamérica con mayor cantidad de buses eléctricos después de Santiago. La capital colombiana, también tiene la mayor flota de taxis eléctricos de América, pero pronto será superada por Medellín, que quiere implementar el cambio de 1,500 taxis de gasolina por unidades eléctricas.
El proyecto de Panamá, no solo se centra en los dos buses eléctricos que actualmente tenemos en la Capital, sino en un plan para tener taxis con cero emisiones. El primer grupo ya está operando en Colón y se separa que antes de fin de año haya en esa ciudad 30 unidades ECO TAXI completamente eléctricos.
El actual gobierno, ya ha mostrado indicios de que se está preparando para la electrificación del transporte en general, ya que es una tendencia mundial, parte de que Panamá es uno de los países que se han comprometido a disminuir sus emisiones de CO2 para 2030 y la única forma de lograrlo es mediante la electrificación y para ello hay que incentivar al consumidor. Esto podría ser mediante una reducción de los impuestos con los que se tasa un automóvil, para que este tenga un precio igual o menor que uno de combustión interna, o algún otro tipo de incentivo económico.
Aparte del ahorro en temas de salud, el transformar la flota actual de transporte público a eléctrico permitiría dejar de importar combustibles por un valor superior a los 500 millones de dólares al precio actual del petróleo y evitaríamos arrojar a la atmósfera 8.5 millones de toneladas de CO2 al año. Vale la pena invertir en nuestro futuro.