COMBUSTIBLES ALTERNATIVOS

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Mientras el mundo se encamina a una mayor dependencia eléctrica y los fabricantes de autos empiezan a suplir la demanda por vehículos movidos por esa energía, hay una serie de empresas y gobiernos, que apuestan a mantener los motores de combustión, pero alimentados por combustibles no contaminantes.

Latinoamérica en uno de los últimos lugares en sumarse a la movilidad sostenible y el más atrasado, después de Africa, en combustibles limpios. Tanto el diesel como la gasolina, que se vende en la región es la más contaminante del planeta, resquicios de combustibles que ya fueron superados en el resto del mundo, por unos más limpios, aunque más caros.

Somos también una región mal preparada para el futuro eléctrico, con muchas generadoras que se mueven con petróleo. La Agencia Internacional de Energía (EIA) prevé un aumento de la demanda energética global entre el 25 y el 30 por ciento para 2040, lo que de no lograrse un cambio provocará un daño grave al medio ambiente y un agravamiento de la crisis climática, especialmente en regiones dependientes del carbón y el petróleo.

La apuesta de las grandes productoras de energía, que antes conocíamos como las petroleras, es hacia nuevas fuentes de energía, especialmente aquellas que usen tecnología similar a la de extracción y refinamiento del petróleo, lo que reduciría la capacidad de nuevos competidores que tendrían que invertir más en infraestructura y fuentes. Por ello están invirtiendo fuertemente en gas natural, como reemplazo del petróleo a corto plazo. Este combustible es utilizado mayormente en la actualidad para generar calefacción en casas y procesos industriales, pero poco como combustible para mover vehículos, aunque existen muchos lugares donde el transporte público mayormente lo utiliza. Esta fuente de energía, puede popularizarse en el futuro si los fabricantes de autos, ofrecen más modelos equipados para quemar ese combustible y no como ahora que se debe hacer una conversión del motor de gasolina por el de gas, en talleres independientes.

Si la generación de hidrógeno, no fuera tan cara, ningún fabricante de autos estaría apostando por lo eléctrico, sino que se continuaría perfeccionando el motor de combustión alimentado por este gas, aunque hay varias marcas que ofrecen actualmente vehículos a hidrógeno, pero solo en lugares donde haya posibilidad de acceso a ese combustible, con lo que está en franca desventaja contra los eléctricos en cuanto a puntos de recarga.

Por último hay una creciente inversión en carburantes sintéticos (la F1 quiere tener ese combustible a corto plazo) y los biocarburantes. estos últimos podrían ser una buena solución en nuestra región, pues provienen mayormente de desechos agrícolas, que abundan en la gran mayoría de países de esta parte del mundo.