PEATONES: LA VICTIMA DESPROTEGIDA

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Un auto arranca a correr por la pista de pruebas, a pocos metros el muñeco que representa a un peatón espera el impacto a menos de 40 km/h. En el momento del choque el muñeco vuela por los aires y golpea su cabeza con el parabrisas. Es un momento impactante aun para los expertos en seguridad.

Los gobiernos más poderosos del mundo están impulsando normas, para que los fabricantes de autos reduzcan el riesgo de las muertes o lesiones permanentes en los atropellos, por ello también los encargados de la seguridad como las agencias independientes NCAP, están desarrollando métodos de medición de impactos e impulsando cierta automatización que permita que el auto pueda frenar por si solo ante un posible atropello.

Dentro de las cifras de muertes por accidentes de tráfico, la de peatones va en aumento en todo el mundo. En Estados Unidos, donde no hay mucha costumbre de caminar, en 2007 las muertes por atropello contabilizaban el 11 por ciento, mientras que en 2017 eran el 16 por ciento. Este aumento se debe a tres factores: peatones, conductores e infraestructura, pero en un menor grado al aumento en el número de los SUV contra los sedanes. Los primeros al ser más pesados y con una defensa más alta, son propensos a golpear al peatón en el abdomen en vez de las piernas, con lo que los daños a órganos vitales son altamente probables.

La forma del frontal del auto, también influye en el tipo de lesiones y por ello los diseñadores están creando frentes más altos y verticales, con parrillas al ras con el resto de la carrocería y zonas de deformación en la parte alta de las tapas de motor.

Hasta hace unos años, los sistemas de control de estabilidad o el ABS de los frenos, eran opcionales, como en su momento lo fueron las bolsas de aire, pero en la actualidad tanto en Europa como en Estados Unidos, estos elementos son obligatorios para todos los autos nuevos. Este tipo de regulaciones, vienen luego de que un gran número de fabricantes instalen esos elementos de seguridad en sus autos, pues la legislación busca emparejar la situación, algo como: si unos lo pueden hacer el resto también.

El sistema de frenado automático de emergencia (AEB, por sus siglas en inglés) pretende no solo disminuir las fatalidades sino los atropellos en si, por eso cada vez son más los fabricantes que los están instalando en sus modelos, y no solo en los de alta gama sino también en los más económicos. En Estados Unidos de los 109 modelos disponibles, 79 ofrecen el sistema y 20 lo ofrecen como opción. Por eso en Europa y América, las agencias de seguridad están empezando a presionar para que sea un elemento obligatorio, con ello esperan prevenir el 58 por ciento de los casos donde un atropello suele ser fatal.