UN MUSEO CON LA HISTORIA DE LAS 500 MILLAS

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Uno de los atractivos que tiene el Indianápolis Speedway es su museo, colocado en el centro del autódromo.

Las 500 Millas de Indianápolis, es la carrera más emblemática en Estados Unidos, es probablemente la que más ha influenciado el deporte automotor en todo el continente y es reconocida en todo el mundo. Un evento con una historia tan rica e importante debe tener un espacio donde celebrar un hito que se repite desde 1911, en un lugar como el Indianapolis Speedway, considerado el recinto deportivo más grande del mundo. Es por esto que en en centro del autódromo se encuentra un edificio inaugurado en 1976 que alberga el museo.
Con casi 3,500 metros cuadrados de exhibición el museo recibe a unos 165,000 visitantes anuales y solo cierra dos días al año, para Acción de Gracias y Navidad.
Como todo museo, la colección de autos que alberga es mayor a la que se exhibe y en promedio tendremos a la vista unos 75 a 85 autos, que incluyen a varios de los ganadores de las 500 Millas de Indianápolis. Pero además de los autos incluye también toda una serie de objetos relacionados con esa carrera, como trofeos y cascos de pilotos, ademas de una buena colección de fotografías.
El trofeo Borg Wagner, el más antiguo de la historia del deporte motor y que se otorga al ganador de cada edición, ocupa un sitial de honor en una de las salas. Es una copa de un metro de altura y plata maciza, que tiene grabadas las caras de los ganadores de la carrera desde 1936 hasta nuestros días.
El área de exhibición comprende tres grandes salas. Una en la fecha de nuestra visita estaba dedicada a los autos de Short Track, una especialidad típicamente estadounidense, que se corre en pistas de tierra de una milla o menos y que ha sido el inicio de muchos de los pilotos de la Indy Car. Los autos presentaban una variada colección de antiguos y actuales Midget y Sprint Cars, con la suerte de poderlos ver, pues la exhibición terminó el mismo fin de semana de nuestra visita.
Es en esa sala que existe la reproducción de uno de los garajes originales del Speedway y en él se encuentra el auto ganador de Indianapolis en 1952 manejado por Troy Ruttman y de propiedad del promotor de carreras Joshua Agajanian.
La sala principal, la más grande de las tres, nos permite conocer en pocos minutos la evolución de los autos que han corrido en el Speedway, que como saben por muchos años solo se usó para las 500 Millas. Una pieza que merece especial mención es el Marmon Wasp de 1911, ganador de la primera edición de las 500 Millas. Es un fenómeno para su época, diseñado por Howard Marmon y Ray Harroun, tenia un diseño muy delgado y aerodinámico, que le permitió ganar la carrera tras 6 horas, 42 minutos y 8 segundos. Es también el primer auto del que se tiene registro en usar un retrovisor.
El museo tiene varios de los autos ganadores de las primeras carreras en el Speedway, y varios de los de la edad de oro del automóvil, es decir los años 30. Tras la Segunda Guerra Mundial, los autos cambiaban de forma con motores delanteros, pero muy retrasados y el piloto sentado muy hacia atrás. Ya a principios de los años 60, se empezaba a incorporar la aerodinámica en los autos de Indy, aunque en forma rudimentaria y centrada en la refrigeración de los motores.
Al ser las 500 Millas de Indianápolis una de las pruebas de la Fórmula 1, en 1963 , llegaban los primeros autos de motor trasero a Indianapolis. Los americanos vieron que ese era el futuro auto, para ganar las 500 Millas, pero con motores turbo.
En un grupo aparte encontramos los autos de los 80 y 90, con mucha mayor aerodinámica, motores encerrados y autos más largos con mayor seguridad. Entraban en juego los materiales ultra livianos y llantas más anchas y completamente lisas (slick).
En otra sala del museo, la tercera, encontramos uno de los motores mas exitosos de las 500 Millas, el Offenhauser, que de 1947 a 1976 ganó la carrera en 24 ocasiones.
En esa sala hay también un homenaje a dos de los mayores ganadores de las 500 Millas: A.J. Foyt y Al Unser, el primero lo hacía en 1961, 1964, 1967 y 1077, mientras que Unser ganaba en 1970, 1971, 1978 y 1987. Rick Mears que también ganó en cuatro ocasiones, no tiene ningún auto o recuerdo en el museo y desconocemos el por qué.
Es uno de esos museos fáciles de recorrer, con información detallada de cada auto exhibido, lo que facilita la experiencia de visitarlo. Es también uno de esos museos amigables con el visitante, con pocos escalones que siempre van acompañados por rampas. Por último, no podemos dejar pasar que cuenta con una tienda bien completa y muy bien surtida, de la cual hay que llevarse algún recuerdo.