BMW M3. El primero de la saga.

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Hacía muy poco tiempo que había abierto mi taller de chapistería, el primero con banco de medición de chasis en Panamá, cuando llegó en grúa, lo que parecía un BMW Serie 3 “tuneado”. Tenía un golpe considerable y nadie parecía tener las medidas para repararlo (ni siquiera la agencia), pues casi nada coincidía con el Serie 3 original. Aceptamos el reto, conseguimos la ficha de dimensiones y reparamos el primer M3 que llegó a Panamá. El cliente nos pidió que verificáramos que todo había quedado bien con una prueba en la calle y fue en ese momento que descubrí el potencial que tenía ese auto, un verdadero carro de carreras para la calle, que permitía tomar curvas a una velocidad inverosímil, con una precisión increíble y que aceleraba como un cohete.

El M3, que era el nombre de ese carro, nació del deseo de BMW de tener un auto con el que competir en el DTM y en el Campeonato Mundial de Turismos. En ese último participaban con el Serie 6, pero necesitaban algo para la categoría inferior, que tenía una limitante de 2.5 litros de cilindrada. En esa categoría el 325 no era lo suficientemente competitivo y por ello decidieron tomar al Serie 3, conocido internamente como E30 y desarrollar un auto de carreras sobre esa base. Pronto del modelo original solo quedaba la plataforma, el techo y los vidrios, todo lo demás se iba a modificar de modo que el resultado era un auto diferente, al punto que FIA no se lo aceptaba como un Serie 3, lo que significaba que tendrían que hacer 5,000 unidades en 12 meses para conseguir su certificación. El departamento de mercadeo no estaba muy conforme con eso, pues el M3 costaba más del doble de lo que costaba el Serie 3 más equipado, pero cuando el auto se presentó al público, los pedidos empezaron a llegar y se cumplió la cuota impuesta por FIA, con creces. Finalmente y antes de aparecer el nuevo M3 (E36) se habían vendido 17,960 unidades del E30.

El primer M3 nacía en 1986. En ese momento no había nada, con cinco plazas, con unas prestaciones como las de ese auto y un precio similar. La razón, el auto había sido desarrollado por BMW Motorsport y no por los ingenieros de fábrica, por lo que era más liviano que el Serie 3 del que derivaba, con una aerodinámica muy cuidada y con un motor que erogaba 200 HP, sin la necesidad de un turbo. En comparación, un Porsche 911 tenía un poco más de potencia, pero pesaba bastante más que ese, con lo que el M3 tenía una mejor relación peso potencia lo que le permitía un tiempo de 0 a 100 km/h de apenas 6.7 segundos.

A pesar de derivar del E30 de producción el M3 tenía un chasis reforzado, más rígido, incluso el vidrio trasero iba pegado con un adhesivo especial en vez del caucho que traía el E30 y la parte trasera del techo estaba reforzada. La suspensión delantera era enteramente nueva, con las llantas más inclinadas (caster), diferentes amortiguadores y barras estabilizadoras, mientras la dirección era más directa. Las defensas y estribos se integraban a los guardafangos más anchos y abombados, que albergaban llantas más anchas en rines tipo panal de abeja, con las tuercas ocultas. Un spoiler separado de la carrocería completaba el paquete aerodinámico, que le otorgaba estabilidad a alta velocidad.

El motor tomaba el bloque M10 de cuatro cilindros, pero se aumentaba la cilindrada de 2.0 a 2.302 litros. Internamente tenía lo que un auto de carrera de esa época tenía, dos arboles de levas en cabeza, 4 válvulas por cilindro y una cámara de combustión hemisférica con las bujías en posición central.  Una inyección electrónica, con conductos e inyectores individuales alimentaba a la bestia. Con esa configuración la versión europea tenía 200 HP, mientras que la norteamericana perdía 5 HP. La transmisión también era distinta, tenía 5 cambios, pero la primera estaba abajo y hacia adentro, como la mayoría de los carros de carreras de la época.

La versión de competición, se considera el auto más ganador de carreras, con 1,500 victorias en su haber, en todo el mundo. Un palmarés que aun no ha sido superado por ningún otro modelo.

El auto de las fotografías, es un M3 de 1988, especificaciones americanas, comprado hace varios años a un especialista de BMW en Connecticut. El auto se encuentra en un estado de conservación impresionante, con apenas 23,000 millas reales de recorrido y con un color que es uno de los más raros de la paleta disponible para el M3, Rojo Henna (código 052) con el interior en cuero beige. Todo en el auto es original, radio, timón, guantera, repuesto, asientos, alfombras, todo. Incluso se guardaron las llantas con las que salió de fábrica. Abrir la tapa de motor, deja al descubierto un motor compacto e inclinado a la derecha, que no demuestra ser un mata gigantes. A su alrededor, elementos como el deposito de agua para los limpia parabrisas o el deposito del líquido del power steering, parecen nuevos y se conservan todas las calcomanías de identificación.

Tuvimos la oportunidad de dar una vuelta en él y sorprende que a pesar de ser un auto de carreras para la calle, el sonido del motor sea tan discreto, que la suspensión no sea tan dura y de que tenga las comodidades de un auto de lujo de la época, como aire acondicionado, sunroof, ventanas y espejos eléctricos. Cuando se pisa el acelerador empuja muy bien y se siente que la suspensión trasera se comprime mientras la nariz del auto se levanta levemente, pero es en curvas donde más se disfruta ya que es muy estable y el auto va donde uno apunte con la dirección, tal como lo recordábamos.

Bavarian Motors importó solo tres de esos M3 E30, de los cuales solo sobrevive uno. Hay dos más que fueron importados posteriormente y este es uno de ellos.