CORVETTE CUMPLE 70 AÑOS
Hace exactamente 70 años, nacía un auto que iba a poner a Chevrolet en el mapa mundial. Un auto que es el sueño americano y al que la ha ido tan bien en las pistas como en las salas de ventas. Se trata del Corvette.
Unos años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, a General Motors se le ocurrió la idea de presentar al público los conceptos que a menudo producían los departamentos de diseño y los llamó Motorama. Era una exhibición itinerante que arrancaba los primeros días de cada año en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York.

En enero de 1953, un deportivo de dos plazas, se robaba los corazones de los asistentes al Motorama y en vista del éxito, Chevrolet decidía ponerlo en producción con un mínimo de cambios y el 30 de junio de ese mismo año empezaba a fabricarlos en Flint, Michigan. Tras 300 unidades, en diciembre lo presentaban como modelo 1954, pero desde ese momento la producción pasaba a la planta de Saint Louis, Missouri, lugar que hasta 1981 fue el hogar del Corvette.

Debido a que de la fase de prototipo, mostrado en Motorama, a la producción debía ser rápida, se tomó un nuevo material para la carrocería, que debía ahorrar el tiempo de fabricación de los moldes de estampado en acero. El material era la fibra de vidrio y se necesitaron solo 5 moldes para hacerlo. También con la premura de lanzarlo decidieron tomar una serie de componentes de otros modelos de la marca, entre ellos el motor de 6 cilindros en línea, Blue Flame, y la transmisión automática Powerglide de dos velocidades, con lo que las prestaciones no eran lo que visualmente prometía el auto.

Chevrolet lanzaba su primer V8 pequeño, desde 1918, en 1956 y uno de sus destinatarios fue el Corvette. A partir de ese momento, el auto se convertía en el deportivo más rápido que se fabricaba en Estados Unidos, pero eso no era obstáculo para que dos años más tarde el motor aumentara de capacidad y potencia y que como opción se incluyera inyección en vez de carburación. El último año de la primera generación, que para los aficionados al modelo conocen como C1, tenía algunos cambios en la carrocería y un motor más grande con 5.4 litros de cilindrada. Así como el cambio de motor fue algo rutinario en los C1, también lo fue la transmisión. La vetusta Powerglide, pasó inmediatamente a retiro y con la llegada del V8 arribó una transmisión manual de 3 velocidades, que fue sustituida en 1957 por una de cuatro.

Tras nueve años en producción y 69,015 unidades del C1, arribó el C2, con una carrocería de líneas muy rectas que contrastaba con las curvas del C1. Esa carrocería estaba basada en el concepto Stingray, creado originalmente como auto de carreras. No solo la carrocería era diferente, sino que el chasis era nuevo, más bajo y ancho, con una distancia entre ejes algo menor. Su forma permitía tener suspensión trasera independiente, lo que era una mejora en cuanto a manejo. Su apariencia era mucho más aerodinámica y moderna, muy bajo, con las luces escondidas y forma de cuña al frente. Mientras que el Corvette C1 siempre fue convertible, con el C2 llegó la opción coupé, que en el modelo de 1963, tenía doble ventana trasera con una separación central. Problemas de visibilidad, hicieron que desde 1964 tuviera un solo vidrio, por lo que actualmente los “split window de 1963” son extremadamente buscados por los coleccionistas. La oferta de motores fue amplia en el C-2 llegando a ofrecer una versión de 7.0 litros o L88, que entregaba 430 HP (según el sistema de medición de la época).

Tras cinco años donde se vendieron 118,000 Corvette C2, llegaba el momento del cambio generacional con el C3, inspirado en el concepto Mako Shark, y nuevamente estaba disponible como convertible y como coupé, aunque este dispuso en su vida de paneles de techo removibles o T Top, como lo denominó el departamento de mercadeo.
La tercera generación fue la más longeva, de 1968 a 1982 y con cada año el auto fue cambiando ligeramente, primero con la adición de defensas de plástico eliminando las de cromo y luego con un gran vidrio trasero panorámico, en vez del vertical de los primeros años. Sería también la última generación en fabricarse en Saint Louis y la primera en hacerlo en Kentucky, lugar donde hasta la actualidad se fabrican.

Tras un año sin Corvette, en 1984 aparecía el C4, que era un cambio drástico con respecto a los anteriores, con un nuevo chasis, suspensión independiente de aluminio y una carrocería más baja y aerodinámica. Inicialmente solo había una versión coupé con el famoso techo T-Top y un solo motor el V8 de 5.7 litros con inyección . En 1992 se introducía un nuevo motor el LT1, que luego equiparía a la mayoría de autos de GM. En 1986 se ofrecía nuevamente el convertible y más adelante el motor recibiría la opción de un turbo, aunque la opción no la hacía GM sino una empresa independiente: Callaway.

Después de haberse vendido 358,000 C4 y un millón de Corvette desde sus inicios, en 1996 llegó el C5, más curvaceo que su antecesor, más práctico y más rápido. También recibía un nuevo motor, el LS1 de aluminio que conservaba la cilindrada de 5.7 litros. Otra innovación era su transmisión ubicada junto con el diferencial en el eje trasero, con lo que ese Corvette tenía un reparto de peso ideal y más espacio para los ocupantes. De ese modelo se vendieron 248,715 unidades.

Las generaciones C6 y C7 no fueron muy exitosas, pero la C8 actual, ha sido una revolución completa, pues tiene el motor central y una carrocería que puede eclipsar a la de los súper deportivos italianos. Chevrolet ya anunció que el C8 pronto dispondrá de un motor eléctrico, como opción al V8 de 6.2 litros actual.



Debe estar conectado para enviar un comentario.