FORD HERITAGE. Joyas muy especiales para la marca, instaladas temporalmente en un estacionamiento.
La mayoría de marcas en el mundo cuentan con un museo donde exponer sus vehículos más preciados. Autos que con el tiempo van rotando y cambiando, para que el visitante tenga siempre un motivo para volver.
El tema de los museos es algo reciente y para que sea económicamente factible, por lo general no ocupan mucho espacio, por lo que se necesita un deposito donde guardar los autos que se van adquiriendo o los que ya pasaron un tiempo en exhibición. Ford es una de esas marcas con un museo, pero la realidad es que el museo Henry Ford, es más que un museo de autos, un museo de todo lo relacionado con los primeros 100 años de vida de su fundador, que al ser estadounidense plasma la vida en ese país y todos los cambios ocurridos desde fines del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX. Es un museo enorme, donde la parte automotriz es realmente pequeña y no es exclusiva de Ford y sus marcas, sino de todas las americanas. Un museo con una gran cantidad de objetos de todo tipo, por lo que no es factible rotar las exhibiciones.

En Europa Ford tiene la Heritage Collection con unos 125 autos en exhibición desde 2023, lo que ha permitido usar esa colección para crear conciencia de lo que fue y es la marca, no solo a posibles compradores, sino a los medios, empleados y amantes del automovilismo en general.
En Estados Unidos, no tienen nada parecido, pero en Detroit, en el nuevo edificio corporativo de Ford en Dearborn, se está gestando la creación de una colección, con autos muy especiales para la marca. No está abierta al público, pero durante la semana del Salón de Detroit, invitaron a varios grupos de medios presentes a que lo conocieran.
Jim Farley, el CEO de Ford, visitó el Heritage en Inglaterra y quedó impresionado con la idea, proponiendo crear algo similar. Para ello ya hay un gerente al frente del proyecto, que fue nuestro guía en la visita.

La historia de la marca se remonta a más de 125 años, por lo que hay mucho para mostrar, pero sin haber tenido nunca esa visión de conservar, por algo había que empezar y fue con lo más actual, es decir vehículos que en su gran mayoría son de este siglo, salvo un par de excepciones.
Como el lugar está pensado más como deposito, que como exhibición, se encuentra en uno de los pisos de estacionamiento y al momento de nuestra visita se tenía medio centenar de autos, la mitad de ellos conceptos, que nunca llegaron a producirse y que se habían mantenido como inspiración para los equipos de diseño.

En el Heritage, se tiene una colección de Ford Mustang, especiales, todos versiones Cobra o Shelby 500, empezando con el primer Fox Body Cobra. En casi todos los casos se trata de la primera unidad producida y por alguna razón se guardaron y no se pusieron a la venta, con lo que ahora tendrán un valor agregado, cuando se exhiban apropiadamente. Entre esas unidades nos llamó la atención un Mustang Cobra R de 2000, la primera de 300 unidades fabricadas. Se trata de un Mustang muy exclusivo, con una carrocería con muchos aditamentos aerodinámicos y un motor V8 de 5.4 litros y 385 HP. Cerca de él un Mustang con un motor V10. Un experimento que hizo un grupo de ingenieros para contrarrestar al Viper, tomando los dos cilindros frontales del motor de 4.6 litros y añadiéndolos a un V8. Ese motor producía algo más de 400 HP y según el gerente, funciona perfectamente.
Junto a los Mustang cuatro Ford GT40, con cuatro combinaciones distintas de color y dos GT40 de la última generación.

Un par de Ford Ranger Lighting Bolt, de diferentes generaciones y el primer F-150 Raptor, adornan también esta colección, donde los únicos autos antiguos fueron un Ford T de 1914, que no es uno de los originales, sino una réplica perfecta, otra réplica pero esta vez del primer auto de Ford, un Ford RS200 en versión de calle, del auto de Grupo B de Rally, un Lincoln Continental Coupe setentero y una camioneta Ford de 1939 convertida en ambulancia.
La parte más interesante de la colección son una veintena de prototipos, creados como proyectos de diseño, para ser exhibidos en los grandes salones mundiales, pero mayormente mostrados en el de Detroit.

Allí, no solo hay Ford, sino Mercury y Lincoln. De estos me llamaron poderosamente la atención el Airstrem, un concepto de 2007 mezcla de minivan y SUV, con un motor movido por celda de hidrógeno, el diminuto concepto MA de 2002, hecho con aluminio y madera, y el concepto Bronco de 2004, que con los años se convertiría en el Bronco actual, del que también hay un vehículo.
Un estacionamiento no es el lugar más apropiado para presentar esta colección, que con una marca como Ford debería mostrar también su historia pasada y no solo la actual, pero esto es el primer paso de algo que con los años puede convertirse en otro de los destinos automotrices que tiene Detroit.

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