NASH METROPOLITAN 1958

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Que auto más raro, ¿qué es? es la pregunta que todo el mundo hace cuando lo ve en nuestras calles. Cuando se les responde que un Nash, quedan aun más intrigados.

Nash es uno de esos nombres que tras unos años de gloria, desaparecieron en el anonimato, hace ya medio siglo. Pero no se fueron sin dejar huella, pues su importancia histórica es relevante en la industria automotriz norteamericana.

Charles W Nash, fue un empresario estadounidense que fundó una empresa con su apellido, que se dedicaba a la fabricación de autos, el primero de los cuales nació en 1916. Al contrario de muchos de sus competidores no era un hombre joven cuando fabricó su primer año sino que ya contaba con 52 años de edad, por eso luego de sobrevivir a la Gran Depresión, decidió que era hora de retirarse y buscar un comprador para su empresa. George W Mason, presidente de Kelvinator, sería el elegido, pero para lograr convencerlo hubo que fusionar ambas compañías.

Mason ya tenía experiencia en la industria automotriz, pues había trabajado con Dodge Brothers y Studebacker, pero era un genio de las ventas, habiendo triplicado las utilidades de Kelvinator en muy poco tiempo.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Nash decidió cambiar su línea de trabajo y abandonar el segmento de lujo, por uno más comercial, pero no lograban acercarse a las grandes marcas por ello fue que decidieron buscar un nicho de mercado donde las otras marcas no tuvieran participación. En pleno boom de los 50, con autos grandes y motores V8, Nash a través de su ingeniero en jefe, Maede Moore, proponía hacer un auto pequeño y con un motor de 4 cilindros, que fuera ideal para moverse en la ciudad y dirigido mayormente a las mujeres.

Mason aprobó la idea, pero en el ínterin se acercó a Packard y Hudson, que al igual que él eran pequeños fabricantes, para fusionar las empresas y así hacerle frente a los tres grandes de Detroit. La idea era buena, pero los egos de los tres presidentes no permitieron que la fusión se llevara a cabo y Mason siguió adelante con la idea de fabricar un compacto, que llegaría en 1950 bajo el nombre Rambler, que realmente era más pequeño que los autos de la competencia, pero distaban de ser lo que Moore había sugerido.

Mason, entonces contrató a William Flajole como diseñador de su compacto. Flajole compró un Fiat Topolino y lo uso como base de su primer prototipo. Se mostró en público e incluso se hicieron encuestas, que mostraron la aceptación del auto entre los consumidores y probaban que la idea de Moore y Mason era correcta.

Un auto pequeño debía ser económico y los costos de Nash eran altos, por lo que se decidió que debía fabricarse fuera de Estados Unidos. Inglaterra, con sus múltiples marcas de autos y su mano de obra barata debido a la devaluación de la libra esterlina fue el lugar elegido y la carrocería sería hecha por Fisher & Ludlow, que era parte de BMC, mientras que la parte mecánica y el ensamblado serían hechos por Austin, que también era parte de BMC. Era la primera vez que un auto americano se fabricaba en Europa, para venderse en Estados Unidos.

El Metropolitan, que sería el nombre para el auto, se ponía a la venta a fines de 1953 y el primer año superaba las 13,000 unidades vendidas a un precio de 1,445 dólares para el coupé y 1,469 dólares para el convertible.

En 1954, Hash se fusionaba con Hudson, para formar American Motors Corporation, AMC, pero algunos de sus modelos continuarían con la marca Nash, tal era el caso del Metropolitan, que en 1955, cambiaba el motor de 1.2 litros por uno de 1.5 litros, que se combinaba con una transmisión manual de 3 velocidades con un embrague hidráulico en vez del de cable. Se cambiaban ciertos elementos de la carrocería, como parrilla y molduras se añadían más colores.

Dos años más tarde el nombre Nash desaparecía y el auto se comercializaba como Metropolitan, pero se vendía a través de los distribuidores de Rambler. Mientras Austin se hacía de los derechos de vender el auto en Europa con su marca.

En 1960, los tres grandes de Detroit lanzaban sus propios compactos, más grandes que el Metropolitan, pero más a tono con lo que demandaba el mercado, con lo que los días del Metropolitan estaban contados y terminaría desapareciendo en 1962 tras 94,986 unidades fabricadas.

Este auto

El modelo que presentamos tiene más de 30 años de estar en Panamá. Su primer propietario conocido fue un norteamericano que vivía en Ancón, cerca del la casa del Gobernador. El auto estuvo muchos años estacionado en el portal de la casa y cuando el propietario decidió regresar a su tierra, se lo vendió a un coleccionista panameño: Antonio Cid, que lo uso par varios años en exhibiciones y paseos, pero luego lo guardó en Pueblo Nuevo. Hace poco más  de un año su actual propietario decidió rescatarlo. Lo compró e inició un trabajo de restauración total, pues los años de abandono habían pasado factura.

El taller V8 Garage, fue quien se encargó del trabajo, reconstruyendo el motor y transmisión, por completo. Frenos, suspensión y dirección se renovó con nuevos elementos y se cambio por completo todo el cableado eléctrico. Finalmente se reparó la carrocería a la que hubo que cambiarle los pisos y reparar muchos paneles externos atacados por el oxido, el mayor enemigo de estos autos. El color que originalmente era rojo y blanco, se cambio por este llamativo celeste y blanco, que era uno de los colores que se ofrecían en 1958. La tapicería se volvió a hacer nueva y se le pidieron emblemas y cromos, que por efecto del tiempo habían perdido su brillo o estaban golpeados.

El resultado está a la vista, un auto muy bien terminado, que funciona perfectamente y que puede ser llevado a cualquier lado con confianza. Si se preguntan el por qué de su nombre: Sara Móvil, es en homenaje a la hija menor de su propietario, que vive enamorada de este auto.