NISSAN 300 ZX. El ser tan avanzado, casi le cuesta la vida.
Con cada nueva generación del Nissan Z, el auto ganaba peso y tamaño, se volvía aburguesado, por lo que la llegada de la cuarta generación del Z, presentada en Japón en 1989, con el código interno de fábrica Z32, suponía una vuelta a las raíces, sin olvidar que en Estados Unidos, su principal mercado, el tamaño incide en el precio.
Al cliente que en los 70 no le importaba un interior austero, quería en los 90 un interior lujoso, amplio y con tecnología, por lo que Nissan ofreció esto en el Z32. El comprador de deportivos quería también potencia y economía, y en Nissan supieron complacerlos, pero a cambio el auto era un competidor directo al Corvette o al Porche 911, tanto en prestaciones, como en precio, lo que afectó su éxito comercial.

Diseñado bajo la dirección de Toshio Yamashita, ganó el premio al mejor diseño de 1990, de Automobile Magazine y mejoró la reputación de la marca como un fabricante de calidad. El nuevo 300 ZX perdía las lineas rectas de su antecesor y se volcaba hacia los trazos curvos tan de moda a inicios de los 90. En comparación a su antecesor, el 300 ZX era más ancho y bajo, con un mejor coeficiente de penetración aerodinámica, lo que le permitía una mayor velocidad final.

Inicialmente se disponía de dos carrocerías, una corta, para la versión de dos asientos y una larga para el 2+2. En 1993 se añadiría una tercera para la versión convertible, con lo que sería la primera vez en disponerse de una versión a cielo abierto, de fábrica.
Uno de los elementos característicos, son sus luces, muy estrechas para la época, que permiten que el cobertor transparente vaya a un ángulo de 60 grados, al ras con el resto de elementos del frente.

De lado la fuerte inclinación de la defensa y tapa de motor, cambiaba a los 45 grados del parabrisas, que se curvaba en el techo para bajar suavemente y rematar en un spoiler. El tratamiento de las luces traseras era un homenaje a las del 240 Z, con una pieza negra a todo lo ancho del auto.

El 300 ZX, estrenaba nuevo motor V6 de 3.0 litros, con doble árbol de levas a la cabeza y 24 válvulas, que incluía inyección secuencial multipunto y el sistema de control de sincronización de válvulas NVCS. Ese motor se ofrecía como normalmente aspirado o con doble turbo Garrett T25 y dos intercooler. Con ese motor la fábrica anunciaba 300 HP y un torque de 375 Nm, cifras altísimas para la época. En comparación el Porsche 911 de 1990 (964) tenía 271 HP y 314 Nm. La velocidad final, estaba limitada electrónicamente a 250 km/h.

Había dos tipos de transmisión, la manual de 5 velocidades y una automática de 4, que en ambos casos movían las ruedas traseras.
El interior, de la versión que presentamos, tiene dos asientos delanteros y uno trasero, es por tanto la versión 2+2. Cuenta con asientos de cuero, con ajustes eléctricos, y cruise control con controles desde el timón, siendo uno de los primeros autos en el mundo en tenerlos.

El tablero es del tipo envolvente y se prolonga por la consola hasta el final de la primera fila, cuenta con aire acondicionado, dirección asistida, frenos de disco en las cuatro ruedas, equipo de sonido con CD, ventanas y retrovisores eléctricos. Este equipamiento, que ahora podemos encontrar hasta en autos muy económicos, era algo exclusivo de los autos de alta gama, de esos años.

Este modelo, se suponía que iba a ser el último en usar el nombre Z, pues en 1996, el mercado americano había cambiado y el auto deportivo iba camino a la extinción, con lo que Nissan decidió descontinuarlo. No sería hasta 2002 que ante la presión de los aficionados, en todo el mundo, lanzarían la versión Z33 o 350 Z.
Siguiendo la tradición iniciada con el 240 Z, el Z32 también participó en competencias, logrando excelentes resultados, espacialmente en Estados Unidos, donde el equipo Clayton Cunningham Racing se encargó de su fabricación y mantenimiento. Con uno de sus autos ganaron el campeonato IMSA en la categoría GTS en 1992 y 1994.

El auto que les presentamos, llegó a Panamá de la mano de un diplomático italiano, que al irse del país se lo vendió a un panameño, que en 2002, se lo vendió a su actual propietario, quien lo tuvo guardado por años, ya que tenía otras prioridades. Hace pocos años se decidió a restaurarlo por completo, haciendo una revisión completa de la parte mecánica, cambiando las partes que lo necesitaban y pintando nuevamente el auto en su color original.

Es, probablemente, un vehículo único en Panamá, pues al ser de un modelo que nunca importó Panamotor, todos los que aun sobreviven en Panamá, fueron hechos para el mercado norteamericano, con algunos detalles distintos a las versiones europeas.
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