PLYMOUTH CUDA 1971. EL ÚLTIMO MUSCLE CAR

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Aunque todo el mundo considera al Mustang como el primer “Pony Car”, la realidad es que un modelo inspirado en las mismas características apareció unos días antes. Se trataba del Plymouth Barracuda.

La carrera por poner cada vez motores más grandes a autos relativamente pequeños (de acuerdo a los estándares americanos de la época) tuvo su apogeo en 1971, pues un año después todos los modelos 72 venían ya con controles de emisión de gases, que eliminaban bastantes caballos de los motores. En 1973, los muscle cars desaparecían por completo gracias a la guerra de Yom Kipur entre los países árabes e Israel. Tras perder la guerra, los países árabes productores de petróleo dejaban de venderle a Estados Unidos, como represalia por su apoyo a Israel, eso producía escasez y un alza en los precios, que llevó a la desaparición de los grandes motores V8 ya que gastaban demasiada gasolina.

En 1970 Chrysler Corporation presentaba un nuevo modelo diseñado por John Herlitz, más ancho que la competencia y que en la marca Dodge se llamaría Challenger y en Plymouth sería Barracuda. En ambas marcas habría una versión coupé y una convertible, con múltiples opciones de motor y transmisión. Al tener un chasis más ancho, finalmente se podían poner motores más grandes de los que habían movido a los Barracuda de anteriores generaciones, con lo que ya podían codearse con los Muscle Car de la competencia.

Para 1971 las versiones con motor Big Block, dejaron de llamarse Barracuda para ser simplemente Cuda y dispondrían de una serie de cambios, como las luces frontales con cuatro lámparas y una parrilla muy elaborada, así como las “agallas” en los guardafangos.

El motor más grande que se le podía poner al Cuda era el V8 de 440 pulgadas cúbicas, que por razones de contaminación desaparecía en 1972, con lo que los Cuda 440 del 71 se han convertido en el modelo más buscado por los aficionados al Mopar. En parte porque se fabricaron muy pocos, pues tanto en 1970 como en el 71, es decir cuando nuevos, no tuvieron mucha aceptación por los aficionados. La cifra de producción del 440 indica que solo se hicieron 254, en 1971, de los que 237 fueron coupés.

El modelo que engalana estas páginas es el único Cuda 440 que existe en Panamá y fue importado de Estados Unidos hace pocos meses. Su propietario nos cuenta que siendo niño vio el primer Cuda estando en primaria, cuando el papá de unas amigas del colegio las recogió y desde ese momento quedó enamorado del auto.

Muchos años después localizó ese mismo auto, en manos de un familiar del dueño original y se trasladó a Guararé con la intención de comprarlo, pero el actual propietario no se lo quiso vender.

Intentó entonces comprarlo en Estados Unidos, sin pensar en buscar un 440 por los precios exhorbitantes que piden por uno de esos.

En un viaje, vio cerca a donde estaba que se vendía un Cuda y acudió a verlo. Le gustó, lo negoció, cerraron el trato con un apretón de manos y pidió unas horas para conseguir el dinero y traérselo al dueño. Estaba en ese trámite cuando recibió una llamada telefónica. Era el vendedor indicándole que había aparecido un segundo comprador con el dinero en mano y que se lo había vendido.

Sin desanimarse, se continuó con la búsqueda del Cuda, hasta que apareció un anuncio de alguien que vendía una carrocería de Cuda. A pesar de que solo anunciaban la carrocería, fue a verlo y allí descubrió que el auto tenía el motor, un 440, pero que hacía años que no funcionaba y no sabían por qué. La negociación se cerró en minutos y el auto se llevó en grúa a Miami, donde se embarcó para Panamá.

Una vez en suelo patrio, el motor se desarmó para ver cual era el problema y resultó ser algo leve, pero decidieron rehacer todo el motor, subirle la cilindrada y ponerle inyección, con eso la potencia que era de 390 HP ha aumentado, aunque no quisieron darnos una cifra.

Una vez con el motor funcionando se mejoraron frenos, se cambiaron partes de suspensión y dirección, se consiguieron algunas piezas de interior y se cambiaron los rines, por los originales, aunque en un diámetro algo mayor, para poderle poner llantas actuales.

El resultado está a la vista, un auto que atrae miradas donde va y que es la envidia de los coleccionistas locales, pero también un auto único, que puede usarse a diario, si no nos preocupa su consumo.