SIGUE LA ESCASEZ DE MICROCHIPS

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La industria automotriz viene sufriendo su propia pandemia y no es debida al COVID-19 sino a la escasez mundial de microchips, que desde el año pasado está provocando cierres temporales de plantas y escasez de productos. Esto por su parte ha puesto de cabeza a la industria de autopartes, que depende de un flujo constante de producción de autos. Si una fábrica deja de producir autos por dos o más semanas, todos sus suplidores deben hacer lo mismo, ya que no tienen producto para vender.
A la noticia a inicios de mes, que Renault detenía su fábrica en Brasil, por una semana, llega ahora la noticia que no será sino hasta fines de mes que reabran. Volvo por su parte anunció el paro de su fábrica en Gothemburgo, la más grande del grupo, debido a la falta de microchips a partir de hoy y sin fecha de reapertura, pues el comunicado expedido por la empresa solo dice que reabrirán: «lo antes posible».
Nissan es otra que ha vuelto a cerrar una de sus plantas, esta vez es la de Tennessee en Estados Unidos, que ofrece trabajo a 6,700 personas, que han sido enviadas a casa con licencia temporal.
Inicialmente los problemas de escasez de chips, se debieron a que casi todo el mundo detuvo la producción el año pasado y coincidió con el incendio de la mayor fábrica de chips en el mundo. Ahora el problema ha sido el rebrote de la pandemia de COVID-19 en muchos países de Asia, que ha obligado a tomar medidas iguales a las que se tomaron a inicios de año, con la gente en cuarentena domiciliaria y la economía detenida.
Un pronostico de los expertos en la industria indican que esta escasez durará por lo menos hasta fin de año y afectará a la gran mayoría de fabricantes.
En Panamá ya se están notando los efectos de este problema global, con atrasos en la llegada de nuevos modelos, pedidos recortados y carros con menor equipamiento que modelos anteriores.