AUTOCLASICA

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Autos espectaculares en un ambiente paradisiaco como el de los jardines del Hipódromo de San Isidro, en Buenos Aires, vienen unidos desde hace 25 años, en lo que a través del tiempo se ha convertido en el mejor evento de autos antiguos de Sudamérica.

Como es común en este tipo de eventos, la idea de su creación es obra de un solo personaje, Gregorio Pérez Companc, un millonario amante de los autos, que en 1998 consiguió que el hipódromo le prestara un área para exhibir su colección de autos. Estos eran en su mayoría autos antiguos, pero también se incluyeron súper deportivos recientes, con lo que la muestra incluiría todo lo que era atractivo para el público.

No fue Pérez Companc el organizador, sino el Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina (CACRA), quien desde el primer día adoptó esa idea como suya y logró entusiasmar a varios medios especializados y a importadores, para lograr crecer tanto el número de vehículos expuestos como el de público asistente.

Con los años, una sola colección ya no alcanzaba para atraer al público, con lo que fueron sumándose coleccionistas y clubs, hasta lograr lo que es actualmente, una fiesta para los sentidos, con más de mil autos en exposición, todos dentro de lo que podríamos llamar una colección del patrimonio automovilístico mundial.

Desde el primer Autoclásica, un jurado se encargó de premiar a los autos mejor restaurados o conservados, estableciendo varias categorías, que han ido aumentando y cambiando con el correr de los años. Como en todo concurso de elegancia, debe haber un ganador o Best of Show, pero también un People´s Choice o el más votado por el público y estas dos distinciones existen desde la primera edición. Distinciones que con el correr de los años han alcanzado el mismo prestigio que ganar un Pebble Beach o un Villa d´Este.

Hay que recordar que Argentina fue el país más rico de Latinoamérica en la primera mitad del siglo XX y que después, en la segunda mitad, fue una de las potencias automovilísticas de la región con fabricación local y marcas exclusivamente argentinas. Tampoco hay que olvidar la rica historia deportiva del automovilismo argentino, con un quintuple campeón mundial como Fangio, varios campeones mundiales de otras especialidades deportivas y una afición por la velocidad sobre ruedas, que no se encuentra en ningún otro país del continente.

Son cinco días inolvidables, sorprendiéndonos a cada paso, con autos que en algunos casos son muy comunes pero en otros muchos son verdaderas piezas exclusivas, que solo se ven en libros o con suerte en algún museo. Pero además son cinco días de buscar repuestos, entre los cientos de vendedores que asisten al evento, provenientes de varios países, mayormente vecinos. Cinco días para hacer amistades y hablar de un tema común: los autos.