BENTLEY BENTAYGA V8, EL MAS LUJOSO Y EXCLUSIVO SUV EN EL MUNDO

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Cuando un fabricante anuncia que su SUV es el más lujoso, el más rápido y el más potente en el mudo, hay que creerle, espacialmente si ese fabricante se llama Bentley. Hasta el momento del lanzamiento del Bentayga, no había ningún SUV con las prestaciones que se anunciaban ni tampoco uno con un motor de 12 cilindros, con lo que se creaba una clase nueva, una cuyos aspectos relevantes habían sido coto exclusivo de los súper deportivos o los autos de gran lujo.
Debido a la llegada de la marca a Panamá, recibimos una invitación a probar lo más nuevo de Bentley, el Bentayga con motor V8 y junto con la invitación un pasaje a Portland, donde se haría el lanzamiento.

El cansancio de 10 horas de vuelo y una espera de 3 horas en una escala intermedia se esfumaron tan pronto me recibieron en el aeropuerto, con las llaves de un Bentayga e instrucciones de dirigirme al hotel, donde ya me estaban esperando para cenar.
Cero familiarizarse con el auto, solo subirse y manejarlo. Es una experiencia única, pues no es un auto común, baste decir que un operario se toma 16 horas para forrar en cuero el timón o que alinean todas las vetas de la madera de la decoración interior, para dar la sensación de continuidad. Todos esos detalles se ven y se tocan desde el primer instante, pero es su manejo lo que de verdad impresiona, especialmente cada vez que hundimos el acelerador y vemos como el numero que se proyecta en el parabrisas cambia a una velocidad increíble y eso que está en millas. Si así se mueve el V8, ¿cómo será manejar el W12?

En la cena, me doy cuenta que soy el único latinoamericano presente, que soy el único periodista y que compartiré el viaje con un grupo de potenciales compradores de Bentayga.
Exteriormente es imposible distinguir el nuevo V8 de la versión existente, que pronto tendrá otra opción cuando presenten el híbrido antes de fin de año. La carrocería no cambia un ápice, manteniendo la impresionare parrilla y las cuatro lámparas redondas con aros de LED, al frente. Atrás está el único detalle que lo distingue del Bentayga con el motor grande, unas salidas de escape distintas, que mantienen los cuatro tubos pero con otra forma. Al igual que en el otro, hay 11 tipos de rines a escoger, incluyendo uno de 22 pulgadas y la decoración exterior puede ser cromada o negra.

Escogemos compañero de viaje y auto, arrancamos el auto y nos disponemos a seguir una ruta que nos llevará alrededor del Monte Hood, que con su imponente cima nevada domina Portland.
Cada Bentayga puede ser tan único como su propietario, por lo que la lista de opciones es interminable. El que nos asignaron, tenía tapicería en cuero beige, con el logo bordado en los respaldares y la madera de la decoración interior era Liquid Amber, procedente de un árbol que solo se encuentra en la cuenca del Mississippi. Luego del almuerzo cambiaríamos de auto y ese llevaría fibra de carbón en vez de madera y un interior bicolor en cuero gris y crema.

Las primeras 20 millas de recorrido, las hago de pasajero, lo que me permite ponerme a descubrir el equipo de infoentretenimiento que consiste en una pantalla integrada al tablero, con gráficas de alta resolución y conectividad AppleCar Play, Android Auto y Google Maps. El sistema procede de Audi, pues Bentley pertenece al grupo de marcas del Grupo Volkswagen y es Audi quien desarrolla los sistemas informáticos para el resto de las marcas. Esto aplica igualmente al panel de instrumentos digital, que cambia de acuerdo al modo de manejo que escojamos.

En Washougal y luego de visitar una fábrica de mantas y suéter de lana, tomo el volante. La ruta, que discurre junto al río Gorge, no solo es pintoresca sino que permite explotar el potencial del Bentayga. El motor V8 es un 4.0 litros con dos turbos con doble turbina cada uno, colocados en el centro de la V, lo que según el fabricante mejora su eficiencia. Parte de esa eficiencia es desactivar la mitad de sus cilindros en condiciones donde no se necesita potencia, como por ejemplo en autopistas planas a una velocidad constante de alrededor de 120 km/h o menos. Cuando el consumo no es problema, como será en la mayoría de propietarios, podemos disponer de 542 HP y un torque de 770 Nm, con lo que alcanzamos los 100km/h en apenas 4.5 segundos.

Al estar en Estados Unidos no podemos verificar que la velocidad máxima es de 290 km/h, pero lo que si podemos decirles es que en el camino adelantamos un Corvette de los nuevos y pese a que su conductor decidió pisar el acelerador cuando se dio cuenta que lo estaba pasando un SUV, pronto fue un puntito rojo en el retrovisor.
Durante la parada a almorzar en Three Rivers, notamos que los calipers de frenos del nuevo Bentayga estaban pintados en rojo, mientras que los del modelo W12 no. Esta es según los ejecutivos de la marca que nos acompañaban, la única forma de notar que manejamos un V8. Los frenos en el Bentayga son enormes. De hecho la fábrica dice que son los más grandes y más potentes que se hayan instalado en un Bentley y que ningún auto de producción tiene unos discos delanteros de 440 milímetros ni tengan caliper frontales de 10 pistones. Comprobamos al proseguir el viaje, que son capaces de bajar la velocidad en muy corto espacio, que no pierden eficacia y que podemos tener algo un poco mejor si pedimos la opción de frenos de cerámica. La verdad, no creo que sean necesarios.

Un control rotativo en la consola, permite tener 4 modos de manejo sobre asfalto y cuatro más para todo terreno. Sobre asfalto y en el modo Sport, el auto tiene un comportamiento de auto deportivo, con un paso por curva impresionante para una mole de casi tres toneladas. Esto se debe en parte a la suspensión con barras estabilizadoras activas que no permiten inclinación de la carrocería, pero que al cambiar al modo «Comfort» se suavizan para que tengamos una manejo como sobre nubes. En una parte de la ruta, tomamos un desvío por un camino de tierra que pronto se convirtió en trocha. Allí pudimos comprobar la eficacia del sistema de tracción total inteligente y de la capacidad para ir en plan todo terreno, a pesar de que las llantas de perfil bajo no eran lo más indicado para ello.

Tras unos 300 kilómetros y un día, al mando de un Bentayga, regresamos al hotel por una serie de calles empedradas, que no se sienten en el interior, convencidos de que Bentley no miente cuando dice que no hay otro SUV igual a este en todo el mundo, ni en términos de lujo ni en el de prestaciones, ni siquiera en esta versión con el motor de 8 cilindros.