LEXUS LBX. PEQUEÑO DIAMANTE

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Cuando Lexus se fundó, entró al mercado con autos grandes, capaces de competir con los pesos pesados de la gama premium, pero con los años ha recurrido a lo mismo que sus primeros competidores, como es ir incursionando en gamas más económicas y pequeñas.

Con el LBX, es la primera vez que Lexus presenta un auto compacto, que busca atraer a un tipo de cliente distinto al que ha tenido hasta ahora y por ello ha buscado un enfoque distinto al de otros modelos de la marca, aunque conservando los valores que hacen que un Lexus sea un Lexus, sin importar su tamaño.

Para su carrocería han buscado apartarse del diseño anguloso del resto de la gama, eliminando por ejemplo, una de sus características más sobresalientes, la parrilla “Spindle Grille”, sustituyéndola por una completamente integrada a la defensa, más dos entradas muy pequeñas, una arriba, separando el capó de la defensa y otra en la zona inferior de esa. Las luces también cambian, aunque siguiendo la moda, son totalmente en LED, con un nuevo diseño para las luces diurnas.

Lateralmente, es donde el diseño es más radical, con áreas muy redondeadas, que lo hacen ver musculoso y con unos originales protectores de bajos. La sensación del techo flotante la logran tanto con una decoración negra en el poste C, como con una moldura cromada sobre las ventanas.

Atrás se continúa con el tema de zonas redondeadas que contribuyen a darle un aspecto fuerte y atlético, con un detalle de moda, como las lámparas que cubren todo el ancho del auto.

Para su llegada a Panamá, Lexus ha traído dos versiones del LBX, cuyas diferencias están básicamente en el equipamiento del auto.

Para el interior, han sido más sobrios que con el exterior, creando una atmósfera relajante y tranquila, con muchas líneas rectas y áreas muy limpias. Como es común en Lexus, los materiales y acabados, son de primerísima calidad, por lo que en esta versión encontramos tapicería en cuero real, mientras que en la B1, el cuero es sintético. Para el asiento del conductor tenemos ajustes eléctricos, soporte lumbar y varias memorias, en las dos versiones.

El interior está muy orientado hacia el conductor que tiene frente a si, un cuadro de instrumentos digital y un timón de cuero con levas para los cambios (en la versión B2). En el centro del tablero, tenemos una segunda pantalla de 9.8 pulgadas para el sistema de infoentretenimiento, que obviamente es compatible tanto con Android Auto como con Apple CarPlay en forma inalámbrica. El modelo de prueba contaba ademas con iluminación interna y la posibilidad de cambiar los colores.

Aunque por dimensiones exteriores, podríamos pensar que las plazas traseras son pequeñas, eso no es cierto, pues dos adultos de buen tamaño irán muy cómodos, con suficiente espacio tanto para la cabeza como, piernas y hombros.

Tampoco el área de equipaje es pequeña, pues ofrece espacio para 402 litros, que puede aumentar abatiendo los asientos traseros por partes.

En cuanto a motorización, Lexus ha elegido una motorización híbrida, algo que ellos dominan a la perfección, tanto por experiencia como por tecnología. El motor de combustión es un 3 cilindros de 1.5 litros con sistema de alzada variable de válvulas e inyección directa.

Por su parte el motor eléctrico es alimentado por una batería de hidruro de níquel, que es más compacta y liviana que las tradicionales de litio. La potencia total es de 134 HP y el torque de 185 Nm.

La transmisión, es del tipo automática e-CVT y mueve las ruedas delanteras.

La ciudad es el ambiente natural del LBX, donde puede aprovechar al máximo las ventajas de un motor híbrido, que son alta aceleración y bajo consumo. Si a esto sumamos una muy buena insonorización y una suspensión cómoda, junto con una dirección suave pero precisa, tendremos la sensación que busca Lexus en el resto de la gama.

Decidimos sacarlo de su zona de confort y llevarlo a una carretera de montaña, donde comprobamos la eficiencia de sus frenos, que tienen un control de la presión, electrónico, que permite modular muy bien la frenada y aprovechar parte de su energía para recargar la batería. En ese tipo de carretera nos llevamos una agradable sorpresa, con la estabilidad del auto y lo divertido que resulta manejarlo en modo manual con las levas tras el timón.

Para una marca premium, una forma de diferenciarse de la demás es con seguridad y en el LBX tenemos el paquete Safety Sense Plus, que incluye toda una serie de ayudas al conductor, como son: Control de velocidad crucero con radar dinámico, asistente de mantenimiento de carril y aviso de posible colisión. Tiene además 8 bolsas de aire, una de ellas entre los dos asientos, para que no nos golpeemos con el pasajero.

El Lexus Breakthrough Crossover o LBX, ofrece un nivel de calidad y equipamiento, al alcance de muchos, que antes veían a Lexus como una marca inalcanzable, con la ventaja de una motorización híbrida que permite un consumo ridículo, tanto en ciudad como en carretera.