DE FÁBRICA A MUSEO

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Lo que parece una fábrica abandonada en el centro de Detroit, es uno de los lugares más importantes en la historia automotriz, pues es allí donde Henry Ford fabricó sus primeros modelos, mientras pulía la idea de hacer un auto económico al alcance de todo el mundo, el Ford T. Con el capital inicial de los inversionistas de la recién creada Ford Motor Company, Ford compró un terreno en la avenida Piquette y en el construyó un edificio de ladrillo, con tres pisos, en 1904. Sería este el primer lugar propio, de la marca, y allí se construirían los modelos B, C, F, K, N, R, S y finalmente los primeros T.

El éxito de ese modelo que vendió en sus primeros dos años 12,000 unidades, presionó a Ford a reubicar la producción en un lugar más grande y por ello construyó la planta en Highland Park, vendiendo el edificio en la avenida Pickette a uno de sus competidores, Studebacker, que fabricó autos allí hasta 1933.

Después de esa fecha una compañía que producía maquinaria de minería ocupó el edificio hasta que cerraron su producción. El edificio pasó a ser uno más de la lista de propiedades abandonadas en el centro de Detroit, que había perdido todo atractivo tanto para industriales como para habitantes, en momentos en que la ciudad estaba en plena decadencia.

En 2000 un grupo de inversionistas decidió comprar y restaurar la propiedad, dejándola igual a su estado natural y debido a su valor histórico, conservarla como museo. Actualmente está igual a como era hace más de 100 años, con oficinas, área de ventas, vestidores de empleados e incluso la oficina de Henry Ford en el segundo piso, donde se recreó su mobiliario con base a fotos y planos.

El edificio tiene muchas columnas y un elevador en el que se movían las partes y finalmente los autos terminados, lo que no hacía posible una fabricación en línea, como Ford y su equipo habían diseñado, fue esa la razón de su mudanza, por lo que aquí los autos se construían artesanalmente y a la antigua, trayendo piezas al auto y no como se desarrolló en Higland Park, con producción en donde el auto va avanzando a través de estaciones de ensamble. Es por eso que en Piquette se fabricaron tanto autos para clientes de altos ingresos, como los modelos K, junto a autos económicos como el N.

En 1907, en el tercer piso, en una esquina, se cerró un área, que Ford llamaba el cuarto de experimentación, donde él y un grupo de jóvenes mecánicos, desarrollaron el famosos modelo T. Ese lugar se ha recreado, incluso con la mecedora que usaba Ford.

El museo, mantiene el lugar en perfectas condiciones, pero donde en un momento hubo fabricación de carros, hoy hay una exposición de muchos de los autos que nacieron en ese lugar, todos en perfecto estado de funcionamiento, por lo que de vez en cuando, se saca alguno de los autos, para rodar por los alrededores.

El museo abre todo el año, excepto lunes y martes y algunas fechas especiales, como Acción de Gracias, Navidad o 4 de Julio. El costo es razonablemente bajo, para ver un lugar que para muchos podría ser el nacimiento del automóvil, como lo conocemos hoy.