FORD BRONCO RAPTOR. LA BESTIA

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Cuando Ford le pone el apellido Raptor a alguno de sus productos, podemos imaginar que es un campeón del todo terreno. El Bronco ya era un buen producto para sacarlo fuera del asfalto, pero en Ford, decidieron que no era suficiente y lo dotaron de una buena dosis de esteroides, tanto visuales como de desempeño.

Al igual que con el F-150 y el Ranger, el Bronco Raptor recibe unas enormes llantas, que obligan a anchar el vehículo en el área de los guardafangos, con dos extensiones plásticas, que añaden 24.8 centímetros al auto. Para hacer juego con sus dos hermanos, hay unas calcomanías, algo más discretas que en los pick up, un protector de la parte baja del motor y para distinguirlo desde lejos, las luces diurnas no son blancas sino anaranjadas y la parrilla es completamente negra, con lo que adquiere un aspecto más siniestro. También para tener unos ángulos más favorables para el off road, las defensas son diferentes. Otros detalles exclusivos, son una tapa de motor con aletas de refrigeración, en la parte trasera y unas branquias en los guardafangos, que permiten disipar mejor el calor del motor.

Y eso es lo visible, porque en la parte que no se ve, la carrocería ha sido reforzada y ahora la rigidez torsional se ha aumentado en un 50 por ciento, se han cambiado los diferenciales, gran parte de la suspensión, incluyendo los amortiguadores que ahora son Fox, y se le han puesto las llantas más altas de cualquier carro que se venda en el país.

El interior, al que hay que subir, literalmente, ofrece un aspecto más deportivo que el del Bronco normal, pues aquí tenemos butacas deportivas y un timón forrado en cuero de mayor grosor. Un detalle curioso es el uso de muchos elementos anaranjados en el interior y que encontramos en las costuras del timón y la palanca de cambios, en los bolsillos de las puertas, agarraderos y en las salidas de aire acondicionado. 

El timón incluye cuatro botones adicionales, para regular la amortiguación, el sonido del escape, dirección y el botón R que permite pasar al modo de manejo individual, que hayamos pre establecido.

Dos pantallas dominan el tablero, una para la instrumentación y otra más grande para el equipo de infoentretenimiento. Esta tiene 12 pulgadas, es táctil incluye la interfase Ford Sync 4, de última generación y un equipo de sonido firmado por Bang & Olufsen.

Para mover esta mole de 2,600 kilos, se necesita un buen motor y en Ford han pensado que un tradicional V8, no era lo adecuado y han decidido tomar el V6 de 3.0 litros biturbo y potenciarlo hasta los 418 HP, con un torque de 597 Nm desde las 2,750 rpm, con lo que tenemos un empuje bárbaro desde muy bajas revoluciones, al punto que podemos hacer el 0 a 60 mph en 5.6 segundos. La transmisión es automática de 10 velocidades y tiene el sistema avanzado de doble tracción GOAT, con múltiples tipos de tracción.

Con solo girar el control GOAT, la computadora del vehículo ajusta el control de tracción, la sensibilidad del acelerador, bloquea los diferenciales e incluso desconecta la barra estabilizadora delantera, para ofrecer una mejor dinámica de manejo, sobre cualquier tipo de terreno o climatología.

Probamos el sistema en una finca, con zonas muy resbaladizas por la lluvia, pendientes muy empinadas e incluso cruce de vados, pues tiene una capacidad de vadeo impresionante. El sistema GOAT, permite que podamos ir adaptando el auto a las condiciones del camino y tener una experiencia segura, a la vez que divertida. Otro detalle que me llamó la atención es que a pesar de su tamaño, tiene una dirección muy precisa y un radio de giro corto, con lo que es muy maniobrable.

El Raptor está pensado para desiertos, mayormente, es decir lugares con baja adherencia y alta velocidad, algo así como la Baja o el Dakar. Ahí es donde uno le puede sacar todo el potencial a los amortiguadores y a los modos de manejo, pero desafortunadamente no tenemos un lugar con esas condiciones, donde explotar todo su potencial.

Un auto con esta capacidad off road, parece no ser  adecuado para el día a día, pero sobre carretera, es más un auto de lujo que un todo terreno, con un andar cómodo, rápido y seguro, pues cuenta con todo el paquete de ayudas a la conducción Ford CoPilot 360 y unos frenos que parecen sacados de un auto de carreras.

Sobre asfalto, es un auto silencioso hasta que se llega a los 110 km/h, de ahí en adelante empiezan a aparecer algunos ruidos aerodinámicos, que son difíciles de escuchar pues el motor produce un rugido muy agradable, que invita a seguir acelerando. 

Pese a su peso y tamaño, no se siente como que manejamos algo así, sino algo más bien ágil, incluso más que el Bronco normal. En curvas la carrocería balancea poco y el agarre de las llantas es mejor de lo que uno podría pensar, con lo que se toma confianza casi inmediatamente, quizás lo más difícil será acostumbrarse a la altura a la que vamos, pues no hay SUV en el mercado, donde uno vaya sentado tan alto.

Este es un vehículo con el que hacer todo terreno, parece sencillo, pues tiene un capacidad extraordinaria, que le permite trepar, bajar pendientes o cruzar ríos, mientras disfrutamos de aire acondicionado y un equipo de música de primera calidad. Igualmente en el día a día, es un auto lo suficientemente cómodo, comunicado y seguro con el que convivir en la ciudad.