GEELY OKAVANGO. TAMAÑO FAMILIAR
Una de las sorpresas del mercado local, fue la llegada hace poco más de medio año de Geely a Panamá. Entró con mucha fuerza y un solo modelo y su estrategia ha sido presentar un nuevo modelo cada dos o tres meses. Primero fue el compacto Coolray, lo siguió el Azkarra y luego el deportivo Tugella. Ahora le llega el turno al SUV más grande que tienen: el Okavango, un SUV de tres filas de asientos con el que la marca quiere llegar a un segmento más exigente.
Tres versiones, son las que ofrece Bay Motors, su distribuidor. Las tres comparten mecánica, pero lo que las diferencia es el nivel de equipamiento. La versión de entrada es la Confort, luego le sigue la Exclusive y por último la más equipada, que es la que probaremos, se llama Luxury.
Exteriormente tiene un frente, que va acorde con la filosofía de diseño de la marca, con una serie de elementos comunes, pero con distinta ejecución. Así la parrilla, es la Eco Cósmica, como la denominan los ejecutivos de Geely, que recuerda la de otros modelos, pero más estilizada. En el frente tenemos todo el sistema de iluminación que es LED, lo que proporciona muy buena iluminación con un bajo consumo energético. También son en LED las direccionales y las luces de neblina.

Visto por detrás, tiene un diseño muy limpio, con una barra cromada que une las lámparas, que también son de LED. La defensa es baja y tiene una parte negra de protección con un falso protector metálico que parece un difusor.

Lateralmente presenta una sensación de fortaleza que se lo dan unos quiebres en los guardafangos, que rompen con la linea recta de la linea de ventanas. El toque SUV se lo dan los protectores negros en los guardafangos y en la parte inferior. Unas barras en el techo y los rines, que en esta versión y en la Exclusive son de 18 pulgadas, mientras que en la Confort son de 17. La versión que probamos cuenta con techo panorámico de vidrio con sun roof.

Al abrir el portón trasero, que es eléctrico en el auto de prueba, vemos que tiene tres filas de asientos y con ellas desplegadas no hay mucho espacio. De hecho el fabricante dice que son 257 litros, pero si escondemos la tercera fila, el espacio aumenta a 1,200 litros, y si abatimos la segunda fila dispondremos de 2,050 litros. Debajo de la bandeja tenemos las herramientas, y la llanta de repuesto va colgada por debajo del auto, pues el espacio que debiera usar lo ocupa la batería de 48 voltios del sistema híbrido.



El motor, es uno de los más modernos de la marca y hecho en conjunto con Volvo. Se trata de un tres cilindros de 1.5 litros, con turbo e intercooler, que genera 300 Nm y una potencia de 174 HP, que al sumarle los 14 HP del motor eléctrico nos da una potencia total de 188 HP. El motor va unido a una transmisión automática de 7 velocidades, que puede manejarse de modo manual moviendo la palanca hacia un lado. El Okavango es tracción delantera en todas sus versiones.

Geely dice que su objetivo es fabricar autos premium a precios asequibles y el Okavango es buena prueba de ello, por ello en el interior han puesto todo su esmero en ofrecer materiales de primera calidad, con un diseño moderno y tramados muy delicados, todo con una precisión de ensamblado muy buena. Un auto premium destaca por su tecnología y aquí no se han ido por las ramas, pues la instrumentación es completamente digital, a pesar de un diseño muy tradicional y tenemos un centro de información muy completo. Aparte tenemos una pantalla central de 10.25 pulgadas, táctil, muy rápida con todo lo usual en cuanto a opciones de entretenimiento y comunicación. Eso sí, al tratarse de un auto chino no dispone ni de Android Auto ni AppleCar Play, pero en su lugar hay una aplicación que al descargarla al celular permite emparejar este con la pantalla, que actúa como un espejo del primero, con lo que tengamos en el teléfono aparecerá en la pantalla, aunque para pasar de aplicaciones hay que hacerlo desde el teléfono.

Otro detalle tecnológico, es la consola flotante. Como no hay enlace físico entre la palanca de cambios y la transmisión se ha aprovechado para dejar espacio en la parte inferior, para guardar cosas y en la parte superior tenemos el control de los tres modos de manejo, el asistente de descenso, un botón para la cámara 360, el freno de mano y el auto hold, más el infaltable portavasos y un deposito de buen tamaño entre los asientos, que en su parte trasera tiene los controles del aire acondicionado trasero.
La versión que manejamos, tenía la tapicería en cuero perforado, con costuras visibles y actuación eléctrica en los delanteros. En la segunda fila, han colocado tres butacas individuales, que pueden moverse longitudinalmente y con respaldos móviles, con lo que podemos tener mucho espacio o dar suficiente espacio, para que en la tercera fila se sienten dos adultos, sin que toquen con las rodillas ni con la cabeza.

En seguridad, a pesar de que la creencia de que los carros de origen chino son inseguros, Euro NCAP acaba de sacar la lista de los 5 carros mas seguros del mundo y hay dos chinos en ese grupo, el cuarto y el primero. El Okavango cuenta con frenos de disco ventilados en las 4 ruedas, con ABS, Brake Assist y EBD, cuenta con control electrónico de estabilidad y de tracción, asistente de arranque en pendiente y de bajada, aviso de exceso de velocidad, anclajes Isofix, y en el caso de esta versión y la Exclusive, 6 bolsas de aire. En el Okavango no hay ayudas al conductor.

Hicimos un extenso recorrido, por ciudad, autopista y carreteras secundarias, con abundancia de tramos con huecos y tierra, comprobando la buena calidad de ensamble y la comodidad que ofrece la suspensión, que en la parte frontal usa McPherson mientras que atrás hay un sistema multibrazos, con lo que hay muy buena estabilidad y en curvas cerradas la carrocería no se inclina excesivamente, aunque la amortiguación es suave y con bastante recorrido. Especialmente sobre la carretera en mal estado, el nivel de confort es superior a la mayoría de sus competidores directos.
La dirección es asistida eléctricamente y aunque se siente algo desconectada, ofrece suavidad a velocidades de ciudad, con lo que aumenta la sensación de confort y si hay que estacionarse no hay que hacer ningún esfuerzo.

En autopista descubrimos, que si quitamos el pie del acelerador el auto tiene una función “navegación” donde se mueve por inercia sin gastar combustible por varios segundos. En ciudad, por otra parte es donde le sacaremos más ventaja al sistema híbrido, que se usa para arrancar, pues cuenta con el sistema start stop, que para el motor cada vez que nos detenemos. El motor eléctrico es el encargado de volver a arrancar el motor de gasolina y se usa también en aceleración a fondo, como un suplemento adicional. La batería de 48 voltios, se carga tanto en frenadas como con la ayuda del motor de combustión.
En general, nos gustó el comportamiento dinámico del Okavango. No es un auto de grandes prestaciones (el tiempo del 0 a 100 km/h es de 11.0 segundos), pero si uno que se mueve con soltura, tanto en el tráfico como en autopista. Es especialmente práctico en su interior y con un precio que va a a dar mucho que hablar.



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