HYUNDAI KONA. CAMBIO PARA MEJORAR

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Con la creación de su gama “N”, Hyundai se quedó sin deportivos, aunque ha dejado que uno de sus modelos, el Kona, se haga cargo del cliente que busca conseguir una sonrisa cada vez que maneja un auto y no uno que lo lleve del punto A al B, en forma económica, pero sin emoción.

Aunque la marca le ha hecho una serie de cambios en su corta vida, Hyundai lo anuncia como el Kona de segunda generación, pues se trata de un modelo completamente nuevo que tiene muchos cambios con respecto al anterior modelo y que en nuestro país se venderá con dos niveles de equipamiento y con dos opciones mecánicas.

Para empezar, la plataforma es completamente nueva, lo que le permite crecer en largo y ancho, con lo que en la segunda fila se tienen 7 centímetros adicionales de espacio y el baúl crece hasta los 733 litros. Mientras el primer Kona se diseñó como un auto de gasolina y luego, para algunos mercados, se le adaptó un motor eléctrico, en esta generación se ha hecho de forma contraria, de ahí que tenga un frente que por momentos nos hará pensar que vemos un eléctrico, pues parece no tener parrilla. Esta tiene unas compuertas que se abren solo cuando el motor necesita mayor refrigeración, el resto del tiempo permanecen cerradas. La moda de tener las luces principales en la defensa, que arrancó con el Tucson, también lo encontramos en el nuevo Kona, mientras que las luces diurnas van en una posición muy alta, en el borde de la tapa del motor.

Lateralmente se ha jugado con muchas líneas, algunas muy marcadas, lo de aumenta la sensación de fortaleza y de tener unos hombros anchos, que se complementan con unos rines de 19 pulgadas.

Atrás tenemos un diseño inspirado en el frontal, donde las luces principales van en una posición baja y las de freno, son una línea de LED que atraviesa el ancho del auto.

Si el cambio exterior permite reconocer al nuevo del viejo Kona en una sola mirada, el interior es un cambio drástico, tanto en diseño como en tecnología. El tablero, de líneas muy rectas, va dominado por dos pantallas digitales de 12.3 pulgadas, con una bocina a un lado, lo que da la impresión de que tenemos una pantalla que ocupa más de la mitad del ancho del habitáculo. En ella encontraremos una pantalla para la instrumentación y la otra para el equipo de infoentretenimiento, que es muy completo y compatible, tanto con Apple CarPlay como con Android Auto. Mientras otros competidores ponen los controles del aire acondicionado en la pantalla, en Hyundai son más prácticos y han dejado tres diales para esa función. Adicionalmente han puesto 8 botones, para las funciones más habituales de la pantalla. 

Otro detalle, que ha permitido ganar espacio, es la nueva consola, más delgada que la anterior y en donde tenemos varios conectores tipo A y C, un espacio para el celular, portavasos y un botón giratorio para los tres modos de manejo. Se preguntarán: ¿Y la palanca de cambios? Pues esta se ha colocado en la caña de la dirección justo detrás del timón.

Las versiones GLS tienen tapicería en cuero y los asientos frontales son manuales. Atrás se ha ganado espacio para las piernas y al final de la consola tenemos más puertos USB.

En la parte motriz tenemos dos opciones, en ambos casos con motores de 4 cilindros de gasolina. El motor de 2.0 litros, ofrece 149 HP, mientras que el 1.6 turbo, entrega 198. Mientras el primero equipa una transmisión automática CVT, el segundo tiene una automática convencional de 8 velocidades. Probamos el modelo GLS con el motor turbo, que en el modo Sport ofrece aceleraciones brillantes. De hecho el fabricante homologa un 0 a 100 km/h en 8.1 segundos.

Nuestra prueba, cubrió un recorrido mayormente urbano, donde el auto se mostró ágil en el tráfico y confortable sobre nuestras imperfectas calles. Lo usamos también en autopista y carreteras, y en condiciones de velocidad, impresiona la rápida respuesta del motor en adelantamientos y lo silenciosa de la cabina, pero sobre todo lo bien plantado que se siente en zonas con muchas curvas, sin importar que el pavimento no esté en buen estado. Si lo manejamos en el modo Sport y con la transmisión en modo manual, con las levas en el timón, parece que estamos manejando un deportivo, por el tipo de reacciones del auto y el “feedback” que ofrece.

Si en pasado se criticó a Hyundai, por la falta de equipo de seguridad, en el Kona no hay queja alguna, pues además de contar con las 6 bolsas de aire de rigor, incorpora una serie de ayudas al conductor como mantenimiento de carril, aviso de punto ciego y asistencia de prevención de colisión frontal. Adicionalmente, tenemos frenos de disco en todas las ruedas, con ABS, asistente de descenso y ascenso, cámara de retroceso y control electrónico de estabilidad.

El Kona ha cambiado considerablemente y en todos los aspectos supera al anterior modelo, que para nosotros era el mejor Hyundai en términos de agrado de manejo. Con este confirmamos que sigue siendo un vehículo muy divertido de manejar y que dentro de la gama de SUV compactos de la gama Hyundai, sigue siendo el mejor.