LINCOLN CORSAIR

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UNA OFERTA SORPRENDENTE

El SUV compacto de Lincoln ofrece tecnología, seguridad, elegancia, calidad y un manejo realmente confortable.

La marca Lincoln está pasando por un proceso de transformación, por un lado quiere una identidad propia, lo más alejada de Ford como sea posible y por otro lado quieren volver a ser sinónimo de lujo y tecnología.
Ya hemos visto los resultados de esta transformación en otros SUV de la marca, que ahora nos presenta en su modelo compacto y con ello completa su gama de cuatro SUV, a los que ha dotado de nombres propios, con lo que ya no hay la confusión de letras que había hasta hace poco.
El Corsair es el SUV más pequeño de Lincoln y debe competir en un mercado dominado por japoneses como Lexus NX, Acura RDX e Infiniti QX50.
La marca basa sus nuevos productos en los cuatro pilares Lincoln: elegancia, lujo, elemento humano y santuario. Este último se refiere a sentirse seguro y cómodo, como en casa.

El equipo de diseño exterior se inspiró en un avión, para crear líneas muy dinámicas con muchos detalles cromados, donde el principal elemento frontal es una parrilla en ese material. Es un diseño agradable, moderno, funcional y con excelente aerodinámica.
El exterior es llamativo, pero donde realmente sentiremos el toque Lincoln es en el interior, con mucho negro piano, cromo y toques en madera y cuero, con un diseño bien logrado.

El diseño ha primado sobre la ergonomía y por ello en vez de los habituales controles para los asientos, estos van montados en las puertas, como en los Mercedes. Los delanteros tienen 10 ajustes posibles, más apoyo lumbar y apoyacabezas ajustables en cuatro direcciones.

Los asientos traseros se adaptan a las condiciones de viaje, pues pueden moverse hacía atrás y ganar hasta 15 centímetros de espacio para las piernas, el respaldar se puede inclinar en varios ángulos y si lo que se necesita es espacio de carga, además de moverlos hacia adelante se pueden abatir por partes.
En el baúl podremos poner hasta cuatro maletas y bajo la bandeja tenemos una llanta de repuesto temporal. A uno de los lados tenemos unos botones que nos permiten abatir los asientos, de modo que no tendremos que hacer ningún esfuerzo físico, lo mismo para abrir o cerrar el portón pues es eléctrico.
Frente al conductor un cuadro de instrumentos digital con una pantalla digital a color, con un centro de información muy completo.
Al centro tenemos una consola flotante, que en la parte superior tiene un teclado tipo piano, con los controles de la transmisión, por lo que no hay palanca de cambios. La verdad, el sistema no me pareció útil y creo que es más un detalle de estilo que algo práctico. La pantalla del sistema de info entretenimiento tiene 8 pulgadas y en ella tenemos de todo, incluyendo un gran número de ajustes para el vehículo y un sistema de navegación con información completa de Panamá, incluyendo incluso calles recién construidas. La pantalla incluye el sistema Sync 3, que permite comandos de voz, limitador de velocidad y un modo valet parking.

Un detalle que no podemos dejar pasar es el equipo de sonido, firmado por Revel, una marca del grupo Harman-Kardon, que tiene 14 bocinas, con una fidelidad y potencia dignos de una sala de conciertos.

Un solo motor disponible para Panamá, un 2.0 litros turbo con inyección directa, que proporciona 250 HP. La transmisión es automática de 8 velocidades, con la opción de manejo manual con levas tras el timón.
El sistema electrónico de control de la parte mecánica ofrece cinco modos de manejo: uno para condiciones extremas tipo nieve o arena, otro para condiciones resbaladizas o superficies sueltas, un modo normal, uno económico, para un manejo eficiente y por último el Emoción, que vendría a ser lo que es Sport en la competencia.
La combinación mecánica ofrece buenas prestaciones y el motor empuja bien desde bajas revoluciones, a pesar de que la transmisión está muy enfocada en brindar comodidad, con lo que los cambios son a bajas revoluciones, para que sean suaves. Lincoln piensa que el común de los compradores del Corsair apreciarán esto, pero aquellos que prefieren sensaciones más fuertes, solo tienen que poner el modo de manejo en Emoción, pisar el acelerador, usar los cambios en las paletas y no se sentirán defraudados.
Si de algo puede presumir este auto es de seguridad y por ello contamos con el Lincoln Co-Pilot 360, que ofrece, detección de punto ciego y alarma de trafico transversal, sistema de mantenimiento de carril, que podemos conectar o desconectar con un botón, aviso de posible colisión y frenado automático, freno post impacto y un total de 8 bolsas de aire, con dos para las rodillas además de las habituales. Adicionalmente tiene el sistema Advance Trac con control anti vuelco, frenos de disco en las 4 ruedas con toda clase de ayudas electrónicas y ayuda de arranque en pendientes.

En un momento de nuestro viaje, decidimos conectar el control de velocidad crucero. Al apretar el botón se iluminan los controles para seleccionar la velocidad, con lo que si antes tocamos accidentalmente los botones en el timón, no pasa nada.
Este es un auto agradable de manejar, con algo de inclinación de la carrocería en curvas producto de una suspensión muy suave, que incluso sobre tierra tiene un comportamiento que brinda un máximo confort a sus ocupantes. La suspensión totalmente independiente, también está pensada en confort, por lo que los desniveles de la carretera pasan desapercibidos, no así los huecos, que se sienten más. Un sistema de neutralización de ruido, permite un aislamiento del exterior casi total, lo que se agradece en viajes largos.
Un día a los mandos del Corsair, nos han convencido que Lincoln dejó de ser una marca para jubilados, con un auto que apunta a gente joven a los que palabras como conectividad y tecnología les resultan de lo más familiar.