MITSUBISHI OUTLANDER SPORT. CAMBIO DE FILOSOFÍA

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Mitsubishi pasó por tiempos difíciles, pero hace años que viene recuperando terreno. Sus últimos modelos son prueba de ello y de fabricar autos muy básicos, han vuelto a sus orígenes y se han convertido en un referente en tecnología.

El último Mitsubishi que ha llegado a nuestra tierra es el Outlander Sport, que viene a sustituir al ASX y que no tiene nada que ver con el Outlander Sport que se vende en Estados Unidos.

Inicialmente tenemos dos versiones, la H Line y la P Line, que tiene el mayor equipamiento y que es la que vamos a probar.

En dimensiones es un poco más grande que el ASX y estrena un nuevo formato de diseño, donde desaparece el “Dynamic Shield” y los cromos enmarcando la parrilla. Ahora tenemos una parrilla insertada dentro de la defensa, con unas luces, totalmente en LED, e integradas todas en una sola unidad, bastante delgada.

Lateralmente sigue la tendencia actual de marcar fuertemente los arcos de rueda en los guardafangos y tener una linea del hombro trasero muy pronunciada, que le da fortaleza. Otros detalles actuales son: el techo flotante, una antena tipo aleta de tiburón y unos protectores de bajos, que entre los ejes no son completamente rectos.

Atrás, el diseño es más tradicional, con un portón con varios planos, un spoiler superior, lámparas que también son LED y una defensa con un diseño similar a la frontal.

El interior, también tiene un diseño completamente distinto al de otros modelos de la marca, con líneas muy rectas y una doble pantalla, donde la parte de la instrumentación está metida en una especie de capilla, como para tener algo retro dentro de un diseño tan moderno. La instrumentación va en una pantalla de 8 pulgadas, con mucha información y varias configuraciones, mientras que la pantalla multimedia tiene 12.3 pulgadas. Es táctil, y tiene toda una serie de iconos, para acceso directo a las funciones principales. El equipo es compatible tanto con Apple CarPlay como con Android Auto. Tiene una función multímetro, donde podremos ver ubicación real, altímetro, inclinación del auto y brujula. Podemos cambiarlo para ver gráficas de consumo y toda una serie de mediciones de la inyección, el refrigerante, vacíos, torque, aceleración y un gráfico de fuerza G.

El aire acondicionado, se puede manejar mediante unas teclas debajo de la pantalla principal. Usa tecnología NanoeX y tiene dos zonas de temperatura.

El tablero, tiene la parte superior e inferior en plástico duro, pero en la zona, donde normalmente podemos tocar, está forrada en tela de color claro, con lo que se gana en apariencia y sensación de calidad.

En la consola tenemos, la palanca de cambios, el botón de arranque, los botones del freno de estacionamiento y el Auto Hold, uno para los modos de manejo y un espacio con un cargador inalámbrico para el celular, con dos tomas USB, una tipo C y otra A, con una toma de 12 voltios.

La tapicería, en la versión que manejamos, era en cuero sintético, con ajustes manuales.

Atrás hay buen espacio para las piernas, aunque en altura está algo justo. Hay una salida de aire, al final de la consola, lo que se aprovecha para tener un deposito, entre los dos asientos frontales, refrigerado, anclajes Isofix en dos de los asientos y doble revistero en cada uno de los respaldares delanteros.

Para accesar al baúl, el portón es eléctrico y el piso del maletero está al ras con el borde de la defensa. Hay buen espacio, aun con los respaldos traseros abiertos y estos se bajan en una proporción 40:20:40, con lo que podemos ganar espacio cuando no llevamos gente sentada atrás o hay solo un asiento ocupado. La llanta de repuesto es del mismo tamaño de las otras 4 y también con rin de 18 pulgadas.

Al ser un vehículo que va destinado a un comprador de ingresos no muy altos, el tema consumo es importante, por ello se utiliza un motor de 1.5 litros, normalmente aspirado con 103 HP y un torque de 141 Nm, que va unido a una transmisión automática CVT, que mueve las ruedas delanteras. Sobre el papel, no parece ser suficiente, pero en la práctica, tenemos buena aceleración y un rango de revoluciones bajo a velocidad de carretera, con lo que el consumo no es alto.

La suspensión es a base de McPherson delantero y una barra de torsión trasera, que ofrece buen confort y un agarre en curva bastante bueno. La dirección al tener asistencia eléctrica, es un poco artificial, para mi gusto, pero estoy seguro que muchos apreciarán su suavidad y corto radio de giro.

Un punto importante en un auto familiar, es la seguridad y en esta versión tenemos: Frenos de disco en las cuatro ruedas con ABS y EBD, control electrónico de estabilidad, control de giro activo, que ayuda en curvas, control de tracción y asistente de arranque en pendiente.

Ambas  versiones difieren en que esta tiene 6 bolsas de aire en vez de 4, sensores de estacionamiento trasero, monitor de presión de llantas, alerta de tráfico trasero, frenado de emergencia y aviso de punto ciego.

El modelo P Line tiene un botón que permite una serie de ajustes en el manejo, para podernos mover con seguridad sobre caminos no asfaltados. No es que tengamos capacidad todo terreno, pero si una ayuda adicional para circular en plan de aventura.

Sabemos que mucha gente compra un SUV, por su altura al piso y este con 22.2 centímetros de altura al piso, y unos ángulos de entrada y salida, que parecen de un todo terreno, es bastante adecuado para circular en caminos de tierra, por lo que podremos ir en plan de aventura, con más facilidad que con otros competidores. Y es que Mitsubishi tiene toda la experiencia del mundo en todo terreno y con este han conseguido darle buena capacidad.

Con un diseño atractivo, la reputación de marca, muy buen espacio interior para su tamaño y con el equipamiento que tiene, esta nueva adición a la gama de Mitsubishi, tiene el éxito asegurado.