MUSEO HENRY FORD. Un compendio de la historia americana

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Henry Ford era un visionario y, como buen granjero de origen, un acumulador. Con las ganancias de su empresa decidió preservar el estilo de vida de Estados Unidos de fines del siglo IXX e inicios del XX, (justo la época que le tocó vivir) para las futuras generaciones.

La mejor forma de preservar un estilo de vida, fue mediante los artefactos comunes, que la gente usaba y tenía en esos años, y mostrarlos en un museo. Para ello tomó un espacio de casi 5 hectáreas en una de sus propiedades en Dearborn y encargó al arquitecto Robert Derrick su construcción.

El edificio por si mismo ha sido declarado monumento nacional y muestra la tendencia arquitectónica de los felices 20, donde hay mucha influencia Art Deco.

En 1929, en su inauguración el mismo Ford decía: “Estoy recopilando la historia de nuestra gente, en las cosas que crearon y usaron con sus manos. Cuando terminemos, habremos reproducido la vida estadounidense como fue vivida, así preservamos nuestra historia y tradiciones.”

Casi un siglo después el museo ha seguido la tradición de recopilar objetos cotidianos y exhibirlos, con lo que podemos observar como ha ido cambiando la vida y cultura de Estados Unidos.

Ford es conocido por sus autos, aunque él incursionó en todo lo relacionado con transporte, por ello el museo tiene una enorme colección de autos, aviones, locomotoras y maquinaria agrícola. Aunque también hay una sección donde se exhiben motores y equipos industriales.

Uno podría pensar que la colección que muestra casi un siglo de evolución del automóvil, estaría dedicada exclusivamente a los autos Ford, pero siguiendo la forma de pensar de su fundador, lo que encontraremos es una colección completa, con autos de muchas marcas. Eso sí, en todos casos con modelos que hayan influido en la historia de Estados Unidos. Con una exhibición que asemeja una carretera ondulante, apreciaremos los primeros autos, donde debido a la influencia de Ford, hallaremos muchos vehículos de esa marca, aunque también algunos de marcas ya desaparecidas. A medida que avanzamos por la exhibición, las formas y colores de los autos van cambiando, hacia modelos más sofisticados y aerodinámicos, hasta llegar a las formas actuales. Obviamente los modelos más emblemáticos de Ford están presentes, como su primer Quadricle, el Ford T, el Ford A y el Mustang, aunque sin olvidar los grandes modelos de otras marcas propiedad de Ford, como Lincoln, Mercury y Edsel.

El norteamericano es un apasionado de las carreras de autos y por ello hay una muestra representativa de las categorías típicamente americanas como NASCAR y los autos de cuarto de milla, aunque también hay ganadores de las 500 Millas de Indianapolis, casi todos propulsados con motores Ford. Los aficionados al cine recordarán la película Ford vs Ferrari, pues en el museo se expone uno de los Ford GT40 ganadores.

El auto por el que Ford será recordado, es su modelo T, del que encontraremos varios ejemplares en diferentes partes del museo. Incluso hay uno completamente desmontado que permite ver la simpleza de su diseño y entender el por qué logró fabricar tantos. Junto a ese T hay un área donde se muestra como era la linea de ensamble y como iba cobrando vida el vehículo.

Autos, aviones, tractores y trenes, se mezclan con armas, muebles y utensilios diarios permiten a alrededor de un millón de visitantes, hacer un recorrido por la historia y costumbres de Estados Unidos, con el automóvil como centro de esos cambios. Un lugar donde entender el pasado, ver de donde venimos y aprender como puede cambiar la vida en un periodo tan corto como un siglo.