PLYMOUTH BUSINESS COUPE 1950

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Programas de televisión estilo Overhauling han puesto de moda tomar un auto antiguo y ponerle todos los componentes de un vehículo moderno conservando solo la carrocería. Es un modo fácil de volver a la vida un auto antiguo, con las comodidades de un auto actual, pero en el caso de este Plymouth Business Coupé, no hubo otra alternativa, pues se encontró en muy mal estado y al ser un auto poco apetecido por los coleccionistas, era casi imposible encontrar repuestos para devolverlo a su estado original.
Plymouth es una de esas marcas creadas por un departamento de mercadeo, sin una identidad definida y creada por Chrysler en 1928 con el propósito de tener una marca económica con la que competir con Ford y Chevrolet. Con esto en mente, Plymouth fue la marca que le permitió a Chrysler sobrevivir la Gran Depresión y al empezar la Segunda Guerra Mundial era la tercera marca más vendida en Estados Unidos, muy cerca de las cifras de Ford.
Cuando en 2001 Daimler Chrysler se reorganizaba para hacerle frente a la competencia proveniente de Japón y Corea, la primera marca en desaparecer de su portafolio fue Plymouth.
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, los tres grandes de Detroit dejaban la fabricación de material bélico y regresaban a los automóviles. Ford y General Motors presentaban en 1949 vehículos revolucionarios, mientras Plymouth languidecía y como novedad presentaba dos tamaños de chasis, uno de 111 pulgadas y otro de 118.5, para sus modelos, que compartían un solo motor de 6 cilindros en línea y 217.8 pulgadas cúbicas.
Mientras Ford renovaba por completo sus productos, incluyendo los de las marcas Lincoln y Mercury, Plymouth contra atacaba con más espacio interior gracias a una carrocería más alta que la competencia. Pese a que sus cifras se veían eclipsadas por la competencia en Chrysler estaban felices, pues las ventas de Plymouth habían crecido en un 47 por ciento en 1949, comparadas con el año anterior.
Uno de los modelos más exitosos de Plymouth era el Business Coupé, el auto favorito de los vendedores, pues tenía un maletero muy espacioso, donde llevar muchas muestras y un motor fiable y económico.
Para 1950, los cambios en la carrocería eran mínimos, con una parrilla más simple y una defensa más delgada, Los guardafangos traseros se alargaron por tanto variaron su forma. El vidrio trasero era más grande y algo más curvo, con lo que cambiaba la forma del techo. Eran pocos cambios, algunos muy sutiles, pero que le daban una personalidad más juvenil al auto, que era montado en el chasis de 111 pulgadas.
La suspensión adelante era con resortes, mientras atrás usaba muelles de 7 hojas, en cada rueda se tenía un amortiguador hidráulico, los delanteros colocados en una posición poco convencional.
El motor original tenía 97 HP y era conocido por su durabilidad, una de las razones por las que la mitad de los taxis registrados en Estados Unidos en 1950 eran Plymouth. La única transmisión disponible era una manual de 3 velocidades, con control desde la columna de dirección y donde la primera no era sincronizada.
El interior del Business Coupé, tenía un asiento tipo banca para tres personas y un tablero de metal, con un estilo muy art deco (ya pasado de moda en los 50) para los instrumentos y la radio, cuya bocina iba colocada sobre el aparato.
El estilo de carrocería cambiaría en 1951, así como las denominaciones de los modelos , con lo que el último Business Coupé sería el de 1950.

Este auto fue traído casi nuevo por un norteamericano y permaneció muchos años en Gamboa, en manos de su propietario original. Al fallecer su propietario hace una década, el auto fue vendido por los herederos del propietario original a un coleccionista local que lo trabajó por 4 años. Como él mismo decía: “me cansé de meterle plata y plata y no verlo terminado” por lo que el auto cambió de manos nuevamente, esta vez en las de su actual propietario, quien decidió que sería más rápido una restauración tipo “resto mod”, con mecánica actual y con las comodidades para poderlo usar en Panamá. El trabajo no fue tan fácil como pensaba y le tomó otros cuatro años dejarlo en las condiciones actuales.