PORSCHE 911 CARRERA S: MEJORANDO LO INMEJORABLE

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Desde: Valencia, España. La octava generación es más rápida, menos contaminante, más eficiente en consumo, más segura de manejar y sobre todo más divertida.

Con la tradición deportiva que Porsche tiene a sus espaldas no es de extrañar que el lugar elegido para la presentación y prueba a los medios de la octava generación del Porsche 911, sea en el circuito Ricardo Tormo de la ciudad de Valencia. Es aquí donde se celebra el Gran Premio de España de Moto GP y fue por años uno de los lugares donde la Fórmula 1 probaba sus autos en la pre temporada. Es un trazado de 4,005 metros, muy técnico y con una recta de más de un kilómetro.

Este nuevo 911, es diferente. Por fin el equipo de diseño ha hecho un poco más de esfuerzo en diferenciar al 992 del 991, con un frente dominado por una gran parte negra con las entradas de aire y una parte trasera con luces muy estrechas y que llegan de lado a lado, una parrilla con trazos verticales que incorporan la tercera luz de freno. Pero hay más detalles, como la tapa frontal con dos nervaduras pronunciadas, como las de la segunda generación o una linea lateral más ondulada. Con esto han conseguido un auto más masculino.

Las mayores diferencias, no las veremos, pero al manejarlo las sentiremos, pues dispone de un nuevo chasis más ligero y rígido, con ciertas piezas de carrocería en aluminio, un tren trasero con unos motores eléctricos que proporcionan hasta dos grados de movilidad del eje trasero, una suspensión frontal que puede variar su altura y una dirección más directa.

Nuestro primer contacto con el Carrera S, es en un trazado, adyacente al circuito principal donde podremos probar una de las novedades. Un modo adicional de manejo, llamado WET y que se puede activar en la pantalla táctil o en la ruedita giratoria en el timón. El sistema reconoce que estamos circulando sobre mojado, mediante unos micrófonos en el interior de los guardafangos frontales y avisa al conductor que debe activarlo. Una vez conectado, se cambia la actuación de los sistemas de estabilidad y tracción, para disminuir drásticamente la perdida de trayectoria. Para comprobarlo dimos varias vueltas con el sistema comprobando que se puede ir muy rápido y sin perder el control mientras que si seleccionamos Sport o Sport +, es mucho más fácil hacer que el sistema PSM entre en acción e incluso hacer un par de derrapes peligrosos. Mientras antes había que manejar sobre mojado con mucha fineza, ahora con el sistema WET conectado, se puede ser brusco y no perderemos el control, y eso que ahora disponemos de un motor que es una evolución del anterior y que desarrolla 450 HP, ofreciendo 530 Nm de torque. Ambas cifras han aumentado con respecto al motor anterior, manteniendo la cilindrada y los dos turbos, que ahora van colocados a los lados y son ligeramente más grandes, pues el sistema de escape incorpora un filtro de partículas, para bajar las emisiones.

De la prueba sobre mojado, directamente al trazado principal, donde comprobaremos, lo que hacen todos los cambios en este nuevo 911, que también ofrece mejoras en la transmisión del tipo PDK pero con 8 velocidades, donde las dos últimas son ideales para circular en autopista pues permiten altas velocidades con muy pocas revoluciones del motor.

Ya en la pista la respuesta de la transmisión es contundente, muy rápida, con los desarrollos muy cortos. con lo que el motor empuja en forma lineal y la instrumentación casi no puede con el aumento de la velocidad en tan corto tiempo. Algo que llama la atención es que ahora la palanca de cambios es diminuta y que para la posición de P (parking) hay que apretar un botón.

Serán 6 vueltas a fondo tratando de seguirle el ritmo a un 911 GT3 RS manejado por uno de los pilotos oficiales de Porsche, o sea que juegan con todas las ventajas a su favor. El auto es tan bueno, que puedo seguirlo sin problemas, apurando las frenadas, con unos frenos que no pierden efectividad ni tacto, sin disponer de la opción de ser cerámicos.

Después de la primera vuelta, me doy cuenta que voy en modo Normal, solo porque en la recta veo los indicadores. Procedo a cambiar a Sport + y si se siente un poco más dura, sin ser incómoda, pero hubiese podido seguir como iba y no habría echado en falta más. Es un auto fácil de manejar, que va donde uno apunta y que no pierde la compostura ni aun pasando sobre los pianos del circuito, que en todo momento parece ir sobre rieles. Siento que el piloto de Porsche aprieta el paso y me obliga a ir más rápido, a frenar más tarde y entrar en curva a una velocidad que no pensé que podría, y sin embargo, no tengo que hacer correcciones y lo que es más importante no me estoy quedando atrás, lo que habla a las claras de lo bueno que es el nuevo 911.

Para la última parte de la prueba, cambiamos de auto y hacemos un recorrido sobre autopista y caminos vecinales de algo más de 100 kilómetros. Allí podemos disfrutar los cambios en el interior, con un tablero completamente nuevo, con una instrumentación con un tacómetro central y luego los típicos cuatro relojes, dos a cada lado, que ahora son digitales. Al centro del tablero la misma pantalla del Cayenne, con alta resolución, mucha información y con comandos táctiles. Rodeando todo, una banda de madera en la parte inferior y unas teclas metálicas para varias funciones importantes. La consola, también tiene un diseño más limpio, donde se vuelve a usar el acabado negro piano brillante.

Y para demostrar que este no es solo un auto de pista, sino uno que puede usarse en el día a día, salimos a dar un recorrido de unos 50 kilómetros, por las carreteras y calles alrededor del circuito de Tormo, comprobando la docilidad de uso y lo fácil que resulta su uso diario, pues a baja velocidad se comporta con suavidad y con reacciones más que previsibles.

Con este 911, Porsche vuelve a demostrar que, lo que parece perfecto siempre tiene espacio para ser puesto a un mejor nivel. Es algo que ha hecho generación tras generación y que en esta han vuelto a repetir.