PORSCHE MACAN. Tu has cambiado mucho. Esto tiene que ser electricidad.
Porsche ha roto su tradición de hacer evolucionar sus modelos, con el nuevo Macán, pues no se han conformado con cambios estéticos de carrocería e interiores, sino que este Macán está basado en una nueva plataforma eléctrica, donde tenemos una batería de 100 kWh compuesta de 180 celdas, que funcionan a 800 voltios. Es básicamente una batería muy similar a la del Taycan, pero con mayor velocidad de carga.
Sí, en vez de mantener el Macán como un auto de combustión, Porsche ha decidido seguir el rumbo marcado por la industria europea y la segunda generación es completamente eléctrica. Sin embargo, se mantiene la versión de combustión con la plataforma derivada del Audi Q5 y sin cambios contra la anterior generación, es decir, van a convivir ambas generaciones.

El nuevo Macán viene en cuatro versiones, dependiendo de la cantidad de motores, la potencia total y su autonomía. Nosotros probamos la versión más potente o Turbo, aunque obviamente no es turbo, pues es eléctrica, pero en Porsche esa denominación siempre ha sido para el auto más potente, y este lo es pues dispone de dos motores, que en conjunto erogan 630 HP, casi 200 más de lo que da el Turbo de combustión.

La nueva carrocería es más grande que la anterior, con un largo casi 5 centímetros mayor y una distancia entre ejes que crece hasta los 2.89 metros. Para mantener las proporciones del anterior modelo, el ancho cambia.
El aspecto general sigue diciendo: ”soy un Macán”, pero ahora los voladizos son más cortos y el frente solo tiene una entrada de aire por la defensa, sin una parrilla como la conocemos. Las luces principales van montadas en una posición baja y arriba solo van las diurnas, con su tradicional diseño de cuatro bandas.

Lateralmente es donde los cambios han sido menores, aunque ahora se ve más musculoso, quizás porque el techo es más bajo. El vidrio trasero es muy inclinado, con lo que tenemos ese aspecto coupé, de algunos de sus competidores. El vidrio remata en un spoiler, que a más de 80 km/h se levanta. Bajo él tenemos una lámpara que va de lado a lado con luz de LED.
Entrar al interior es como entrar en el nuevo 911, pero desde una posición más elevada. Los asientos abrazan a sus ocupantes y están perforados al centro, con controles eléctricos y tres memorias para el conductor y el pasajero.
Sobre un tablero de líneas muy rectas tenemos tres pantallas, una para la instrumentación, otra para el equipo multimedia y una tercera para el pasajero, completamente independiente de la central. En la pantalla central, que es compatible con Apple CarPlay o Android Auto, podednos tener toda una serie de ajustes del chasis, suspensión y modos de manejo, aunque estos últimos se pueden manejar desde una perilla en el timón, lo que es más fácil. Tenemos una cuarta pantalla en la consola que nos servirá para los ajustes del aire acondicionado. Como la palanca de cambios va montada en el tablero, tenemos una consola muy limpia, que ayuda a dar esa sensación de amplitud que tenemos en las plazas delanteras.
Las pantallas tienen buena calidad y resolución, responden rápido y son visibles, incluso cuando tenemos mucho sol en el exterior.

Atrás el espacio no ha crecido gran cosa, pues la ganancia en la distancia entre ejes, ha sido para dotarlo de un maletero más amplio. Sin embargo, hay suficiente espacio para dos adultos de buena estatura, que no tocarán ni con las piernas al asiento ni con la cabeza en el techo. Además tienen controles individuales para el aire acondicionado con salidas en la consola junto a salidas USB, para conectar sus aparatos.

En cuanto a espacio de baúl, como dijimos creció hasta los 450 litros, con la posibilidad de crecer abatiendo individualmente el asiento trasero, mediante unos tiradores traseros. Hay un segundo deposito, al frente, donde cabe una mochila o un bolso.

Decidimos probarlo en las instalaciones del Autódromo Panamá y manejarlo a alta velocidad en un ambiente seguro, para luego llevarlo por una serie de caminos de tierra dentro de la propiedad.
El Macán se maneja con mucha precisión, incluso con la suspensión neumática en modo Normal, pero para disfrutarlo en el autódromo es mejor ponerlo en Sport, donde la distancia al suelo es mínima y los amortiguadores se endurecen.
Los frenos son algo suaves, pero súper eficientes y pese al maltrato que reciben en un circuito, no sentimos que perdieran eficiencia y esto que es un vehículo pesado, con más de 2.4 toneladas.
Pese al peso, el Macán se maneja en forma ágil, no solo en el circuito sino también en carretera. La dirección es muy precisa y los motores permiten una aceleración brutal, que te pega al asiento.
El peso es un enemigo implacable y cuando se compara a este Macán con el de combustión, se pierde esa precisión en las trazadas y el balance en curva, aunque sin que sea nada notable, excepto en un uso tipo Track Day, como hicimos nosotros.
Sé que pocos serán los que decidan sacarlo del asfalto, pero por si acaso, Porsche no los defraudará y hay un modo de manejo y la posibilidad de levantar la distancia al suelo, con lo que podremos sortear muchos obstáculos y usarlo en plan aventura. Lo otro es que en plan todo terreno, se nota la buena construcción del Macán, pues hay una ausencia de ruidos total, que en el caso de un auto eléctrico, es más fácil escuchar, ya que solo hay ruido de rodadura y no de los motores.

De regreso a la ciudad, volvimos a poner el modo Normal, con lo que la suspensión neumática, se suavizó, aunque sin llegar a tener la suavidad de un Lexus. Sigue siendo dócil a velocidad de carretera y bastante cómodo, especialmente por los asientos, con ese toque tan Porsche, en cuanto a precisión de marcha, que hace que nunca se sienta la velocidad a la que vas, con lo que cada vez que uno mira la pantalla frente a uno, se da cuenta que va a más velocidad que la permitida.
Aunque recorrimos más de 300 kilómetros no tuvimos que recargarlo, aunque la marca dice que con corriente continua se puede cargar hasta a 270 kW y que podemos pasar de un 10 a un 80 por ciento de la carga en 22 minutos. Como la mayoría de cargadores no tienen esa potencia, el auto se organiza en dos grupos de 400 voltios, limitando la carga a 150 kW y de esa forma protege las celdas.
Al inicio de la prueba, pensé que iba a extrañar al antiguo Macán, pero a medida que fui usándolo, me empece a encariñar con él, al punto que cuando lo devolví ya ni me acordaba del de combustión. Sí, extrañe el sonido del motor, sobre todo en el autódromo, pero la inyección de potencia y el torque brutal cada vez que se pisa el acelerador a fondo, hacen que uno se enamore rápido del nuevo Macán.

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