RALLY PANAMÁ COSTA RICA. El precursor de los Rally de Chiriquí para autos antiguos.

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En 1995, tras una presión internacional por parte de varias organizaciones y el apoyo de la embajada del Reino Unido, se logró que la segunda edición del rally Londres México tocara Panamá. Para que eso se lograra se necesitaba que el ferry entre Colón y Cartagena, que originalmente se llamó Crucero Express, pudiera transportar vehículos entre ambas localidades. Las autoridades locales colombianas no pusieron inconvenientes y era posible llevar autos de Panamá a Colombia, pero las autoridades panameñas, con la excusa de que en Sudamérica había fiebre aftosa y que en Panamá no, prohibieron el transporte de autos desde el sur.

Tras varios meses de intermediación diplomática con el gobierno panameño, se permitió que los carros participantes en el Rally Londres México, pudieran ser embarcados en el Crucero Express, previa fumigación e inspección fitosanitaria y ser desembarcados en Colón. Esto probó que si se seguía un protocolo estricto de sanitización de los vehículos se podía traer autos de Colombia a Panamá, así como camiones con mercancía, que era el objetivo principal del ferry.

Poco después de ese hito, Armando Espinosa, era nombrado como Director FIVA dentro de Nacam, es decir era el encargado de los vehículos históricos o antiguos de Centroamérica, México y los países de Sudamerica con limites en El Caribe.

Espinosa que era parte de ASAI Panamá, la organización afiliada a Nacam y por tanto a FIA, pensó en hacer un rally de regularidad, como primera iniciativa internacional bajo su mandato, que cubriera Centroamérica, pero surgieron una serie de obstáculos, relacionados mayormente con el tema seguridad en la región, con lo que finalmente se decidió, que como primer paso se hiciera un evento entre Panamá y Costa Rica, que diera pie a que a futuro se ampliara al resto de Centroamérica.

Hace 25 años, los aficionados a los autos antiguos se podían contar con los dedos de las manos, por lo tanto la posibilidad de encontrar suficientes autos locales para un evento de ese tipo era mínimo. En Costa Rica, la situación era diferente, pero tampoco daba para una participación como la que se quería lograr, de por lo menos 20 autos. Con eso en mente, Espinosa se fue a Colombia, su país natal, donde la afición por los autos antiguos es de vieja data y presentó el plan, que incluía llevar autos de Bogotá a Cartagena y de allí embarcarlos en el Crucero Express.

La noticia llegó también a los clubs de Cali y Medellín y en pocos días se comprometían 17 autos a participar en el rally, con lo que finalmente se cumplía la meta de los 20 autos, pues Costa Rica se comprometía a traer 3 autos y Panamá puso otros tres.

ASAI se encargaba de la ruta y la logística del evento en Panamá y el Automóvil Club de Costa Rica, hacía su parte en su país.

Tras la llegada de la caravana colombiana a Colón, a la que se terminó uniendo un Ford A 1930 de Ecuador, el grupo recorrió los 80 kilómetros de carretera que separan la ciudad atlántica de la Capital, para alojarse en el Hotel Panamá donde se realizaría una exhibición con todos los autos del rally más alguno de los coleccionistas locales.

El domingo temprano, los autos salían a intervalos de un minuto del estacionamiento del hotel, con los más antiguos primero, y tomaban rumbo al interior a través del Puente de las Américas. El primer control se ubicaba en Capira y allí pasaban todos los autos con bastante precisión, Tras un segundo control en Penonomé los autos llegaban a Santiago, donde tenían una hora de descanso para almorzar y revisar sus autos, con los 23 autos en competencia sin ningún contratiempo mecánico.

La ruta en la tarde era por Soná y de allí a David, con un recorrido bastante rápido, para la edad de los autos, donde el más joven era de 1968, para finalizar en el hotel Bambito. En ese último recorrido el MG TD del colombiano Agnion, tenía problemas de recalentamiento, que lograban resolver en la noche.

Tras una corta etapa entre Volcán y Paso Canoas, el rally se entregaba a los ticos, que organizarían un recorrido a través del Cerro de la Muerte, hasta san José donde acabaría el rally en la noche.

Pese a que ASAI había conseguido el compromiso de la Dirección de Aduanas, de pasar los autos sin el papeleo normal, una vez los autos llegaron a la frontera, se les dio paso expedito a los extranjeros, pero no así a los 3 autos de Panamá, los Mercedes de Ronderos y de Dahlgreen, así como al Ford de Rupero Chue, que tuvieron que dejar el rally, pues al no portar toda la documentación necesaria no los dejaron seguir hacia Costa Rica. Situación especialmente dolorosa para Ronderos que iba ganando el rally.

En Costa Rica se sumaban los tiempos de Panamá y el hermano país, que daban como ganador al bogotano Camilo Steuer en un Porsche 356.

La aventura continuó para el ecuatoriano y los colombianos, que hicieron el camino de vuelta hasta sus ciudades, deshaciendo el camino con sus autos antiguos.